La noticia del primer niño navarro del año es que un poco más y a estas alturas no hay noticia

Todos los años es noticia el 1 de enero el nacimiento del primer niño navarro del año. Siempre es una más de las noticias felices y optimistas del día. Estrenamos años y estrenamos nuevas vidas. Ponemos nuestras esperanzas futuras en los próximos 365 días y en los nuevos reemplazos humanos. Ellos son a fin de cuentas los que escribirán el futuro.

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El problema es que este año pasaban las horas y el primer niño nacido en Navarra se hacía esperar. Finalmente llegó Julen al Hospìtal Universitario de Navarra, pero eran ya las 15:27 del 1 de enero. Tuvieron que pasar 15 horas y media desde el comienzo del año para que naciera un niño en Navarra. La noticia es el nacimiento, pero quizá deberían serlo más los no nacimientos.

La caída de la natalidad es una de las cuestiones más preocupantes de la actualidad y al mismo tiempo una de las que menos nos preocupa. Seguramente no somos conscientes de las implicaciones del problema. Las alternativas son la extinción o la sustitución. Si cada pareja sólo tiene un hijo, cada 100 personas de la generación A se convertirán en 50 en la generación B y en 25 en la generación C. Da la impresión de que, en el frenesí en el que vivimos, los problemas cuyas consecuencias tardan más de un mes en percibirse no existen. Lo malo es que los problemas cuyas consecuencias tardan 25 ó 50 años en percibirse después no se solucionan en un mes, sino que pueden tardarse otros 25 ó 50 años en solucionarse, si es que se solucionan.

La alternativa a la extinción es la sustitución. Los hijos que no tengamos nosotros los tendrán los demás. Los tendrán aquí o llegarán ya creciditos saltando una valla. Atención que esto no es una valoración sino una mera descripción de la situación. Decida cada cual si la sustitución es buena o mala, pero seamos conscientes de que la alternativa a la no procreación, si no es la extinción, es la sustitución. Y todavía hay algunos que se piensan que para proteger su identidad lo que se tiene que hacer es un referéndum.

Hay quien piensa que el problema de la falta de natalidad en España, o en Occidente en general, es una cuestión de dinero. Que los jóvenes no tienen empleo, que tienen empleo pero que no ganan lo suficiente, que los precios de las casas y los de los alquileres son elevados… Sin embargo, quienes más hijos tienen en el mundo son los pobres, y quienes más hijos tienen en España son los inmigrantes, que conforman el sustrato poblacional con menores niveles de renta. ¿Es entonces el problema o al menos el principal problema una cuestión de dinero? Por el contrario, el descenso de la natalidad acaso es más bien el resultado de una deconstrucción sistemática e implacable de la familia y de los valores tradicionales. Pero a cambio de la extinción o la sustitución, ¿seremos por lo menos mucho más felices gracias a esa deconstrucción? Pues a la vista de los resultados del fentanilo y a falta de una vacuna milagro contra la depresión todo parece indicar que no.

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