Evidentemente es no construir suficiente. Y si limitamos la densificación, no vamos a atajarlo tan eficazmente, pues es no tiene mucho sentido plantear densificar edificios en el centro añadiéndoles más alturas y no hacer lo propio con las nuevas construcciones más a las afueras. La Cámara de Comercio, entre otras medidas, urge a movilizar suelo y acelerar las urbanizaciones previstas y guardadas en un cajón como Cordovilla, AVE o Guenduláin.
Aun así, estos eran parte de unos proyectos constructivos de la Cuenca de Pamplona desde hace décadas, por lo que ahora hace falta un nuevo plan comarcal de construcción para el futuro. Hay muy poca previsión de futuro y se nota a simple vista porque cuando pasas por sitios con tres o cuatro grúas, no se ve que se construya nada nuevo hasta que no se acabe lo de las grúas. Si hubiera previsión se empezaría a construir mucho antes de que acaben las obras más viejas. Parece todo improvisado o hecho aposta para que nunca se acabe la demanda de vivienda.

Aquellos edificios que los medios de comunicaciones pusieron como ejemplo de lo que no se debe hacer en la construcción en la provincia de Toledo resulta que se han vendido todos. La escasez de vivienda en Madrid y la cercanía de Toledo, junto con un precio asequible determinaron que se vendieran los pisos como rosquillas. Gracias a Madrid poco a poco se va llenando la España vaciada. Las buenas comunicaciones de Madrid por diferentes medios de transporte han causado que mucha gente se traslade a lugares cada vez más alejados.
Si en los 90 y 2000 Móstoles, SS de los Reyes o Getafe se consideraban ciudades dormitorio, hoy ya casi cualquier lugar de las provincias alrededor de Madrid (Ávila, Segovia y especialmente Guadalajara y Toledo) ya son ciudades dormitorio. Pero es que en no pocas instancias ya Burgos, Valladolid, Salamanca, Cuenca, Salamanca… ya también son ciudades dormitorio de Madrid. O sea que construir a dos horas de Madrid ya es realista para poder construir, pero en Pamplona, como ciudad de tamaño medio, no tendría sentido construir en gran cantidad a más allá de 1/2 hora.
Si se edifica “demasiado”, pero se hace en la conurbación de Pamplona o más a las afueras, no hay miedo de que salgan mal las cosas porque la demanda habitacional va a seguir creciendo y ya partimos con un déficit descomunal. Lo que no tendría sentido es construir 10000 viviendas en Valcarlos, pero si, digamos que ahora se proporcionan (rehabilitando viviendas viejas, locales vacíos y construyendo nuevas) 80000 viviendas en la Cuenca, y sobran 30000, ¿qué creemos que va a pasar con esas viviendas excedentarias? ¿Que van a subir los precios? Obviamente no. Al saturar con oferta la vivienda, forzosamente va a tener que bajarse el precio. Es preferible hacer de más (si está suficientemente cerca) que menos. Si construir tan poca vivienda es parte de la teoría moderna del decrecimiento, ya vemos hace años que es un desastre económico y social.
Hay que conseguir que deje de haber escasez de vivienda porque la escasez siempre es cara (provoca inflación), tanto con el mencionado suelo, como con el cereal, como con el petróleo, como con la vivienda. La combinación de abundante suelo (absorbiendo la Cuenca) con abundante vivienda va a bajar el coste sí o sí.

Yo me pregunto si el miedo real de los políticos es que si baja el precio de la vivienda la situación les haga perder poder de recaudación mediante impuestos. Y es que si baja el precio de mercado y no los impuestos, quedarían como los vampiros recaudadores que son. Esta puede ser la razón oculta de que los políticos no permitan la construcción de viviendas o de que la posterguen en el tiempo ocasionando escasez y subidas de precios. Lo triste es que no hay una autonomía que construya lo que pide la demanda. Es como si el decrecionismo fuera una ideología con consenso interpartidista.
Efectivamente, proporcionar más viviendas que la demanda, incluso suficientes viviendas, puede que les ponga en evidencia de las sanguijuelas y buitres que son los políticos.
Si un gobierno que sustituya al actual no construye suficiente vivienda, puede ser la última vez que se presente esta oportunidad y encima el relato de que la vivienda es cara por la especulación no podrá ser desmentido porque si no se demuestra que edificando a lo grande bajan los precios, nadie lo va a creer. Por eso si la derecha quiere ganar más allá de una legislatura tiene que demostrar en ese gobierno nacional hipotético y en los gobiernos regionales, diputacionales y locales que se crea vivienda para todo el mundo. Para invertir sí, pero especialmente para quien no tenga vivienda. Si una masa grande de nacionales e inmigrantes, toda la gente que no tiene vivienda y la gente adicional que vaya a llegar, resuelve el problema de la vivienda, esa gente va a recordar que con ese gobierno consiguió vivienda y va a votar en consecuencia. Pero hay que construir masivamente en una legislatura, en cuatro años, y si se gana otra legislatura, se sigue construyendo, sin parar.
Una cosa es que los gobiernos conservadores construyan más, e incluso mucho más, y otra es que construyan masivamente para que todos los demandantes de vivienda actuales y futuros tengan vivienda y que se abarate. Pero no hacemos suficiente si hay demanda de crear 25000 viviendas ahora, en cuatro años se crean 30000 viviendas y otra vez hay demanda de 10000 porque en 4 años faltarían 5000 viviendas aunque se haya construido algo más que la demanda actual. Hay que hacer una estimación de la demanda de vivienda de futuro y preferentemente hacer viviendas de más por si excede. Además si se abaratan lo suficiente, la demanda va a crecer entre quienes tengan menor poder adquisitivo. Estas variables que son de cajón deberían ser obvias para la administración y actuar en consecuencia.

La libertad está tanto en juego que si no se aprovecha para hacer las cosas bien en esta legislatura, será difícil convencer a la gente de que la oposición una vez en el gobierno hace las cosas bien, y probablemente no sea suficiente con un cambio cosmético, un cambio superficial. El cambio tiene que ser radical. Con una demanda de 25000 viviendas pasar de construir 5000 viviendas a construir 15000 viviendas puede sonar a un volantazo, un cambio radical, pero es un cambio claramente insuficiente. Incluso construir 25000 viviendas, y aunque cubra aproximadamente toda la demanda no sería suficiente porque va a haber nuevos jóvenes que se quieran emancipar e inmigrantes que lleguen. Espero que esto no se quede en agua de borrajas o a medio camino.
Ya sé que construir vivienda requerirá construir edificios dotacionales, pero, ¿acaso ese problema no lo tenemos en la actualidad cuando hay colas y listas de espera enormes? Ahora faltan edificios dotacionales y viviendas, pero si construimos abundantes viviendas solo hará falta construir lo dotacional. La gente necesita vivienda ya, y también en el futuro. Si hacen falta esos edificios, que se construyan las viviendas y que se dejen los huecos para las dotaciones para cuando haya dinero, pero hay que construir ya.
Ante todo hay que ser pragmáticos, no dogmáticos. Eso quiere decir que hay que diversificar los tipos y opciones de crear viviendas y hacerlo para cubrir la demanda actual y futura. No vale planear en el año 2028 la demanda de 2028. Hay que planearla ya para tenerla construida en 2028. No tiene que pillar el toro a nadie en la construcción de vivienda nunca más.
Hay que fusionar muchos municipios, bajar drásticamente los impuestos a la vivienda (incluyendo al transporte y a la fabricación de los materiales), bajar los impuestos de autónomos a cambio de que suban los salarios de los gremios para hacer atractivo contratar y trabajar en la construcción; construir a base de bien; rehabilitar viviendas viejas; construir en bajos, industrializar la construcción, densificar edificios, rellenar huecos sin construir, dividir pisos… Todo esto es diversificar y ser pragmáticos, pero hay que hacerlo a la vez y con celeridad.
En el conjunto de España se está haciendo muy mal el tema de la creación de vivienda y lo malo es que según la Cámara de Comercio de Navarra, la Comunidad Foral es una de las que lo está haciendo peor, que ya es decir.
Aritz Lizarraga Olascoaga