Este pasado fin de semana ha fallecido mientras hacía senderismo un etarra que se encontraba disfrutando del tercer grado penitenciario. Se trata de Iban Apaolaza, miembro del comando ‘Buruhauste’, condenado a 123 años de prisión por su participación en el asesinato del teniente coronel del Ejército de Tierra Pedro Antonio Blanco, ocurrido el 21 de enero de 2000 en Madrid. El hecho sin embargo es que Apaolaza sólo estuvo 15 de los 123 años en prisión y desde hace 2 disfrutaba del tercer grado, al estar supuestamente controlado mediante una pulsera telemática, sin tener que dormir en prisión. Supuestamente, porque tras haber salido de ruta por la manaña, no fue hasta las 22 horas que la familia denunció la desaparición, y no fue hasta las 10 horas de la mañana siguiente que se encontró el cuerpo. Es decir, el control telemático parece bastante similar a la falta de control. Como posible causa de la muerte se apunta algún tipo de emergencia médica o una caída. Sea como fuera el etarra salió a pasear por el monte y nunca volvió.
🔴 Encuentran el cuerpo sin vida del preso de ETA Iban Apaolaza, que estaba en tercer grado y había salido a hacer senderismo https://t.co/lB40FU29TD
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) January 5, 2026
El caso del etarra senderista llega en un momento en que la izquierda abertzale redobla sus esfuerzos por presentar a los etarras como presos políticos, injustamente condenados e inhumanamente tratados. Los etarras serían unos pobres abuelitos, víctimas de un conflicto hace mucho tiempo olvidado, que no pueden ver a sus nietos.
{ENTREVISTA]
— naiz: (@naiz_info) January 5, 2026
Gorka García y Olatz Iglesias; coordinador de Etxerat y familiar: «Están naciendo niños cuyo abuelo sigue todavía en la cárcel; esto no es normal»@gara_rsola pic.twitter.com/YB5cQ3pRqi
Por supuesto es todo mentira. Una vez más interesa subrayar el error de pensar que la ETA mata pero no miente. Por el contrario, la izquierda abertzale miente constantemente. Miente sobre Navarra. Miente sobre la historia. Mientra sobre el euskera. Miente sobre todo el relato de la actividad terrorista de ETA. Y por supuesto miente también sobre todo lo que se relaciona con los presos de ETA.
Soy la hija de Pedro Blanco García, asesinado por la rata de Iván Apaolaza ( el etarra muerto recientemente). No te diré que me haya alegrado de su muerte..pero entenderás que para mí, hoy, el mundo es un sitio un poquito mejor. Estas ratas brindaron con champán cuando mataron a…
— Almudena Blanco 🇪🇸 (@almu84) January 5, 2026
El etarra muerto tenía 54 años. No era un abuelo. No era un anciano. No había sido víctima de ninguna política penitenciaria inhumana. No había cumplido más que 15 años de prisión efectiva por un asesinato. Son los hijos de los hijos de las víctimas de ETA los que no pueden conocer a sus abuelos. Son las víctimas de ETA las que no pueden conocer a sus nietos.
Ninguno de los siete nietos y nietas de Fernando Buesa pudieron conocer a su abuelo porque otros abuelos decidieron que así fuera.
— Fundación Fernando Buesa Blanco Fundazioa (@Fundacion_Buesa) January 7, 2026
Y como ellos y ellas, cientos de niños y niñas no han podido conocer a sus abuelos porque ETA así lo decidió… ¿Es acaso esto normal? https://t.co/Ltf9X0Ogre
Por lo demás, el caso del senderista pone de manifiesto también la mentira de computar como víctimas del estado a todos los etarras o familiares que fallecen por causas accidentales, como estrellarse con el coche yendo a visitar a un familiar encarcelado. Esta teoría que pretende abultar tramposamente el número de víctimas de la izquierda abertzale, buscando un empate imposible con las victimas de la izquierda abertzale, naufraga por todas partes. Para empezar, si los familiares tienen que viajar para visitar a un preso o los nietos no pueden ver al abuelo o al tío la responsabilidad es del familiar por haberse hecho terrorista. Quien decide hacerse terrorista y matar gente también es responsable de no poder llevar después una vida familiar normal, esa no fue su prioridad.
⚫ Covite recuerda las «miles de sillas vacías» que hay en Navidad en las casas de las víctimas de ETA
— El Debate (@eldebate_com) December 29, 2025
… de las que la izquierda aberzale no se acuerda «jamás»https://t.co/nSmxRG2HHk
La teoría para sumar víctimas como sea, por otro lado, implica que los familiares que tienen un accidente yendo a visitar a un preso no podrían tener accidentes yendo a pasar el día a la playa. Nadie puede saber si el accidente esperaba en la playa o camino de la playa y si por tanto salvó vidas tener que ir a una prisión en vez de a la playa. Es una matemática imposible. Por supuesto esta matemática implica pensar que todos los presos de ETA, si no estuvieran presos, vivirían todos en la misma acera que sus padres, sus hermanos o sus sobrinos, que ninguno de ellos viviría nunca fuera de la CAV, que no habría que desplazarse para verlo y que por tanto no podría haber ningún accidente por este concepto. En el caso del senderista, a lo mejor si se hubiera quedado en la cárcel no habría muerto. ¿Cómo hacemos el cómputo? Por lo demás no nos alegramos de la muerte de nadie, ni de un etarra, pero lo que es cierto, es cierto.
3 respuestas
…La hija del etarra Gadafi hablando de niños que no ven a sus abuelos pues su aita asesinó a un niño Fabio Moreno de dos años y medio. Hay que ser desgraciada
Por cierto, ya que sale Navarra en el artíulo, leí hace poco un artículo que comentaba que el PNV estaría negociando con Pedro Sánchez algo con la transitoria cuarta de la constitución
Hace ya tiempo leí un chiste, perdón digamos viñeta, del genial Mingol, donde ya se reflejaba esta situación. En un cementerio se veía un grupo abertzale con sus respectivas pancartas pidiendo «los queremos en casa» refiriéndose a los etarras en prisión, enfrente familiares de las víctimas diciendo «también nosotros los queremos en casa». Lo que decía mi Ama : «lo ancho para ellos, lo estrecho para los demás», la «ley del embudo».
Lo que no es normal es que eso les escandalice. A ver si va a resultar que ser abuelo sea una eximente.