El genocidio silencioso: 1 millón de muertos desde 2015. En España, no en Gaza

Es extraño como se mueve a voluntad el foco de un sitio a otro para hablar o no hablar de determinadas matanzas, en el tiempo y en el espacio. Se habla de las matanzas en Gaza, pero no de las matanzas de cristianos en Africa. Se habla en este momento de Gaza, pero no de que tal dirigente tiene a su mujer y a su hermano imputados, junto a dos secretarios de organización de su partido. El interés selectivo por las matanzas, en el tiempo y el espacio, evidencia que hay matanzas de primera y de segunda, y que lo que preocupa a veces no es tanto tal o cual matanza sino lo que se puede tapar al desviar la atención hacia tal o cual matanza. Por eso hay matanzas de las que se habla tanto y matanzas de las que no se habla nada. Entre las matanzas de las que no se habla nunca nada el primer lugar lo ocupa el aborto. Un debate “superado”, según sentencia el pensamiento único dominante en casi todo Occidente. No toca ahora hablar del aborto. ¿Cuándo toca entonces? No toca en ningún momento. Es que es una cortina de humo de Sánchez para no hablar de sus imputados. Lo cierto es que podemos hablar del aborto y de los imputados de Sánchez y que de hecho el aborto es mucho más importante que los imputados de Sánchez, aunque sean muy importantes los imputados de Sánchez.

Hay que agradecer en este sentido a VOX que no haya asumido la dictadura de silencio sobre este asunto, promoviendo que al menos se informe a las mujeres que están pensando en abortar sobre las posibles alternativas y ayudas si al final deciden no dar ese paso. La izquierda, mientras tanto, lo que intenta es crear una lista negra para tener señalados y poder represaliar a los médicos que no cometan abortos. La mala noticia es la de siempre, que VOX se queda sólo en este asunto. Puede haber tal o cual político concreto del PP que secunde inicialmente a VOX en el discurso provida, pero inmediatamente queda aplastado por la ortodoxia abortista del partido. ¿Cuál es la postura del PP respecto al aborto? Ni siquiera está claro lo que dice que es su postura, pero lo importante es lo que hace en la práctica. La postura del PP respecto al aborto es lo que ha hecho en la práctica respecto al aborto en los últimos 30 años: nada. Asumir de facto el abortismo que establece la izquierda. Otrotanto se podría decir de UPN. ¿Se podrá decir lo mismo también de VOX en el futuro? Por lo menos VOX asume de entrada un discurso provida. Para ver si lo lleva a la práctica o no habría que darle la oportunidad de llegar al gobierno. Entretanto su discurso provida le lleva a ser etiquetado como un partido “ultra”. No olvidemos que en España se ha llegado a justificar el asesinato de Charlie Kirk señalando que se oponía al aborto.

En España mueren todos los años más de 100.000 niños abortados. Esto significa que desde 2015 han sido abortados 1 millón de niños. No hay que irse hasta Gaza para buscar ningún genocido, lo tenemos aquí mismo. Matamos 1 millón de niños españoles por un lado y después nos dicen que tenemos que importar inmigrantes para que nos paguen las pensiones. ¿Qué sentido tiene lo que estamos haciendo? ¿Nos van a pagar además las pensiones o es encima otra mentira? El millón de niños españoles asesinados en la última década no tendría problemas de adaptación cultural, ni con su nacimiento se podría hablar de un reemplazo poblacional. Al contrario, si matamos a nuestros niños, ¿cómo va a ser evitable un reemplazo poblacional? La alternativa al reemplazo poblacional sólo podría ser la extinción.

No tiene sentido de todos modos valorar el aborto en términos de pensiones o de reemplazo. El aborto está mal porque es destruir una vida humana. Matar o no matar a un niño no se puede justificar por las pensiones o el censo, ni aunque fuera verdad que los inmigrantes iban a mantener las pensiones. O somos una sociedad que protege la vida humana o somos la jungla, da igual que después disfracemos la jungla. No se puede construir una sociedad humanitaria y moral sobre la base del aborto. La planta está perdida si la raíz está podrida. De hecho si lo que hicieran los niños fuera poner en peligro las pensiones habría que proteger su vida lo mismo. El derecho a la vida es un derecho fundamental y no una consecuencia del equilibrio presupuestario. Además ya nunca hay tampoco equilibrio presupuestario.

Si la vida de los niños abortados no importa, tampoco importa la vida del resto. Es extraño que no seamos conscientes de esto. O la vida de todos importa, o pasa a ser cuestionable la vida de cualquiera. Al aceptar una ley de plazos o de supuestos estamos haciendo varias cosas de cuyas enormes consecuencias no solemos ser en absoluto conscientes. En primer lugar estamos normalizando la eliminación de la vida humana. La vida humana deja de ser un bien esencialmente digno de ser protegido. En segundo lugar, al establecer un marco en el que la vida humana es eliminable en ciertos plazos o supuestos, abrimos un escenario en el que la vida humana no sólo sea eliminable en esos plazos y supuestos, sino en otros plazos y supuestos distintos. De hecho los plazos y supuestos cambian en cada país o incluso en un mismo país según va pasando el tiempo. Por cierto siempre cambian para ampliar el marco de eliminación de la vida humana. En tercer lugar, legalizando la eliminación de la vida humana en tales o cuales plazos y supuestos estamos convirtiendo la vida humana en una concesión del gobierno. La vida pasa de ser un derecho inalienable e inherente al sujeto a ser un derecho otorgado y reconocido por el gobierno, o no otorgado y no reconocido por el gobierno. En el momento en que abrazamos este marco, el derecho a la vida de cualquiera podría ser cuestionado porque ya no es nuestro, es del gobierno, o del parlamento, o de la tribu. Ay del que un día se enfrente al gobierno, el parlamento o la tribu.

Cuanto más irracional es un discurso, más fuerte debe ser la prohibición y el castigo por cuestionarlo. De este modo el cuestionamiento del aborto se está convirtiendo en un tabú porque es quizá el discurso más irracional de nuestra época. La misma ex ministra que defiende el aborto como un derecho sagrado y que lo reduce a una mera decisión de la mujer sobre su cuerpo anuncia cuando está embarazada que se siente inmensamente afortunada y feliz porque “estoy embarazada de 13 semanas, y dentro de mi crecen dos criaturas”. ¿En qué quedamos? ¿Hay dentro de ti dos criaturas o son tu cuerpo? ¿Esas criaturas no tienen cuerpo? ¿Hay dos criaturas en una mujer embarazada de dos niños o hay una mujer con un cuerpo de seis piernas, tres corazones y tres cabezas? Pero entonces que no nos digan que al abortar la mujer decide sobre su cuerpo. Que no nos digan tampoco que el aborto es el derecho a ser o no ser madre porque cuando una mujer está embarazada ya es tarde para no ser madre, lo que se decide al abortar no es si ser o no ser madre, sino si matar o no matar a los niños.

Que no nos digan tampoco que la vida humana comienza cuando lo dice la ley, si la ley dice una cosa en un país y otra distinta en otro. El comienzo de la vida humana es un hecho objetivo. La vida humana no puede empezar en un momento distinto para los belgas, que para los españoles, que para los argentinos, o los suecos. La vida humana no puede empezar en un mismo país primero en un plazo y después en otro al cambiar la ley. Tampoco es racional sostener que un niño prematuro es un ser humano con pleno derecho a la vida mientras que un niño con el mismo tiempo, pero que todavía no ha sido dado a luz, no es en cambio un ser humano.

Ser deseado o no tampoco puede ser un criterio. Un niño es un ser humano por sí mismo, objetivamente, y si es un ser humano tiene derecho a la vida. No puede no ser humano por no ser deseado. No puede ser humano y al cabo de unas semanas dejar de ser humano por pasar a ser indeseado o viceversa. El derecho a la vida del ser humano no puede depender de que a un tercero le venga bien o la incomode. Si Irene Montero se hubiera separado de Pablo Iglesias y ya no hubiera querido tener sola a sus hijos serían igual de humanos y tendrían el mismo derecho a la vida que cuando eran deseados.

Un problema no menor con el aborto es que reconocer a estas alturas que es matar a un niño es una verdad monstruosa. La bola es tan grande que nuestra sociedad no es acaso capaz de asumirla. Si hemos matado sin pestañear a 1 millón de niños en 10 años no somos tan maravillosos, humanitarios, progresistas y sociales como decimos. Asumir como sociedad que hemos matado tan ricamente a 1 millón de niños nos podría llevar a sufrir colectivamente un síndrome post aborto. Y el síndrome post aborto no existe. Así pues sigamos instalados en el genocidio legal y silencioso hasta los 2 millones muertos. ¿Será más fácil digerir la monstruosidad y reconocer la realidad cuando la bola sea el doble de grande? Este es el problema que tiene VOX o cualquiera que se atreva a mantener vivo el debate. Para poder vivir como sociedad con un millón de niños muertos sobre la conciencia tenemos que negar a esos niños el carácter de seres humanos, y para poder mantener la ficción de que los niños ya eliminados no son seres humanos no podemos informar a las mujeres ni ofrecerles alternativas al aborto como si nos preocupara que sus hijos sean seres humanos.

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2 respuestas

  1. Afortunadamente, frente a esta irracionalidad humana, aún queda esperanza, ya que hoy en día todavía existen mujeres responsables y con las ideas claras, a pesar del «lavado de cerebro» que se practica en la sociedad. Los tiempos cambian, pero esto representa una degradación total. Actualmente, hay medios «anticonceptivos» al alcance de todos, y el aborto no es uno de ellos; es acabar con una vida humana. ¿Por qué tienen tanto interés en «promocionar» el aborto? Aquí no quieren información previa, ni de la situación ni de los posibles traumas postaborto, y, además, pretenden elaborar listas negras para los profesionales objetores de esta irracionalidad.

  2. Los medios anticonceptivos no hacen sino aumentar el error, no funcionan. Lo único que funciona es mejorar el nivel moral de la sociedad.

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