Los agricultores navarros intentaron dar un golpe de estado e imponer una agro-dictadura

O los agricultores dejan de protestar, o los van a criminalizar. Si por otro lado dejan de protestar, los van a llevar en silencio a la extinción. Esta es la triste alternativa que ofrecen al sector primario los grandes poderes que controlan el mundo, y que por supuesto controlan los grandes conglomerados mediáticos. El sanchismo y el chivitismo no son más que los tumores locales de un cáncer generalizado, aunque no menos tumores malignos por ello.

¿Se está banalizando el forcejeo con los agricultores en la puerta del Parlamento o por el contrario se está exagerando el significado y la trascendencia de ese forcejeo? ¿Cuántas veces la policía foral o nacional ha tenido que defender a porrazos y pelotazos el parlamento de algunos manifestantes? Sólo falta que acusen a los agricultores de haber intentado un golpe de estado. De hecho es algo que ya se ha apuntado comparándolos con los asaltantes del Capitolio. Como si los agricultores fueran los únicos a los que ha tenido que frenar la policía ante el parlamento. Como si los agricultores hubieran intentado negar el resultado de las urnas, derribar el gobierno e instaurar una agro-dictadura. Ahora resulta que o repites como un loro estas tonterías o estás banalizando algo así como una intentona de golpe de estado.

Si intentamos encontrar algo extraordinario en el comportamiento de los agricultores, es por el contrario que hayan reconocido el error y hayan pedido disculpas. ¿Qué otro colectivo que ha forcejeado con la policía ante el parlamento foral se ha disculpado por ello? Esto sí que es una noticia reseñable por lo desacostumbrado y un hecho singular que retrata el buen talante de nuestros agricultores.

Cuando Interior advierte que será implacable con los agricultores, conviene recordar que disfrutamos del -supuestamente- gobierno más progresista del mundo. Del gobierno que mejor representa y defiende -supuestamente- a los trabajadores, a los de abajo. Del gobierno que mejor defiende -supuestamente- el derecho a protestar y a manifestarse contra el gobierno. Del gobierno que -supuestamente- mejor encaja las críticas de los ciudadanos. Pero mucho cuidado con no aplaudir al gobierno. Sólo los golpistas o los machistas o los fascistas no aplauden al gobierno. Hay que ser implacable con los que no aplauden al gobierno.

Aunque las protestas del sector primario son apartidistas, lo cierto es que el sector primario tal vez  debería aprovechar la situación para cobrar conciencia de que a lo mejor no todas las opciones políticas son lo mismo. No existe el traje, al menos en política, que nos quede a cada uno perfecto. Pero entre ir desnudo o el traje perfecto puede haber trajes que nos quedan mejor que otros. Por lo demás es una pena ver demasiado solos a los agricultores frente al gobierno. Quizá las concentraciones deberían abrirse más a la población general, buscar la complicidad de la sociedad y pasar a ser más masivas. Esto no afecta sólo al sector primario, es una lucha de todos. Habrá que elegir entre aplaudir al gobierno o comer. O por lo menos entre aplaudir y no comer basura. ¿Cuántas horas sin comer se puede aguantar en la duda?

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Comentarios (1)
  1. Alambique says:

    Estoy especialmente de acuerdo con el último párrafo. Gran parte de la sociedad apoyaría públicamente a los agricultores. Espero que se convoquen manifestaciones

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 15 Thumb down 1

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