La estrategia de la derecha nacionalista la lleva a su irrelevancia

PNV y Junts son prisioneros del sanchismo. Junts ha empezado a darse cuenta, pero como una de esas cucarachas atrapada en una trampa adhesiva. Puede forcejear y patalear pero no puede salir de la trampa. El truco del PSOE, de toda la izquierda en realidad, es haber puesto en la puerta de salida un letrero que pone: “fascismo”. Y claro, nadie se atreve a abrir esa puerta. Han quedado todos atrapados dentro, aunque dentro se robe, se acose y se vaya pudriendo todo. Aunque sea mentira que detrás de la puerta realmente esté esperando el fascismo. Mientras las violaciones se multiplican por cuatro sin que la izquierda ni el feminismo digan nada, ayer mismo Victor Manuel nos contaba en RTVE, con nuestros impuestos, que la derecha quiere llegar al poder para que las mujeres no puedan tener una cuenta corriente. ¿En qué mundo vive Victor Manuel? ¿En qué mundo viven todos los que lo ven? Que no se les ocurra a las mujeres castigar electoralmente la corrupción del PSOE, que la derecha les va a quitar sus cuentas corrientes.

En el deliro completamente disociado de la realidad en que pretende instalarnos mentalmente la izquierda, sin embargo, no deja de ser interesante la extraña posición de la derecha nacionalista vasca y catalana. ¿Cómo te adhieres al sanchismo y defiendes al mismo tiempo el libre mercado y la propiedad? ¿O ya no hay en el ámbito de la derecha nacionalista nadie que defienda el mercado o la propiedad? Puede llegar a pasarles entonces en algún momento como con Alianza Catalana, por no defender tampoco las fronteras ni el control migratorio.

Evidentemente el cálculo de PNV y Junts ha sido renunciar sistemáticamente a todo su discurso político, no sólo en lo económico sino también abrazando con pasión el aborto, la inmigración descontrolada o la ideología de género, a cambio de avanzar en la vía de la construcción nacional. Todo se ha supeditado y sacrificado en aras a esa construcción nacional. Primero la independencia, aunque suponga renunciar a todos los valores y todo el resto del programa, y después lo demás. Curiosamente esta es una mutilación por la que no han tenido que pasar los partidos nacionalistas de izquierda, ellos no han tenido que sacrificar nada de su programa en aras de la construcción nacional. No debe haber grandes genios de la estrategia política en la derecha nacionalista.

Desde luego los avances en el terreno de la independencia resultan más que cuestionables. La independencia es una montaña que siempre parece igual de lejos en el horizonte por más pasos que de el nacionalismo, como si el nacionalismo diera pasos sobre una cinta de correr en vez de sobre el camino. A efectos prácticos la derecha nacionalista ha renunciado a todos sus principios a cambio de nada. Un nacionalista vasco o catalán que sea empresario, autónomo, trabajador fiscalmente expoliado, que crea en el libre mercado y la propiedad, que sea creyente, que no comparta la ideología de genero, o que le preocupen la seguridad y la inmigración, sencillamente no tiene partidos que actualmente le representen en el ámbito de la derecha nacionalista. Propiamente no existe una derecha nacionalista.

Incluso aunque se hubiera avanzado efectivamente en la vía independentista la trampa era evidente. Un nacionalista de derechas podía pensar que no pasaba nada por apoyar políticas de extrema izquierda si se avanzaba en la independencia porque a fin de cuentas arruinar España sería un problema de España, que cuando la abandonaran quedaría en España. Lo que ha sucedido, sin embargo, es que no han avanzado en la independencia y le han entregado el poder a un gobierno de extrema izquierda cuyas políticas también afectan totalmente a País Vasco y Cataluña. Puede que el próximo lehendakari se llame Hassan, pero será independiente. ¿Pero y si el lehendakari se llama Hassan y a cambio resulta que no hay independencia? No sólo eso. Abandonando la batalla ideológica a la hegemonía de la izquierda, resulta que también las sociedades vasca y catalana se vuelven de extrema izquierda, con o sin independencia, y vas a tener en tu terreno un amplio porcentaje de ultraizquierdas no sólo carcomidos por ideas probadamente fallidas y ruinosas, sino que van a compremeter tu dominio electoral en tu territorio. No sólo eso, la extrema izquierda es violenta y liberticida. Una vez más llegamos a la conclusión de que los estrategas de la derecha nacionalista son el enemigo soñado por la izquierda incluyendo la izquierda nacionalista.

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Un comentario

  1. ¡Si Sabino Arana levantase la cabeza! Es curioso no han renunciado ha su creador, pero se han ido a las antípodas. También curioso es que la izquierda trate de asociar al PP con el franquismo, pero calle con los antecedentes de ERC, Junts, PNV o Bildu.

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