“A la gente no le está robando el negro, le está robando Mercadona”, es otra de las perlas que han salido de la boca de Irene Montero en las últimas horas. Y es que para partidos como Podemos, en realidad ya también para el PSOE, comerciar es robar. Lo que parece que para la izquierda no es robar es robar, podríamos decir con algo de malicia si la tuviéramos. No se equivocaba Escohotado al definir a los izquierdistas como los enemigos del comercio. En este sentido las últimas medidas propuestas por la izquierda son nacionalizar el mercado de la vivienda y crear supermercados públicos, como en los exitosos modelos cubano y venezolano. Pero vayamos primero con Irene Montero y su negación del aumento de la criminalidad con el vector de la inmigración incontrolada, que es en realidad lo que trata de tapar con sus palabras respecto a Mercadona.
😳 Irene Montero: «A la gente no le está robando el negro, le está robando Mercadona, El Corte Inglés…»
— El Debate (@eldebate_com) December 2, 2025
La eurodiputada de Podemos niega que en los barrios estén robando los inmigrantes y culpa a grandes empresas y fondos pic.twitter.com/OFnhzsH6jM
Las últimas cifras del Balance de Criminalidad trimestral que publica el propio gobierno resultan concluyentes. En 2016 el número de violaciones en el tercer trimestre del año no llegaban a 1.000. En 2025, el número de violaciones supera las 4.000. Por tanto se han cuatriplicado las violaciones desde el año 2016. ¿Cuántos minutos ha dedicado Irene Montero a hablar de esto en los últimos años? ¿Cuántas veces ha aparecido este dato en los medios públicos o afines al gobierno sanchista? ¿Cómo es posible que las violaciones se multipliquen por cuatro en los últimos años y estén calladas todas las feministas? Y sobre todo, ¿cuál puede ser la extraña causa de esta multiplicación por cuatro de las violaciones en España? ¿Puede tener algo que ver la causa de este aumento salvaje en las violaciones con el silencio al respecto? Que les explique Irene Montero a las 4.000 mujeres violadas en lo que va de año en España que el que les viola es Mercadona o El Corte Inglés.


Irónicamente, no es en los países donde más se comercia en los que hay problemas para acceder a la vivienda o a la comida. Todo lo contrario. Es en Cuba donde por ejemplo las casas se caen a pedazos o en Venezuela donde los supermercados están vacíos y los productos de primera necesidad sólo se pueden encontrar muchas veces en el mercado negro a precios prohibitivos, porque no hay un Mercadona ni libre comercio. Youtube está lleno de vídeos de cubanos y venezolanos reaccionando asombrados a ir de compras a un Mercadona.
Las nacionalizaciones, la persecución del libre comercio o la limitación de los precios no sólo generan miseria y desabastecimiento, sino también la eliminación de la libertad. Cuando el estado nacionaliza el sector de la vivienda, no sólo es que se encarece la vivienda, se contrae la demanda o se dispara el precio, sino que la gente tampoco puede elegir dónde quiere vivir. En los países socialistas, es el estado el que decide dónde se construye y cómo se construye. El es gobierno el que elige como van a ser los bloques de casas de tu barrio, el aspecto que va a tener tu casa, los metros que va a tener tu piso. En un mercado socialista planificado e intervenido por el estado las casas son asignadas, no elegidas. En el libre mercado puedes cambiar de supermercado o de compañía de teléfonos si no estás satisfecho, en el socialismo no hay libertad de elección. Sabiendo que no te puedes ir a comprar al supermercado de al lado, o que no hay otra empresa constructora, sin competencia tampoco hay incentivos para gestionar bien o para ofrecer la mejor relación calidad-precio. De hecho en el socialismo el desprecio a la calidad y el precio puede ser absoluto, porque además los bienes y servicios ofrecidos no dependen de las ventas ni de la satisfacción de los usuarios. Al no haber competencia ni beneficios ni jugarse el gestor su propio dinero no hay incentivos para la buena gestión, y de hecho al taparse las pérdidas con el dinero de los impuestos lo que se incentiva es la mala gestión. Todos los productos y servicios son peores en un régimen socialista. Lo único que funciona en un régimen socialista es la propaganda porque, al no haber otra información que la gubernamental sólo hay un discurso para formar la opinión.
El Coletas cada vez más a calzón quitado, ya habla abiertamente de cerrar televisiones, como hicieron en Venezuela. Y lo hace en la televisión de todos. El tonto de Javier Ruiz tartamudea, el piensa lo mismo, peor no quiere que se sepa. Está peste Comunista fue Vicepresidente. pic.twitter.com/Bt3kFx8n1P
— Jose Libertad Ley (@hispaniaenlucha) December 4, 2025
Podría pensarse a fin de cuentas que todo esto no son sino los desvaríos de Iglesias, Montero y su menguante estrella podemita, pero sería una conclusión demasiado complaciente. El PSOE aguanta el tirón electoral haciendo completamente suyo el discurso de la extrema izquierda. No existe en la izquierda otro discurso que no sea el de la extrema izquierda. Esto en parte es por una evidente falta de discurso propio por parte del resto de la izquierda, supuestamente socialdemócrata, pero también por una cuestión estratégica. El PSOE mantiene los escaños en las encuestas a costa de fagocitar los votos de Sumar y Podemos, que prácticamente desaparecen, y para fagocitar sus votos abraza por completo su discurso. La parte buena es que el PSOE se mantiene a costa de comerse el voto de la extrema izquierda pero sólo con eso ya no suma una mayoría. Es más, cada día que pasa se aleja esa mayoría. La razón es que la izquierda, para tapar su corrupción o las consecuencias de sus polítcias, cada día tiene que elevar un poco más el listón de la demencialidad de su discurso, diciendo que la derecha quiere dejar sin cuenta corriente a las mujeres o que quien te roba o viola cuando vuelves sola y borracha a casa es Mercadona y no un delincuente probablemente importado.
Un comentario
En esa lista de ladrones han incluido también a El Corte Inglés y a Carrefour, y seguro que acabarán metiendo a todos los empresarios. ¿Tan difícil es pensar en un solo país donde los regímenes comunistas hayan triunfado y mejorado la vida de sus ciudadanos? No comparan Corea del Sur con Corea del Norte, ni Venezuela o Cuba antes y después. Es increíble la ignorancia de sus votantes para no hacerse estas reflexiones; los únicos que mejoran son ellos, que se enriquecen a costa de la miseria de quienes les apoyan.