A casi todo el mundo le llama la atención estos días el silencio estruendoso de la izquierda española respecto a Irán, la misma izquierda española que cortaba carreras y tiraba ciclistas al suelo cuando se trataba de Gaza, ¿dónde está ahora la flotilla que tenía que estar navegando rumbo al país de los ayatolás? ¿Se le acabaron los adjetivos a la izquierda con Netanyahu? Nos encontramos además el agravante de que el régimen iraní practica una represión singular contra la mujer y que la izquierda española es supuestamente, mediante un título auto otorgado, la campeona del mundo en la defensa de la mujer. ¿Dónde están hoy los campeones del mundo de la defensa de la mujer?
🇮🇷 Podemos y Sumar vetan una declaración en el Congreso a favor del pueblo iraní. https://t.co/ZHeZ4eVeIm
— La Razón (@larazon_es) January 15, 2026
Casi todo el mundo recuerda también que, casualmente, Pablo Iglesias y su tropa comenzaron su carrera política desde “el soviet de la Complu” y desde una serie de programas televisivos como La Tuerka, Fort Apache y Spoiler, todos ellos emitidos desde la plataforma HispanTV. Este canal, con sede en Madrid, fue inaugurado en 2012 por el entonces presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, quien declaró que sería «un instrumento para establecer mejores lazos entre el pueblo y el gobierno de Irán con los de las naciones de habla española» y que el canal funcionaría como un arma de lucha ideológica. Un arma de lucha ideológica financiada por el petróleo de los ayatolás y a sueldo de la cual se encontraba Pablo Iglesias.

Podría parecer una anécdota, pero a veces las anécdotas tienen más cuerpo y fondo que las grandes ponencias. En HispanTV, como buena televisión iraní e islamista defensora del velo, aunque estuviera en España, existía un código de vestimenta, un código de vestimenta que se aplicaba rigurosamente a las mujeres que aparecían en la cadena, incluyendo a Irene Montero.
Cuando Irene Montero trabajba para la República Islámica de Irán, era obligada a ir con ropa ancha, sin escote y con los hombros cubiertos, y así se lo imponían a todas las que acudían a su programa en Madrid, hasta que…👇🏼 pic.twitter.com/9Q4rSFnCBY
— Mr. Jones (@Mr_Jones_k) January 15, 2026
La existencia de este código la destapó la activista feminista Adilia de las Mercedes, invitada un día a una tertulia en La Tuerka. Pablo Iglesias y la inmensa mayoría de sus simpatizantes, por cierto, no han visto una tuerca ni desarrollado una actividad obrera en su vida. El caso es que a la activista en cuestión se le señaló que debía acudir a la tertulia bien tapadita, sin escote y con los hombros cubiertos. La activista sin embargo lo que hizo fue negarse a volver y denunciar este código.

El hecho no obstante es que Irene Montero sí aparece en las imágenes acatando sumisamente este código. Irene Montero es de otra pasta o la pasta hace de otra manera a Irene Montero. Naturalmente los hombres no tienen que seguir este código y en HispanTV no se les hacen advertencias sobre la forma en que tienen que aparecer vestidos. Hay una vara de medir para Pablo Iglesias y otra para Irene Montero. Irene Montero es la clase de feminista y mujer de partido que acata humildemente su papel secundario.

Desde luego Irene Montero nunca ha encarnado demasiado bien las teorías del feminismo. De todos los millones de mujeres en España que podían haber llegado a ministras teniendo como experiencia laboral el equivalente a cajera del Saturn, ya es casualidad que la elegida fuera la mujer del vicepresidente. ¿Existe alguna posibilidad de que Irene Montero hubiera sido ministra, preboste de Podemos, diputada o eurodiputada sin haber sido pareja de Iglesias? ¿No tiene el feminismo, por otro lado, otra mujer mejor que mostrar como ejemplo y modelo que la pareja del jefe?
Esta tía por qué imita en todo a su maromo? Desde la forma de agarrar el micro a los gestos con las manos. Incluso esa forma ridícula de hablar hacia adelante como de raperillo viejo, mira que te meto, que soy muy malote. Flipo. Jajaja. https://t.co/Q9hYNomGcF
— Ancín (@Ancin1977) January 14, 2026
Una goupie sin criterio propio
Ni siquiera es posible dejar pasar desapercibido el hecho de que Irene Montero se ha convertido en un clon de Pablo Iglesias que no sólo imita su discurso, sino su tono, sus gestos, sus movimientos. Seguramente es que tanto Pablo Iglesias como Irene Montero han hecho el mismo cursillo de comunicación para hablar en público y que todo en los dos resulta impostado, pero una vez más no deja de resultar llamativo ver a la mujer siguiendo en todo, hasta en la pose, el ejemplo de su marido. El discurso es el más feminista del mundo, pero la realidad menos feminista del mundo contradice y desmonta por completo el discurso. Esto incluso dejando de lado el fracaso respecto a la reducción de feminicidios, las leyes sueltavioladores, las pulseras geolocalizadoras de atrezzo o la triplicación de las violaciones. Irene Montero y lo que representa es todo lo contrario al feminismo en forma y en fondo.
Llegados a este punto poco podemos extrañarnos de que Irene Montero calle ante la represión de los venezolanos, los cubanos o los iraníes, aún cuando en el caso de Irán este silencio resulte particularmente ominoso por lo que tiene de especial respecto a la lucha por la mujer. Está teniendo lugar en Irán un intento histórico de liberación de la mujer en el Islam que está siendo reprimido a sangre y fuego por los ayatolás. Ni una palabra de Irene Montero. ¿Tanto cobró de la televisión de los ayatolás? ¿Tanto hay que callar al respecto?
Un comentario
Esa tal Adilia, no sé quien es; pero visto lo visto sé lo que es. Otra lobotomizada, recalcando el peligro abstracto e irreal, como los molinos de Don Quijote, de que el presidente de Guatemala, «cuidao» es de ultra derecha. Mientras un peligro real como el que le estaba obligando a cumplir la teocracia iraní, parece que con negarse con un «twit» vale. Pues si tan valientes, decididas, comprometidas y concienciadas que son todas estas feminazis, coño, pues que se dediquen a denunciarlo a los cuatro vientos y que se entere el mundo entero que clase de tiranía es esa, vamos digo yo. Es otra muestra más de la hipocresía, fanatismo y sectarismo mental, del que hace gala la ultraizquierda española. Pues sí, porque en España, ultra derecha más bien poca, quizás los paletos nacionalistas vascos y catalanes, esos a los que el Sanchinflas llama «progresistas». Pero en cambio ultraizquierda, a patadas, de todos los colores, olores y sabores. Lo de olores va con segundas.