Sánchez para salir de esta necesita sacar otro conejo de la chistera. Uno de los buenos. Uno tamaño elefante. Es el momento de doblar la apuesta o ser arrollado. No tiene nada que perder, por otro lado. O le sale bien o puede acabar en la cárcel. Cuanto más convencidos estemos de que es el señor X de la trama, el coordinador general necesario de toda la corrupción que tiene debajo, más probable es que intente una huida hacia delante. En esa huida no estará solo. Todos sus socios de extrema izquierda y golpistas separatistas le acompañarían en el trayecto. Los partidos a la izquierda del PSOE son partidos totalitarios, no democráticos, que apoyan abiertamente regímenes como el venezolano, el cubano o el chino. Los golpistas separatistas tampoco tendrían reparos en dar un segundo golpe de estado esta vez de la mano del estado para garantizar total o parcialmente sus objetivos. Si Sánchez necesita transitar a un régimen no democrático para garantizar su impunidad, la forma de vender ese transito podría ser el caramelito republicano.
Las declaraciones de Sarah Santaolalla acusando a jueces, policías y periodistas de dar un golpe de Estado son gravísimas. Que se ataque de esa manera a jueces y policías, que cada día sostienen el Estado de derecho y se juegan la vida, es intolerable.
— JUPOL (@JupolNacional) May 21, 2026
Puede que algunos quieran… pic.twitter.com/iARzvmUT7W
La república es una causa que seduce a gran parte de la izquierda. La Segunda República, además, lleva más de una década sometida a una mitificación constante en virtud de las leyes de memoria, casualmente gracias a Zapatero. ¿Qué le puede vender Sánchez a la izquierda para que la izquierda le siga apoyando pese a todos los escándalos de los que está rodeado? ¿Qué propuesta catalizadora le podría permitir a Sánchez que la izquierda le perdone sus pecados? ¿Qué puede poner Sánchez en el otro plato de la balanza que pese más que toda su legión de corruptos? Instaurar una república podría ser el único cebo adecuado.
Eguiguren apunta al 'lawfare' y enmarca la imputación de Zapatero en un “golpe de Estado” contra el Gobierno de Sánchez https://t.co/641LLeTV8g
— elDiario.es Euskadi (@eldiarioeus) May 22, 2026
Por otra parte, Sánchez necesitaría un cambio de régimen para escapar a su horizonte judicial. De momento ha puesto a todos sus cacatúas a defender a Zapatero y a pregonar que el gobierno está siendo víctima de un golpe de estado periodístico, policial y judicial. No es algo que se sugiera sino que ya se dice con todas las letras. Ayer mismo hubo un acto en que se dijo exactamente esto en el que participaban Oscar Puente, por tanto un ministro del gobierno, Pablo Iglesias y Sarah Santaolalla. La tesis del golpe no sólo tiene como objeto defender a Sánchez sino justificar un contragolpe. Hay que dar un golpe de estado para frenar el golpe de estado. El golpe de estado imaginario justifica el real.
Puente avala tildar de golpistas a los jueces en un acto contra el sistema constitucionalhttps://t.co/yeXyR3Dj6D
— Libertad Digital (@libertaddigital) May 22, 2026
El objetivo es transicionar hacia un régimen en el que los jueces, para que no sean golpistas y no hagan lawfare, los nombre todos el PSOE. Un régimen en el que si hay caso o no hay caso para juzgar al a mujer del presidente lo decida el presidente, no un juez imparcial. Un régimen en el que la justicia no pueda colisionar con el gobierno y en el que la justicia sólo persiga a la oposición. Un modelo de estado en el que para determinar si alguien es culpable o inocente los jueces nombrados por el gobierno sólo tengan que averiguar la ideología del denunciante o del denunciado. Un estado en el que la policía sólo pueda investigar a la oposición. Un país en el que para evitar los bulos y la desinformación de la máquina del fango sólo haya información oficial gubernamental. ¿Y cómo vender este modelo de estado dictatorial que Sánchez necesita para salvarse sin llamarlo dictadura? Pues llamarlo Tercera República, que suena mucho mejor.
🤝La nacionalidad está en la Constitución. Euskadi es una nación, Catalunya es una nación y Galicia es una nación dentro de España. Y España es un Estado plurinacional del sur de la Unión Europea, y a mucha honra.
— Iván Redondo (@thewarroomblog) May 12, 2026
Hay que hacer didáctica, hay que explicar e ilusionar: una España… pic.twitter.com/zQHkVviMl5
Por supuesto esa Tercera República sería plurinacional, para sumar a los nacionalistas salvando cualquiera de sus posibles reparos a la transición sanchista a la dictadura. Iván Redondo lleva tiempo insistiendo desde las tribunas que le quedan en esa redefinición de España, también planteada ya por Zapatero, en la que País Vasco, Cataluña y Galicia son naciones. ¿Y qué son el resto? ¿Cuáles serían las otras naciones que compondrían España? ¿La Rioja? ¿Murcia? En la esencia de esa propuesta España en realidad no sería una nación de naciones, sino que Cataluña y País Vasco serían naciones y el resto sería España, otra nación. Por supuesto en ese diseño Navarra sería parte de la nación política vasca, como anticipa la camiseta del Athletic de Bilbao.

Llegados a unas futuras elecciones, a Sánchez le puede ir mucho mejor si los términos de la elección son república sí o república no que si son corrupción sí o corrupción no. No son muchas más las cartas que le pueden quedar por jugar. De lo que podemos estar bastante seguros es de que para alguien como Sánchez hacer un movimiento o no es algo que no depende de la moral ni de la verdad, sino de si puede servirle para conseguir lo que necesita o no. Podemos esperar cualquier cosa si para salir de esta a Sánchez no le basta un buen abogado, sino que piensa que necesita un cambio de régimen con un nuevo orden judicial, periodístico y policial. El límite para Sánchez, Iglesias o Zapatero es sólo el poder material. Si tienen la fuerza para imponerlo o no.
Un comentario
Y tampoco le importaría mucho a nuestro contemporáneo «Conde Don Julián», que esa nueva república tuviese carácter islámico.