El absentismo laboral de dispara en Navarra, y se dispara especialmente en el sector público. Las cifras resultan escandalosas tanto en términos absolutos como comparativos. Además de escandalosas las cifras implican unos costes elevadísimos, concretamente unos 45 millones anuales de euros. Por alguna extraña razón la población general, que paga ese sobrecoste con sus impuestos, parece ignorar e incluso celebrar el problema. También por alguna extraña razón no se considera ser un mal gestor público pagar 100 y obtener 80, u ostentar unas cifras que serían impresentables e insostenibles en la empresa privada o el mundo de los autónomos. Ser un buen gestor público debería significar gestionar el dinero de los demás con el mismo celo con el que gestionaría el dinero propio.

La gráfica resulta de lo más ilustrativa. El absentismo en el sector público casi se ha duplicado en los últimos 12 años. ¿Cómo se explica esto? ¿Ha habido un cambio en el ADN? ¿De repente nos hemos vuelto el doble de frágiles y enfermizos? ¿O es que el sistema incentiva el absentismo injustificado y ese incentivo perverso hace que crezca sin freno? No tiene sentido que hablar de este problema sea un tabú o resulte impopular. El absentismo injustificado perjudica a todos los demás trabajadores no absentistas que lo tienen que sufrir o a todos los contribuyentes que lo tienen que sufragar. Una cosa es tener derechos laborales y otra abusar.

El promedio de días de absentismo por trabajador público se situó en 21,08 días en 2025, el valor más elevado de toda la serie, casi más días de lo que otros trabajadores, autónomos y pequeños propietarios tienen al año de vacaciones. Las retribuciones a los trabajadores contratados para sustituir al personal ausente alcanzaron en 2025 los 45,9 millones de euros, frente a los 15,7 millones de 2013. En apenas doce años, este coste prácticamente se ha triplicado.
El 8,5% de los trabajadores vascos concentra la mitad de todas las bajas médicashttps://t.co/YAngRLIeGM https://t.co/0mA4Tvw1ly
— El Correo (@elcorreo_com) July 19, 2026
A todo esto podríamos añadir algunas consideraciones más generales, como que la mayor parte del absentismo la concentran un reducido porcentaje de trabajadores, siempre los mismos, o que las cifras de absentismo se disparan sospechosamente en días señalados, como puentes, lunes o viernes. Obviamente no se trata de cuestionar el derecho a la baja laboral del trabajador por motivos reales de salud, sino sistematizar la tolerancia a unos simpáticos pícaros sin entender el coste de su forma de actuar, y que todo el peso del que se liberan esos pícaros recae sobre el resto que actúa sin abusar.