Entre todas las enormidades diarias con las que nos bendice el sanchismo, no es de extrañar que nos pasen casi inadvertidas algunas. Por ejemplo, en cumplimiento con sus acuerdos con la izquierda abertzale proetarra, el gobierno de Sánchez está reconociendo «la ilegalidad y la ilegitimidad» de los procesos y condenas a etarras en tiempos de Franco.
El Gobierno declara ilegítimos los consejos de guerra y las ejecuciones de los etarras Txiki y Otaegi, últimos fusilados del franquismo https://t.co/WUs5SYYUzj
— EL MUNDO (@elmundoes) December 11, 2025
Respecto a esto cabe decir que lo emitido por el gobierno son meras declaraciones o meros actos políticos. Es decir, no se trata de decisiones judiciales ni de repeticiones de los juicios. El gobierno simplemente declara de forma graciosa que los etarras fueron injustamente juzgados y condenados. Es más, igual de graciosamente considera a los etarras condenados por el franquismo como “víctimas” del franquismo. De este modo, los etarras pasan a convertirse, por una mera decisión gubernamental, de verdugos en víctimas. Esto es por cierto, además, un agravio a las verdaderas víctimas del franquismo.

Evidentemente, aunque parece que no tanto, un terrorista es un terrorista aunque fuera condenado por Franco igual que un ladrón o un violador es un ladrón o un violador aunque fuera condenado por la justicia franquista. ¿Acaso no hubo delitos y crímenes en todas esas décadas? ¿Vamos a hacer un homenaje o a declarar víctimas a todos los delincuentes de los 35 años de dictadura franquista?

Victimizar a un etarra por haber sido condenado en tiempos de Franco es tan ridículo como empezar a victimizar violadores o asesinos en serie por haber sido condenados en tiempos de Franco. Seguimos sin tener en España un criterio de sentido común para distinguir lo que son víctimas del terrorismo de otras víctimas, o para distinguir lo que son represaliados políticos de auténticos criminales. Si un terrorista del GAL y otro de ETA se encuentran al doblar una esquina y se tirotean entre ellos hasta matarse, ¿hay que hacerles a los dos un homenaje? ¿Sólo a uno? ¿A ninguno? ¿Quedan los dos convertidos en santos?

Pensemos en otros casos como los de Agapito García Atadell, el chequista del PSOE responsable de multitud de crímenes, o el de José Jarabo, el asesino múltiple que fue el último ejecutado por el garrote vil. ¿Eran santos sólo porque los mató Franco? ¿Tenía Franco la facultad de santificar todo lo que mataba? Y si la ETA hubiera matado a Franco, ¿tendríamos que santificar a Franco?
Ayer en Zarautz⬇️
— COVITE (@CovitePV) August 13, 2025
Desplegaron una enorme pancarta de los etarras 'Txiki' y Otaegi mientras gritaban «el pueblo no olvidará».
Recuerdan machaconamente a 'Txiki' y Otaegi no por haber sido los últimos fusilados del franquismo, sino por haber sido etarras y haber cometido… pic.twitter.com/IM6dnlgFc9
En el caso de ETA, además, no existe ninguna duda de que mataba antes de morir Franco y siguió matando después de morir Franco porque ni luchaba contra el franquismo ni defendía la democracia. La ETA mataba no por la libertad sino para imponer su propia dictadura. Esta es la verdad aunque el lamentable gobierno del PSOE, para que Sánchez pase una noche más en Moncloa, firme un papelito convirtiendo en supuestas víctimas a los terroristas de ETA.
Un comentario
Me repito : subvierten ,no sólo la moral, sino también el más elemental sentido común. Solo una sociedad amorfa puede tragar esto.