La Justicia ha admitido a trámite una querella de VOX contra el hasta hace poco mano izquierda de Chivite y aún diputado Ramón Alzórriz, por presuntos delitos de cohecho y tráfico de influencias en relación con las obras de su piso y los contratos troceados de Sendaviva, con la constructora Adentro Construimos entre los dos.

La Justicia investiga el fraccionamiento de una serie de contratos, adjudicados a Adentro Construimos para la reconstrucción de Sendaviva tras un incendio en 2022, el cual posibilitó que no alcanzaran los 200.000 euros que obligan a la formación de una mesa de contratación. Adentro Construimos es la misma constructora que reformó la sede del PSN en Pamplona o el piso de Alzórriz y su pareja. El fraccionamiento fue además tan descarado que en dos de los cuatro contratos se dejó la adjudicación tan sólo 1 euro por debajo del límite establecido. Concretamente dos de los cuatro contratos sospechosos se adjudicaron justo por 199.999 euros. Otros dos se adjudicaron por 198.886 y por 199.848 euros. Más que disimular parece que quisieran reírse de todo el mundo a la cara. Aparte de la Justicia, la Intervención General de Navarra y la Oficina Anticorrupción investigan también este sospechoso fraccionamiento.
UPN acusa a Esnaola de ocultar cinco meses el informe sobre el fraccionamiento de contratos en Sendaviva https://t.co/hiDUnuXAdx
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) February 18, 2026
Cabe recordar además en toda esta maraña que Alzórriz, perejil en todas las salsas, tenía a su pareja colocada en la selecta plantilla de Servinabar, y que Martín Vidaurre, hijo de Carlos Vidaurre, el cual es dueño y administrador único de Adentro Construimos, trabaja como asistente del grupo parlamentario del PSN (Partido Socialista de Navarra) en el Parlamento de Navarra.

La admisión a trámite de la querella de VOX contra Alzórriz profundiza las ramificaciones del gobierno foral de «progreso» con los casos de irregularidades y corrupción. No obstante lo cual Chivite, a imagen de su bunkerizado líder, declina asumir ningún tipo de responsabilidad política por todos los frentes abiertos en el jugoso mercado de las chistorras y las adjudicaciones dudosas. ¿Cómo se explica esta contumacia en declinar toda asunción política de responsabilidad? Dos explicaciones plausibles son que la mejor defensa, como para Sánchez, sea mantener el poder, y que quizá no se puede hacer rodar la cabeza de nadie si esa cabeza no es el punto final y podría a la vez hablar y rodar.