Vuelve la kale borroka a País Vasco y Navarra de mano de los pactos del PSOE con la izquierda abertzale, vigésimo tercer aviso

Muchos medios lo venimos avisando hace tiempo. Estamos ante un rebrote evidente de la kale borroka en el País Vasco y Navarra. El evento más llamativo fue el de la horda abertzale que arrasó media Pamplona con la excusa de que Vito Quiles venía a pronunciar un discurso en el Campus de la Universidad de Navarra. Pero eso no fue un hecho puntual. Ni esa horda se formó el día anterior, ni se disolvió al día siguiente. Esa horda venía actuando de antes y sigue actuando después. Nos encontramos de hecho ante un in crescendo que ya no se puede ocultar.

El regreso de la kale borroka no se puede ocultar más, pero se intenta. En las últimas semanas volvemos a encontrar más y más acciones de las juventudes de la izquierda abertzale que apenas merecen atención en los medios. Estamos por otro desbordados por los casos de corrupción y acoso sexual del PSOE, lo que acapara la atención de los focos. La kale borroka, o sea la violencia abertzale, no es sin embargo un asunto del que podamos permitirnos el lujo de hacernos los ciegos.

La escalada de las ekintzas de la izquierda abertzale llega ya a atacar incluso los cuarteles de la Guardia Civil en diversas localidades del País Vasco, como Tolosa, Eibar y Oñate. En Elorrio se han atacado, profanado y vandalizado las tumbas de los caídos y fusilados del bando nacional durante la Guerra Civil. Se ha destruido el último toro de Osborne de quedaba en el País Vasco y en las últimas horas se ha atacado la sede del diario vasco El Correo. No pretendemos ser exhaustivos con este listado. Seguramente lo real excede lo publicado. De hecho buena parte de estas acciones las conocemos porque las suben a sus redes sociales, presumiendo, los propios violentos abertzales de Ernai y GKS.

Existe de hecho un duelo entre Ernai y GKS a ver quién consigue hacerse con el monopolio de la violencia de la izquierda abertzale. No es casual que Ernai haya multiplicado sus acciones violentas en las últimas semanas para no ceder el terreno a GKS. Ernai representa de algún modo la violencia juvenil abertzale que orbita en torno a Sortu y por tanto a Bildu, mientras que GKS es una organización más independiente que ha captado a los jovenes violentos abertzales más asilvestrados. Ernai reactiva su violencia en un aparente intento de que Bildu-Sortu retenga el control de las juventudes violentas, no se produzca una migración hacia GKS y el entramado Bildu-Sortu pueda mantener el control en régimen de monopolio de toda la violencia abertzale. El problema de Bildu y Sortu, la principal formación de Bildu, es mantener viva y disciplinada la kale borroka mientras al mismo tiempo toca poder y es socio preferente de gobierno en Navarra y el gobierno de España. GKS no tiene el mismo problema.

En cualquier caso nos encontramos ante un doble fenómeno como causa de todo este rebrote de la violencia nacionalista. Primero que la izquierda abertzale en ningún momento ha condenado realmente la violencia de ETA, nunca ha llamado asesinos a sus asesinos, nunca ha dejado de considerarlos presos políticos y nunca ha dejado de exigir su impunidad. Por otro lado, la izquierda abertzale ha dejado de matar pero sólo eso, sigue practicando un cierto nivel de violencia para que el campo de juego político siga sin ser igual para todos, como puede atestiguar la alcaldesa de Estella, o cualquier grupo de militantes de Vox que quieran colocar un puesto en la calle para explicar su programa o repartir sus folletos. Si el nacionalismo no ha retirado totalmente del fuego el puchero de la violencia, lógicamente la presión de la olla sigue subiendo. En segundo lugar, los pactos del PSOE con la izquierda abertzale para que Sánchez pueda seguir siendo presidente hasta dentro de tres siglos implican el blanqueamiento de la izquierda abertzale. Si dependes de la izquierda abertzale y la izquierda abertzale empieza a recuperar la kale borroka tienes que tapar, minimizar y llegado el momento justificar esa violencia. Porque la alternativa es perder el gobierno. El rebrote de la kale borroka es por tanto también una inevitable consecuencia más de los acuerdos de Sánchez.

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