El voto por correo se ha convertido en un problema en España. Con razón o sin razón, el problema es real. Casi todo el mundo alberga ya sospechas mayores o menores sobre el voto por correo en nuestro país. El culpable por supuesto es el PSOE, como de casi todos los problemas graves de nuestra nación. Pedro Sánchez va a conseguir reventar la confianza hasta en el sistema electoral. De hecho, ¿alguien piensa que convocó las elecciones generales en plenas vacaciones de verano de 2023 por pura casualidad? Las elecciones fueron convocadas en una fecha atípica y se produjo un resultado atípico, atípico al menos respecto a todo lo pronosticado por las encuestas. ¿Pero es posible en España el fraude electoral? Desde luego Sánchez tiene antecedentes preocupantes a este respecto y cero límites morales. Si no comete un fraude electoral para mantenerse en el gobierno será por no poder, no por no querer.
Koldo: «En las primarias de 2017 votaron hasta los muertos»https://t.co/Myy7RfX4Jp
— okdiario.com (@okdiario) December 18, 2025
El hecho es que por el sistema de recuento podría decirse que en España es casi imposible el fraude electoral en el voto presencial. El recuento moviliza mesa por mesa más de 100.000 personas, hay observadores de cada partido supervisando el proceso, las urnas se cuentan y anotan una por una, y las actas se pueden verificar colegio electoral por colegio. Un pucherazo masivo es imposible que pudiera pasar inadvertido. Cuestión aparte, no obstante, es el voto por correo. En este apartado el fraude masivo no es imposible, pero sí muy difícil. En todo caso la seguridad casi absoluta que se puede tener con todo el proceso de voto presencial desciende un peldaño cuando atendemos al voto por correo, el número de personas intervinientes, los lugares en que se depositan los votos o la cadena de custodia.

Al margen de lo que se sería estrictamente un pucherazo, pero en relación con ello, existen formas en que el gobierno puede tomar decisiones que influyan sobre el voto de manera indirecta. Imaginemos un país en el norte del cual la gente sea de derechas, llueva en invierno y se vote menos cuando llueve y hace frio. Si se convocan elecciones en invierno o en verano, eso puede tener una influencia en el resultado. Si se convocan elecciones en plenas vacaciones de verano, multiplicando el voto por correo, eso puede tener una afectación sobre el resultado dependiendo del perfil de las personas que se van de vacaciones fuera de su domicilio habitual en verano. También puede resultar, controlando Correos, que las papeletas a determinados barrios y zonas, donde el voto no favorece al gobierno, tarden en más en llegar, para subir el porcentaje de personas en esas zonas que al final no puedan votar. En general, los datos muestran que el porcentaje de solicitantes de voto por correo respecto a los votantes que efectivamente votaron de este modo estuvo en línea en 2023 con elecciones anteriores, en torno al 94%, pero también es cierto que en 2023 hubo casi 2,5 millones de votos por correo, frente la cifra habitual que oscila entre los 1 y 1,3 millones de votos por correo. Es decir, que si en otras elecciones hubo unas 50.000 personas que se quedan sin poder votar por correo, en este caso fueron al menos 100.000. No está claro además cómo se distribuyó territorialmente este no ejercicio del voto de los 100.000.

El voto por correo, sin embargo, está claro que es un asunto controvertido y que genera desconfianza, al menos en este momento y con este gobierno. El caso es que damos por hecho que el voto por correo es un asunto normal en todos los países y no es así sin embargo. De hecho, el voto por correo no existe o se encuentra muy restringido en todos los países de nuestro entorno, empezando por Francia y siguiendo por Portugal o Italia. En Francia precisamente se eliminó el voto por correo en 1975 por las dudas sobre el sistema y el posible fraude que en ese momento se produjeron. Es decir, que puede que todos durmiéramos más tranquilos si repensáramos el voto por correo en España para al menos reforzar la seguridad, transparencia y control del proceso.
Lo sucedido con el voto por correo en Extremadura no es un pucherazo pero sí una administración española que deja mucho que desear. Que cualquier ladrón de barrio pueda acceder a nuestros votos es una fotografía que no deja bien al sistema. #BuenosDias pic.twitter.com/dMMyufeNPQ
— Antonio M. Beaumont (@Amartinbeaumont) December 19, 2025
Reflexionando sobre los procesos electorales y sistemas de votación, un caso peculiar es el que hemos visto en Chile con la victoria de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales. Kast es el líder de lo que podríamos denominar el VOX chileno. Lo que ha sucedido por tanto es que Chile ha evitado que la presidencia cayera en manos de una persona ultra y peligrosa para la democracia como la comunista Jeanette Jara. Lo peculiar, aparte la abultada victoria de Kast (superando el 58% de apoyo), es que en Chile el voto es obligatorio. Obviamente no es que sea obligatorio votar a uno o a otro, pero sí es obligatorio el ejercicio del voto. Se puede puede votar en blanco, o nulo, pero no se puede no votar sin un impedimento justificado. De este modo se intenta que el resultado sea más representativo y que el porcentaje de votantes se acerque al 100% del censo. Se intenta evitar de este modo, por representatividad democrática, que el presidente sea alguien que al final sólo tenga la mitad de los votos de la mitad del país que ha votado, o sea un 25% del censo. Hay quien piensa que esto también sirve para moderar el resultado, ya que la población más interesada en votar siempre es generalmente más militante y más activista. Como poco el sistema chileno, que existe en algunos otros países, es una opción llamativa.
Chile.
— Daniel Lacalle (@dlacalle) December 14, 2025
El mapa está solo azul a favor de Kast. Nunca visto. pic.twitter.com/Rs546Nn32d
Volviendo a España y las circunstancias que rodean las elecciones, un elemento cuya trascendencia nunca nadie tiene clara es de los debates electorales televisados. Ayer en Extremadura la candidata del PP, María Guardiola, decidió no participar en el debate. Es decir, que en el gran debate televisado de la campaña sólo estuvieron VOX, PSOE y Podemos. De algún modo el PP decidió que en una democracia es mejor no debatir y no confrontar las ideas, o que la nada es mejor opción en un debate que su candidata. Otra posibilidad es que el PP no actúa diciendo lo que piensa, sino pensando si lo que dice le resta o le suma votos, carencia de compromiso cuya última etapa es dejar una silla vacía en vez de llevar la candidata al debate. ¿No preferiría el votante un candidato que se decanta que una tarjeta sorpresa? ¿Cómo confiar en que vaya a defender algo un candidato que no debate por cálculo? Veremos el domingo a la vista del recuento si Guardiola o su ausencia ha sido mejor o peor para sus resultados.
Un comentario
No está mal la idea de prescindir del voto por correo, así se evitan las susceptibilidades. Pienso que las votaciones deben ser representativas; quizá el sistema de Chile no sea perfecto, pero entre este y la ley electoral de España, me quedo con Chile: un ciudadano, un voto. De esta forma se logra la máxima representatividad y se evita el manejo indebido de los separatistas.