Negu Gorriak va a liarla a Ceuta y cuando la lía se victimiza

Un grupo llamado “Negu gorriak” (neorojos), de origen navarro, ha ido a Ceuta a mostrar su apoyo a los asaltantes de la ciudad. Este grupo, aunque también pertenece a la órbita de la izquierda abertzale, no es el grupo musical vasco Negu gorriak de los noventa, liderado por el ultra Fermín Muguruza, ni tiene nada que ver con la música. La llegada de este grupo provocó ayer un altercado en Ceuta al confundir los ceutíes el coche que trasladaba a una diputada de Ceuta Ya y varios activistas de ONGs con el coche en que supuestamente se trasladaban los Negu gorriak. El resumen de la escena fue que los ceutíes les montaron a los Megu Gorriak, o a los que tomaron por ellos, un fuera etarras de nuestras calles como los que los proetarras o la extrema izquierda les monta habitualmente a los que previamente señala como fascistas, con el apoyo de la sincronizada. Que Otegui no obstante, a raíz de este incidente, hable de cacerías contra los vascos resulta de lo más llamativo. Otegui ha sido militante de una formación que señaló como asesinables al 75% de los vascos. De hecho, cuando ETA mataba a un vasco de ese 75% de vascos asesinables, Otegui justificó en vez de condenar esos asesinatos. Ni existe mayor antivasco por tanto que Otegui, ni nadie ha matado y perseguido vascos como la izquierda abertzale de Otegui, ni puede por consiguiente decir nada Otegui sobre cacerías de vascos.

Hace unas semanas podemos recordar cómo la sincronizada celebraba la expulsión de Ceuta de Vito Quiles, cuando grupos de ceutíes se opusieron tumultuariamente a su presencia en las calles. También Quiles hubo de ser protegido por la policía y acabar abandonando Ceuta después de no haber podido circular con tranquilidad por la calle. En aquella ocasión la sincronizada celebró que el pueblo de Ceuta no hubiera tolerado que alguien como Quiles intentara manipular o monetizar su dolor. Otrotanto pasó con el eurodiputado Alvise. Al aparecer Negu Gorriak cambia sin embargo la vara de medir. Sarah Santaolla llegó a decir, cuando se echó tumultuariamente por la fuerza a Vito Quiles o al eurodiputado Alvise de las calles de Ceuta, que “así es como se debe tratar a las aves carroñeras y a las especies invasoras”. ¿Queda por tanto alguien en la sincronizada que se pueda rasgar las vestiduras por Negu Gorriak?

Este fin de semana, por otro lado, la escolta de Abascal abortó un intento de agresión similar al que sufrió hace unos años Mariano Rajoy. Un ultra, en este caso del independentismo golpista catalán, fue frenado in extremis por un avispado escolta cuando ya casi había conseguido alcanzar a Abascal. ¿Qué dice de esto la sincronizada? Nada. Este intento de agresión no ha existido para los medios de Sánchez. Lo que sí hicieron los medios de Sánchez muy poco antes es marcar a Abascal, porque unos días antes se produjo una pelea en Oviedo en la que este no quiso condenar sólo a los participantes de un lado. En ese momento la sincronizada determinó que si Abascal no condenaba en sus términos aquella violencia entonces Abascal podía ser objeto de un ataque violento. A continuación Abascal sufría el intento de agresión en Cataluña. La doctrina sanchista expresada en RTVE es que si un izquierdista sufre alguna agresión es culpa de Abascal, ¿pero de quién es la culpa si la agresión la sufre un derechista o el propio Abascal? ¿De Santaolalla? ¿De RTVE? ¿O de Sánchez que es el ventrílocuo de Santaolalla y RTVE?

Que haya violencia en Ceuta no puede resultar sorprendente porque toda la ciudad ha sido violentada por un asalto. Desde el 31 de julio no existe normalidad en Ceuta. Las calles están tomadas, las peleas, gritos y reyertas son constantes. Hay al menos una agresión sexual diaria. Las mujeres y los niños no pueden salir solos a la calle. Los comercios no pueden abrir con normalidad. Todos los espacios abiertos han sido convertidos en asentamientos ilegales infectos e insalubres. Pedro Sánchez, por su parte, ha determinado que esta situación se convierta en perpetua. Por tanto podemos calificar de milagroso que no se haya producido un estallido violento hasta ahora. Lo que no pueden hacer Sánchez y su sincronizada es convertir Ceuta en una ciudad invivible y sin ley y después culpar a Ceuta de las consecuencias de esa anormalidad.

¿Cuánto puede durar la anormalidad en Ceuta? Al parecer todo lo que quiera el sanguinario rey dictador de Marruecos. O Sánchez es un cobarde o es rehén, por el motivo que sea, del rey de Marruecos. El tiempo que Mohamed VI quiere que Ceuta siga siendo invivible es hasta que Ceuta se convierta en una ciudad marroquí. ¿Cuánto puede seguir viviendo Ceuta es esta anormalidad? Hasta que se produzca un estallido en el polvorín que tolera Sánchez o hasta que los ceutíes se vayan, llevando a cabo un éxodo progresivo de la ciudad.

En este sentido, el diario El País publicaba un artículo ilustrativo este fin de semana, llamando a una normalización de las relaciones entre España y Marruecos a través de la entrega de Ceuta y Melilla a Marruecos. ¿Es casual este artículo? Como poco, el artículo expone con claridad sin querer los términos del chantaje y el sentido del asalto. O entregamos Ceuta a Marruecos, o no volverá la normalidad a Ceuta. El artículo destruye también sin querer el relato de la crisis migratoria. No es una crisis migratoria sino un ataque híbrido para provocar una crisis insostenible que acabe con la entrega de Ceuta y Melilla. ¿Habría amistad con Marruecos tras la entrega de Ceuta y Melilla? Tampoco, porque entonces querrían Canarias. Y después, por qué no, Andalucía. ¿Dónde está el límite salvo en aquel punto por el que estés dispuesto a pelear? ¿Esperas que sea el vecino el que ponga el límite a lo que pueda tomar?

Otro que no ha querido faltar a la fiesta, quizá tras leer El País, ha sido Puigdemont. Por supuesto el líder de Junts siempre entre España y otra cosa elegirá la otra cosa, con o sin razón. Así, por ejemplo, el golpista y malversador fugado sostiene que Ceuta y Melilla son colonias y que, como sostiene el articulista de El País, se trata de ciudades ocupadas a Marruecos porque un país europeo no puede tener parte de su territorio en el continente africano. En este sentido, Ceuta y Melilla han sido parte de Portugal y de España antes de que existiera Marruecos. Portugal fundó Ceuta y Melilla en 1415, pasaron a ser parte de España tras las Unión Ibérica de 1580 y al disolverse esta las ciudades eligieron seguir siendo españolas, hasta el momento presente. Marruecos, por el contrario, es un país que nace como tal en 1956 y la monarquía alauita que lo gobierna, en todo caso, no puede remontarse más allá de 1631, siquiera como una tribu relevante de la zona no ya como un estado o país. Por otro lado, ya que tan partidario es Puigdemont de los referendums, que pregunte a los ceutíes y melillenses lo que quieren ser, a ver si quieren ser marroquíes. ¿O Cataluña es lo que digan los catalanes y Ceuta no? Por otro lado casi el 100% de los ceutíes elegirían ser españoles mientras que sólo el 47% de los catalanes han llegado a votar la independencia. Que se aclare por tanto Puigdemont si un territorio es o no lo que quieren quienes lo habitan. ¿Puede por otro lado un país tener parte de su territorio en un contienente y parte en otro? Esto es tan absurdo como plantear que un país no pueda tener su territorio en las dos orillas de un río. ¿Habría que partir Rusia en dos? ¿Puede ser Estambul parte de Turquía? ¿Alguien puede sostener que los límites de un país los marque la geografía en vez de la historia, el derecho o la voluntad de sus habitantes? Desde luego el más indicado para hablar no es Puigdemont, que puede decir una cosa y la contraria entre col y col.

No es quizá casual, sin embargo, que El País publique un artículo proponiendo sacrificar Ceuta y Melilla como precio de la paz entre Marruecos y España, si se quieren evitar este tipo de ataques híbridos utilizando avalanchas humanas. ¿No nos habían vendido antes la misma moto con la entrega del Sahara? ¿Puede ser el artículo de El País la forma del sanchismo de poner el debate sobre la mesa? ¿Por qué está el debate siquiera sobre la mesa? Desde luego si el artículo ha sido publicado por El País no es por casualidad. Es decir, lo que está claro que no se trata es de un artículo publicado por El País pero con el que El País no está de acuerdo. O sea, El País es el periódico que ha purgado a Savater o Azúa por escribir cosas que no le gustaban a El País y/o Moncloa, ergo el artículo proponiendo la entrega de Ceuta no es algo que se publique por amor a la libertad de expresión y la pluralidad de los puntos de vista pese a chocar frontalmente con El País y/o Moncloa.

Queda finalmente, para recapitular los últimos acontecimientos y debates relacionados con Ceuta, hablar del papel del rey de España en esta tesitura. ¿Dónde está Felipe VI? ¿Puede estar ausente ante una crisis como esta? ¿Por qué no ha acudido a Ceuta? Aparentemente la explicación es que se lo ha denegado el gobierno, pero esto suscita dos cuestiones al respecto. Primera, ¿por qué el gobierno no quiere que el rey vaya a Ceuta? Y segunda, ¿tiene que hacer el rey todo lo que le diga el gobierno? La teoría del refrendo blinda al rey para que no se le pueda criticar ni imputar por nada, pero al mismo tiempo lo convierte en una figura inútil. Una cosa es apartidista y otra inútil. Si el rey no puede separarse de la línea que marca el gobierno en un asunto que afecta la integridad territorial de la nación, ¿para qué sirve entonces que haya un rey si es un mero apéndice del gobierno? Naturalmente el rey no puede estar todo el rato interviniendo en la política, porque entonces tendría que presentarse a las elecciones y recabar un apoyo mayoritario, pero hablamos de emergencias nacionales. Cuando Rajoy se quedó paralizado frente a la declaración unilateral de independencia de los golpistas catalanes, el rey dio un paso al frente, se desmarcó del PP y obligó al gobierno a secundarle, e hizo bien. La pregunta es, ¿por qué el rey se atreve a desmarcarse en una emergencia nacional del PP pero no del PSOE? ¿No es esta otra gran crisis nacional? ¿No debería el rey plantarse en Ceuta con o sin permiso de Sánchez incluso con más razón si Sánchez incomprensiblemente deniega la presencia del rey en Ceuta? La ruptura institucional sería evidente, ¿pero puede el riesgo de una ruptura institucional paralizar a la corona ante una crisis existencial? La respuesta es complicada, pero la pregunta no se puede dejar de plantear porque la pregunta alternativa es dónde está el rey.




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