1.000 millones para los amigos, el chiringuito de RTVE

Televisión Española (TVE), como parte principal de la Radiotelevisión Española (RTVE), es un medio público financiado en buena parte por el estado español. Para 2024, el presupuesto total aprobado para RTVE fue de aproximadamente 1.150 millones de euros. En 2025, el borrador de presupuestos prevé un gasto de 1.200 millones de euros. En estos presupuestos de RTVE, en 2023 se incluía una inyección derivada de los Presupuestos Generales del Estado de 240 millones de euros, que subieron a 250 en 2024 y que se estima que serán 260 en este 2025. Pese a estas inyecciones, RTVE perdió 80 millones en 2023, se estima que alrededor de 50 en 2024 y en 2025 se va a intentar que las pérdidas no superen esos 50 del año anterior. Pero no se va a intentar reducir las pérdidas dejando de contratar con jugosos salarios a presentadores y comentaristas afines al poder.

Ana Cuesta, Gonzalo Miró, Pepa Bueno, Bob Pop, Ignacio Escolar, Jesús Cintora, Silvia Intxaurrondo, Broncano, Javier Ruiz, Inés Hernand, Marta Flich, Sarah Santaolalla, Pardo de Vera, Marc Giró… La lista es interminable. ¿Cuál es el denominador en común? Que todos son sanchistas acérrimos y que todos cobran un dineral. Señalar que se trata de sanchistas acérrimos no es decir sólo que tienen un cierto sesgo sanchista, sino que se trata de personas que nunca van a criticar nada que haga el sanchismo, que lo van a defender todo, que van a seguir los cambios de opinión de Sánchez con disciplina prusiana, y que van a ser absolutamente implacables criticando a la oposición al sanchismo. La objetividad que se puede encontrar en la televisión pública sanchista es la misma que se puede encontrar en la televisión pública del chavismo.

Hablar de que TVE es una televisión pública sanchista es sin embargo un oxímoron. O sea, o es pública o es sanchista, o así debería ser si la pagamos entre todos. Si es sanchista ya no es pública, es de Sánchez, al servicio de Sánchez, para actuar como órgano particular de propaganda de Sánchez. Es por tanto una televisión privada del PSOE sólo que pagada por todos. Eso ya no es un medio público, es otro robo de dinero público perpetrado por el sanchismo.

Destinar el dinero pagado por todos a hacer propaganda del gobierno sería malversar fondos públicos, al menos cuando antes de este gobierno existía tal delito, pero es que además el resultado de esa malversación no puede ser más catastrófico. Puesto que el objetivo no es tener unas cuentas ajustadas, sino emitir propaganda, el criterio de gestión no es económico. No puede sorprender por tanto que RTVE tenga de forma crónica unas perdidas multimillonarias, una deuda insoportable y una situación de facto de quiebra. Esta quiebra no se llega a materializar porque el dinero de los españoles se dedica a financiar un rescate permanente del medio. En un medio normal, no se pagarían cifras millonarias por contenidos no demandados por el público y por tanto generadores de pérdidas. En RTVE, sin embargo, se pagan porque el criterio no es la demanda o el retorno económico del producto, sino el color ideológico del producto. Las pérdidas de RTVE, como sucede con muchas televisiones autonómicas, no son sólo atribuibles a los programas de corte ideológico. RTVE también paga un precio superior al de mercado por contenidos sí demandados para atraer público al canal y apoyar a la programación ideológica. Todo esto combinado es la ruina total, sólo que al no ser una televisión privada la única consecuencia es más impuestos o menos dinero para hospitales y más para esta televisión.

Todos recordamos cuando el día posterior a la DANA el sanchismo no estaba en ayudar a los afectados por el desastre, abandonados por el gobierno a su suerte sin agua, sin comida, sin medicinas, sin luz, sin seguridad. Por el contrario, en lo que estaba el sanchismo era en asaltar el Consejo de Administración de RTVE colocando a títeres de obediencia debida a prueba de epidemias, volcanes, inundaciones, golpes de estado, amnistías o casos de corrupción, desde Angélica Rubio, directora del pseudomedio El Plural, a María Solana, ex consejera de Uxue Barcos y política del PNV con carnet. A ellos podríamos sumar la jefa de prensa de Félix Bolaños, una asesora de comunicación de Zapatero, el exjefe de prensa de Junqueras o un candidato de Junts. No es que no haya un asomo de independencia real en el consejo, es que no hay siquiera una ligera apariencia de independencia para disimular.

Tenemos por tanto una parrilla de contenidos y presentadores absolutamente politizada y por detrás de esa parrilla una dirección completamente sectaria, en perfecto alineamiento con esa parrilla. De este modo RTVE y los Presupuestos Generales del Estado no sólo se han puesto al servicio particular de la propaganda sanchista, sino que asimismo se han convertido en una fuente de caja para premiar con el dinero de todos a los tertulianos, presentadores y periodistas afines. Por esto mismo, todo aquel de los citados fichado por la televisión sanchista sabe que el suministro de fondos concluiría en el momento en que hiciera una crítica o se saliera un ápice del argumentario sanchista.

Frente a las cadenas privadas, que ganan dinero y por ser privadas necesitan ajustar sus gastos y sus ingresos, tenemos por tanto una cadena pública, en realidad una red de cadenas públicas, que no sólo reciben financiación pública, sino que pierden dinero. Es decir, las televisiones privadas tienen sólo ingresos privados y pese a ello ganan dinero. RTVE tiene además de los ingresos particulares 260 millones extra de financiación pública de regalo y a pesar de ello pierde otros 50 millones al año. El contraste con lo privado es apabullante. Pero es que además, por todo lo dicho, RTVE no es una cadena pública. En realidad es una cadena privada del sanchismo pagada con el dinero de todos. ¿Puede tener esto remedio con un cambio de gobierno? La experiencia nos señala que no. Lo único que sucede al cambiar el gobierno es que los enchufados de un signo suelen ser sustituidos por enchufados de otro signo y que RTVE pasa de ser el medio particular de un partido a ser el medio particular de otro partido. El sanchismo ha llevado el sectarismo en RTVE al máximo extremo, pero es improbable una RTVE independiente y que no costara dinero a los españoles. Por otro lado, no hay nada que haga RTVE que justifique su existencia, que no hagan ya las cadenas privadas sin costarnos dinero a todos e informando mucho mejor en tiempo real como durante la DANA, por poner un ejemplo. Cerrar RTVE sería por tanto la medida más coherente por parte de un gobierno que quisiera poner fin a esta máquina de propaganda barata por turnos y a esta sangría presupuestaria.

Todo lo anterior habría que rematarlo con un elemento novedoso de preocupación introducido por el sanchismo. No sólo es que cada día se nos restriegue a los españoles por la cara el fichaje, pagado por todos, de un amigo del sanchismo por parte de RTVE, sino que el sanchismo está yendo un paso más allá. Nadie antes había ido tan lejos como el sanchismo en la politización de RTVE, hasta convertirla en un coro de cacatúas, pero es que ahora el sanchismo intenta que una vez colonizada por completo RTVE desaparezcan las alternativas a RTVE. Este paso vas más allá y es mucho más peligroso aún que todo lo anterior.

Recordemos todos los intentos del gobierno por convencernos, ya fuera en la pandemia o en los casos de corrupción, que los ciudadanos para informarse debían acudir tan sólo a fuentes de información oficial, o sea a lo que dice el propio gobierno o a medios como RTVE. Todo lo demás se nos intenta convencer de que es máquina del fango, fábrica de bulos y Hitler. Los medios se dividen entre los oficiales y los que difamaban a Abalos y Cerdán. Había que cuestionar a los demás medios y a las redes sociales porque había una cacería contra Abalos, Cerdán y el hermano y la mujer del presidente. Con los sanchistas en el poder tenemos por tanto un triple mal. Una televisión pública completamente politizada. Un presupuesto convertido en fuente de financiación a costa de todos para dar premios a los amigos. Y finalmente el intento de convertir la televisión fruto de esa colonización y ese amiguismo en el único medio al que se pueda acudir en busca de información. No se trata por lo demás de una cuestión aislada. RTVE no es sino un elemento más junto a la voladura de la división de poderes y la demolición del estado de derecho que está llevando a cabo el sanchismo. Como hecho aislado sería muy grave lo de RTVE, pero acompañado de todo lo demás de forma coordinada es cuando podemos empezar a hablar ya de ese golpe de estado blando a cámara lenta en virtud del cual Sánchez poco a poco se convierte en juez, parte, verdugo y acusador. O sea, en un auténtico dictador.

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