Parecía imposible, pero hace unos meses se consiguió que en los descansos de El Sadardejara de sonar la canción de Barricada “No hay tregua”, un ritual atávico aprovechado por los Indar Gorri para corear a modo de respuesta a la ETA tras el estribillo que dice: “¿Dónde está la salida? Estás asustado, tu vida va en ello, pero alguien debe tirar del gatillo. “¡ETA, ETA, ETA!”, coreaban los simpatizantes de la izquierda abertzale en ese momento.
LaLiga pone el oído de nuevo en El Sadar y denuncia gritos de ETA con el 'No hay tregua' https://t.co/WfPvh5sC8F
— Diario de Noticias (@NoticiasNavarra) January 8, 2026
Esta es una costumbre allí donde se hace sonar esta canción, es más, se hace sonar esta canción sólo para poder corear a ETA. Esto sucede en El Sadar, pero también en muchos bares, fiestas, conciertos, eventos de todo tipo y hasta en los colegios del modelo D dentro del aulario, como en el caso del Instituto Iturrama.
La noticia sin embargo es que desde las filas de Indar Gorri se sigue canturreando en El Sadar esta canción, aunque no suene por megafonía, y se sigue coreando a la ETA, por lo que siguen lloviendo sobre Osasuna las propuestas de sanción de la Comisión Antiviolencia. Cierto es que ahora, si Osasuna ha eliminado la canción de la megafonía, habría que considerar si los responsables son los tonadilleros a nivel personal y no el club.
La razón por la que ya no suena la canción 'No hay tregua' de Barricada en El Sadar https://t.co/DeHAkSvUiU
— DN Deportes (@DN_deportes) November 23, 2025
Que en El Sadar haya un grupo de descerebrados que siguen coreando a la ETA hay que ponerlo en relación con las denuncias de las víctimas que, haciendo balance del año, siguen recontando cientos de actos de exaltación del terrorismo en Navarra y la CAV.
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— Conchitahurtafo (@conchitahurtafo) January 9, 2026
Como lo que sucede en El Sadar, esto sigue ocurriendo porque la violencia sigue normalizada en el mundo nacionalista y la izquierda abertzale. Bildu sigue liderado por un secuestrador. La izquierda abertzale sigue llamando presos políticos en vez de asesinos a los terroristas de ETA, y exigiendo su impunidad. Los etarras y la violencia etarra siguen sin merecer en el ambiente de la izquierda abertzale la descalificación y el rechazo social. Todo lo contrario, el etarra merece en ese ambiente reconocimiento y exaltación. La normalización de la violencia como herramienta política en el mundillo abertzale explica la persistencia de grupos como la manada abertzale que atacó la UNAV y arrasó media Pamplona. Las crecientes ekintzas que tienen lugar contra instituciones y establecimientos. La violencia que acompaña cada convocatoria promovida por determinadas plataformas y sindicatos. La violencia que tienen que sufrir los partidos que no asumen el discurso nacionalista o ultraizquierdista. O la división entre las propias juventudes de la izquierda abertzale, las más radicales de las cuales están sedientas de más violencia.
La organización comunista GKS se impone a las juventudes de Sortu en la batalla por los estudiantes. La entidad aumenta su influencia en los movimientos feministas, antifascistas y por la vivienda https://t.co/5o8dLkf5AX
— EL PAÍS (@el_pais) December 13, 2025
No se puede acelerar y frenar al mismo tiempo. A nadie le puede extrañar que aún haya presión en el puchero si no se quiere apagar el fuego. La izquierda abertzale quiere al mismo tiempo tener la violencia controlada y no perder su uso como baza. Quieres tener todavía una masa de jóvenes dispuestos a ejercer la violencia, porque eso te da una ventaja, pero al mismo tiempo que no la ejerzan o sólo de forma muy controlada. El equilibrio es muy complicado. O gasolina o cerillas. Los dos al lado es peligro de incendio. Pero es tan hermoso el fuego.