El debate que el gobierno foral se ha inventado respecto a Napardi está sacando a la luz la cantidad de asociaciones y agrupaciones que existen en Navarra de mujeres y para mujeres, de las que están vetados o severamente limitados los hombres para poder asociarse. ¿Por qué es intolerable que Napardi sea una sociedad gastronómica masculina cuando hay multitud de sociedades en Navarra que sólo son femeninas? ¿Por qué se carga sólo contra Napardi?
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— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) April 21, 2026
El listado no es ni mucho menos exhaustivo, pero es significativo. Entre las sociedades de mujeres podrían citarse Dekumas LBT, Lunes Lilas, la Casa de las Mujeres de Pamplona, Ilargi Talde Feminista, Sorgintza, Talde Feminista Universitarias en Lucha… Irónicamente, cuanto más feminista se supone que es una asociación, más vetados están los hombres. Es decir, mientras más exigen a otras asociaciones que puedan entrar mujeres, más impiden que en ellas mismas puedan entrar sin embargo hombres.
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Otros ejemplos de todo lo dicho podrían ser la Asociación de Mujeres Empresarias y Directivas de Navarra, la Fundación Mujeres, la Federación de Mujeres jóvenes… la lista no tendría fin.

En el paradójico mundo en que se mueven los partidos de progreso, nos encontramos por ejemplo también con que condenan a Napardi por ser una asociación de hombres mientras que no sólo permiten asociaciones de mujeres, sino que para conceder ciertas subvenciones exigen que las asociaciones sean sólo de mujeres o no haya más de un 20% de hombres. Así, por ejemplo, el Instituto Navarro para la Igualdad (INAI) convoca subvenciones por valor de 1,7 millones de euros a asociaciones de mujeres y otras entidades sin ánimo de lucro para proyectos de igualdad entre mujeres y hombres, siendo requisito para ser considerada “asociación de mujeres” cumplir los criterios del Decreto Foral 52/2016, que impone que más del 80% de las socias sean mujeres o los miembros sean sólo mujeres. El Ayuntamiento de Pamplona también tiene subvenciones en modalidades exclusivas para asociaciones de mujeres o colectivos feministas, así como los ayuntamientos de muchas otras localidades navarras.

Irónicamente, una posible solución para Napardi y el mantenimiento de su estatus sería recurrir a las posibilidades que otorgan las nuevas y maravillosas leyes de género. De este modo, el presidente de Napardi podría autodeterminarse mujer durante el tiempo que durara su mandato, de forma que ya no podría decirse que no hay mujeres en Napardi. El absurdo como respuesta al absurdo. La libertad como respuesta a la imposición. Libertad para para crear una inocente sociedad gastronómica masculina, femenina o mixta. Preguntémonos por lo demás el lugar que debería ocupar Napardi en la lista de asuntos prioritarios a resolver del gobierno foral.