Las regularizaciones masivas no se justifican por necesidades económicas. Mientras haya extranjeros en paro, no hacen falta más trabajadores importados, o lo que estamos importando en realidad son parados y desocupados, o sea marginalidad e inseguridad, dependencia en el mejor de los casos. Tenemos en España al menos 600.000 extranjeros en paro, y la tasa de paro de los extranjeros triplica la de los nacionales. Naturalmente para algunos partidos esto se soluciona nacionalizando a todos los extranjeros, así no habría ya parados extranjeros, ni delincuentes extranjeros ya puestos.
🔴 Las regularizaciones por arraigo familiar se han disparado un 1.000% desde que Sánchez es presidente.
— okdiario.com (@okdiario) April 7, 2026
Informa Rafael Molina (@RafaelMolinaTW).https://t.co/H3yQa5I54B
Uno de los indicadores que evidencia el nivel de saturación de la economía española en general, y de la navarra en particular, es la proporción de extranjeros que cobran la renta garantizada. El total de personas en Navarra que cobran la renta garantizada es un colectivo que Comptos estimaba el año pasado en unas 35.000 personas, con un coste anual de 103 millones de euros. De este grupo de personas, aproximadamente dos tercios eran extranjeros en 2024, y la proporción de extranjeros sube constantemente. Si dos tercios son extranjeros, entonces hay casi 24.000 extranjeros cobrando la renta garantizada en Navarra, con un coste de unos 66 millones anuales de euros. A todo esto habría que añadir los datos del Ingreso Mínimo Vital, que es una prestación que se solapa a la renta garantizada y que tiene en Navarra 18.000 beneficiarios y un coste anual de 50 millones de euros.

¿Qué quiere decir todo esto? Que la España de Sánchez y la Navarra de Chivite no van como una moto. Que cada vez haya más gente que para subsistir necesite una renta o un ingreso público no es un logro del gobierno, sino un fracaso. Un éxito es que cada vez haya menos gente dependiente de ayudas del gobierno. No sólo eso, es que el coste para las arcas públicas es altísimo, por no decir insostenible. Esos 150 millones anuales es dinero que no va para carreteras, para Educación o para bajar las listas de espera, es también presión fiscal que asfixia al contribuyente. Cada vez más gente cobrando del estado, y cada vez menos gente sosteniendo al estado, no es un modelo con futuro. Es más, es un modelo cuyo futuro es un colapso. Para generar más prestaciones sociales, hace falta generar paralelamente más riqueza o el tren descarrila. ¿Cómo se nos puede decir encima que necesitamos más avalancha migratoria y más regularizaciones?

Por si fuera poco, Comptos señalaba en el informe del año pasado dos añadidos de lo más preocupates. En primer lugar, sólo el 13% de los receptores de la renta garantizada accede a un empleo. Es decir, que el mercado laboral ya no absorbe más extranjeros o que la renta garantizada disuade a los extranjeros de buscarse un empleo. En segundo lugar, 3 de cada 4 inspecciones revelan incumplimientos e irregularidades, bien es cierto es que las inspecciones se realizan sobre situaciones sobre las que ya pesa alguna sospecha. Es decir, que el gobierno no tiene mucho cuidado en gestionar el dinero que se dedica a la renta garantizada, que la renta garantizada es un coladero y que los costes se disparan para el contribuyente que trabaja, se esfuerza y cumple con sus obligaciones.

El problema naturalmente es qué hacemos con toda esta gente que cuelga de una renta garantizada, sin expectativas futuras de poder independizarse de ella, o sin voluntad para hacerlo, qué hacemos con todas las nuevas avalanchas de personas que siguen llegando y siguen engrosando este contingente, y cómo mantenemos este gasto creciente no ya en tiempos de bonanza, sino cuando llegue una crisis y tengamos un problema de ingresos para sostener estos macro gastos. ¿De qué tendremos que preocuparnos más entonces? ¿De una quiebra estatal o de un estallido social? O llegados a este punto ya sólo importa de toda esta gente a quién se inclina más a votar, quién le promete más, y cuánto hace falta prometer y aumentar este contingente para ganar.