Si la noticia ayer era el acuchillamiento de una persona de origen boliviano en un aparente intento de robo por parte de cuatro magrebíes, poco después el listón subía un grado más con el asesinato de una mujer marroquí en Arguedas por parte de su marido, también marroquí. El número de mujeres asesinadas no ha descendido en los últimos 14 años y de hecho estamos en 2026 con las peores cifras desde 2020. Es decir, todas las políticas y discursos de género de los últimos gobiernos de progreso, aunque han regado de millones muchas plataformas y organizaciones, evidencian su total inutilidad.

En otro orden de cosas, la Policía Nacional ha detenido a un hombre e investiga a otro como presuntos autores de un robo con violencia cometido a principios de febrero en Echavacoiz Norte, en Pamplona. La víctima, un hombre de unos 50 años, bajó a tirar la basura alrededor de las 23 horas cuando fue rodeado por 6 jóvenes de origen magrebí que le pidieron tabaco y cocaína. Ante su negativa el grupo le rodeó, le apaleó y le robó el móvil. Tras una denuncia aparentemente improductiva, en que la víctima dijo haber reconocido a algunos de los agresores como merodeadores habituales de la zona, la propia víctima comenzó una investigación por su cuenta buscando fotos en la red de la okupada ikastola Jaso. Entre las fotos de los medios en que aparecían fotos de los okupantes de la cercana ikastola logró reconocer a dos de los agresores y denuciarlos, lo que ha llevado a la última detención.
Un detenido por un robo con violencia: la víctima fue agredida por 6 hombres al bajar la basura en Echavacoiz https://t.co/C1Qapx10Ky
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) May 19, 2026
Una vez más el mismo patrón: delincuencia importada, violencia desproporcionada, aparición de zonas no go desde las que se extiende la inseguridad y un perfil delincuencial similar. No han trascendido más detalles, pero es probable que los agresores tengan abultados antecedentes o incluso órdenes de expulsión. También es probable que pese a ser detenidos una vezmás los protagonistas sigan gozando de impunidad y circulando por nuestras calles, sembrando inseguridad, alarma y terror.
La Policía Municipal ha intervenido 47 veces en once bajeras ocupadas como vivienda en lo que va de 2026 | Diario digital con las noticias de Pamplona https://t.co/UUdoBxbl0Y
— Pamplona Actual (@Pamplonaactual) May 19, 2026
Obviamente no toda la delincuencia es importada, lo que pasa es que a los delincuentes nacionales no nos queda más remedio que quedárnoslos, quedarnos a los delincuentes importados es en cambio una opción. Tampoco es la misma la tasa de criminalidad entre los nacionales y la población inmigrante, ni comenten con la misma frecuencia nacionales e inmigrantes el mismo tipo de delitos ni de la misma gravedad.. Y tampoco es la misma la tasa de criminalidad ni de integración entre los distintos colectivos de inmigrantes. ¿Podían haber sido chinos en vez de magrebíes los que apalearon y robaron al hombre que bajó la basura en Echavacoiz? La estadística muestra que la posibilidad hubiera sido mucho menor. Tampoco es lo mismo importar población con control, sabiendo quién es, cuáles son sus antecedentes y de dónde viene, que intentar poner el filtro a posterori, cuando ya han delinquido y a veces de gravedad. Finalmente tampoco es lo mismo importar y asimilar inmigración de una forma progresiva que en forma de avalancha, sin que tengamos capacidad de asimilarla a nivel de servicios, a nivel laboral y tampoco a nivel de seguridad. La respuesta policial, judicial y penal también se revela absolutamente insuficiente para una realidad delincuencial que nada tiene que ver con la de hace unos años en España. Habrá que adecuar las leyes para protegernos a esa nueva realidad. Tenemos por tanto dos problemas: el problema y no querer el problema. O quizá sean tres los problemas: el problema, no querer mirar el problema y las consecuencias de no querer mirar el problema. La acumulación de noticias diarias sobre la creciente inseguridad es ya un clamor que cada vez tiene un precio mál alto despreciar e ignorar.