PP, VOX y la defensa de la vida del concebido no nacido

Feijóo es un político poco claro en lo que respecta al aborto. En general, el PP es un partido poco comprometido con la defensa de la vida. Hace sólo semanas, Feijóo defendía la ley abortista actual en el Hormiguero, apelando además a dos argumentos curiosos: que el aborto es legal en España y es legal en los países de nuestro entorno. O sea, que Feijóo no se presenta a las elecciones para cambiar las leyes y que para saber lo que tiene que pensar antes debe mirar al entorno, no tiene criterio propio. Su pensamiento es el entorno.

Algo debe estar sucediendo sin embargo en el entorno para que primero Ayuso en Madrid, y ahora Feijóo a escala nacional, propongan una ley de nacional del concebido no nacido: «Cuando una mujer está esperando un hijo, eso ya tiene que tener reflejo en las ayudas y en las subvenciones del sector público». «Haré una ley nacional para que el concebido y no nacido tenga repercusión económica y social en la mujer y la familia que lo están esperando». Feijóo mueve pieza en el tablero después de que el PP madrileño anunciase que otorgará al «concebido no nacido» la condición de «miembro de la unidad familiar con carácter general«. Lo interesante sin embargo puede que no sea tanto el movimiento mismo, que también, sino el porqué de este movimiento.

Todo lo anterior de algún modo se puede considerar un avance, pero también un fallo de perspectiva desde el mismo punto de partida. La cuestión fundamental, a fin de cuentas, sigue siendo la misma: ¿cuándo comienza la vida humana? ¿Hay algún momento en que las leyes puedan dejar la vida humana desprotegida y pueda ser eliminada? Igual que suspendemos el derecho a la vida de los seres humanos hasta la semana 22, ¿podríamos suspender también el derecho a la vida entre los 13 y 14 años, para dar a los padres una segunda oportunidad de revisar si quieren ser padres o no? El único problema sería hacer esto legal en nuestro entorno para que no se opusiera Feijóo.

Decíamos que la propuesta del PP parte de un fallo de perspectiva porque es un poco como si, para frenar los atracos, no penalizáramos el robo pero ofreciéramos una ayuda al atracador para que no tuviera que robar. A ver, no, lo que hay que hacer es no robar. Robar está mal. Abortar está mal. Otra cosa es que efectivamente se apoye y se ayude en todo lo posible a la mujer embarazada.

Sería quizá sin embargo excesivamente derrotista no apreciar en el movimiento del PP un rayo de esperanza, no quizá en el movimiento mismo del PP, sino en lo que ha provocado que el PP tenga que haber hecho este movimiento. En este sentido hay dos cuestiones optimistas a considerar. Por un lado, seguramente hay un cambio social de perspectiva respecto al aborto, un cambio que acompaña un movimiento social más amplio que se está produciendo en todo Occidente desde hace unos años, y que ahora se está acelerando. En segundo lugar, ahora en la derecha hay dos opciones, de modo que entre el PP y VOX se establece una puja por el voto del español de derechas en general y en este caso el voto provida en particular. El PP no puede no moverse si VOX propone medidas que seducen al electorado provida, y VOX no puede quedarse atrás respecto al PP en su programa de defensa de la vida. Al anuncio de Feijóo no le es ajeno probablemente el hecho de que el programa de gobierno en Andalucía, firmado entre el PP y VOX, recoge ayudas a la mujer embarazada como las que ahora propone el líder poplar. Desde el punto de vista provida, por tanto, estamos ante una mejora de la situación y sobre todo del marco general en que poder actuar.

No estando en una situación ideal, porque lo ideal es reconocer el derecho a la vida y actuar en consecuencia, lo cierto es que siendo el marco muy malo la situación puede llegar a mejorar algo, lo cual ya es más de lo que se ha podido decir desde hace mucho tiempo al respecto. No es tanto el avance concreto lo importante, aunque esté bien, sino el cambio de escenario que refleja ese avance. En un escenario que ha cambiado pueden promoverse y hacerse posibles más avances. Desde el punto de vista provida, el problema es que seguramente no se va a llegar a la meta de un salto, sino dando pasitos. Negarse a dar pasitos hacia la meta porque son insuficientes es esperar una teletransportación hasta la meta que quizá jamás se produzca. Esto por lo demás es lo que sucede en política con casi todo. El objetivo provida es llegar hasta la meta, a diez pasos de distancia. El PP a lo mejor está dispuesto a dar dos pasos. VOX puede que esté dispuesto a dar cinco. Para empezar demos por tanto todos dos pasos en la dirección adecuada, ya que en esos dos pasos estamos todos de acuerdo, y después seguimos hablando.

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