La sanidad pública foral está hecha unos zorros. Los síntomas son múltiples y varipintos. Por un lado tenemos la fría estadística, que nos habla por ejemplo de las listas de espera, ya sea para una primera cita o una intervención. Por otra parte tenemos las constantes protestas de los médicos y el resto de personal sanitario, denunciando su situación y la falta de medios materiales y humanos. Además encontramos las noticias de frecuentes recortes, anunciados o ejecutados, en los servicios nocturnos de urgencias de múltiples localidades, desde Fustiñana hasta Olite, así como las urgencias de pediatría de tarde incluso en Tudela. También aparece periódicamente retratado el deterioro del servicio de salud en los índices de calidad y las encuestas de satisfacción. Por encima de todo ello, cualquier navarro tiene experiencia directa del empeoramiento de la sanidad pública ya sea por experiencia directa o por la de algún conocido o familiar. Ahora no obstante tenemos una nueva señal, que es la constante publicación en los diarios navarros de cartas al director denunciando casi cada día algún caso concreto de afectados por la situación.
En su conciencia queda que me muera antes de resolver este dolor que me complica mucho la vida https://t.co/EfuqCcMwIk
— S Médico Navarra (@SMedicoNavarra) August 17, 2026
No sólo es que este tipo de cartas se estén volviendo diarias, sino que aparecen en todos los medios incluyendo el más acrítico y afín al gobierno, al punto que estas cartas son de hecho la única crítica al gobierno que se puede encontrar en todo el periódico. Resulta por tanto significativo que estas cartas también aparezcan en los medios gubernamentales, al menos hasta que María Chi decida quizá un día levantar un teléfono; no para solucionar la crisis sanitaria, evidentemente, sino para llamar a capítulo al director o directora del periódico de turno.
Dos años con un dolor insoportable y no me llama nadie. Esto es inhumano https://t.co/MmWXWzagnp
— S Médico Navarra (@SMedicoNavarra) August 19, 2026
¿Cuánto puede aguantar el muro electoral el empuje de la realidad? Es decir, la polarización primero ayuda a que la población vea el problema, y cuando lo ve ayuda a que lo justifique, o a que asuma vivir con ese problema antes que vengan a gobernar los del otro lado del muro, pero todo tiene un límite. Llamar fascista a la oposición no compensa indefinidamente la mala gestión. La gente primero empieza a dudar si realmente será tan fascista la oposición, o si no será una cantinela del gobierno para compensar su incompetencia, y llegados a cierto punto de descomposición, en sanidad o en cualquier otro apartado, la gente lógicamente ya le da igual la etiqueta del que pueda llegar al gobierno, si arregla el problema. Al final lo único claro para el elector es que quien gobierna no resuelve el problema y la situación se sigue deteriorando.
¿Cómo pueden enviar a un paciente a casa por falta de quirófanos en Navarra?
— S Médico Navarra (@SMedicoNavarra) August 20, 2026
De quirófanos, de médicos, de equipos, de climatización, de techos… https://t.co/EoddYzcOUs
Venimos además de un pasado nada lejano en que la sanidad pública navarra era la envidia del resto de España, casualmente antes de que llegaran los nuevos gobiernos de izquierda y progreso. Comprender la teoría de cuerdas era más fácil que vender un seguro privado en Navarra, porque la sanidad pública funcionaba tan bien que no hacía falta. Además el deterioro de la sanidad pública no llega en un momento de crisis, con la recaudación en retroceso o tras una gran bajada de impuestos. Todo lo contrario, los navarros son conscientes de que el colapso de la sanidad se está produciendo teniendo el gobierno más presupuesto que nunca y pagando el contribuyente más impuestos que nunca. ¿Cómo llamamos sino mala gestión a hacer cada vez menos con cada vez más dinero?