En estos tiempos de polarización y crispación que nos han traído Sánchez y sus socios, una de las situaciones llamativas es la que se produce con la libertad de expresión y los periodistas. Para empezar, el PSOE ha dividido los medios entre los que apoyan incondicionalmente al PSOE y los que no son medios, sino pseudomedios o máquinas del fango que difunden bulos y discursos de odio. Cuestionar lo que hace el gobierno o denunciar la corrupción del sanchismo te hace dejar inmediatamente de ser periodista y pasar a ser pseudomedio. Sánchez no se conforma además con una cierta adhesión, sino con una adhesión absoluta. Sánchez sólo ha colocado en RTVE o todas las instituciones que ha colonizado perfiles caracterizados desde el principio por esa adhesión absoluta, previendo sin duda -por lo que sabía que quedaba por salir- que la iba a necesitar.
Desde @libertaddigital y @esRadio
— Ketty Garat (@KettyGarat) April 4, 2020
No volveremos a participar en sistemas de censura con apariencia de ruedas de prensa en las que @maoliver y @desdelamoncloa pueda vetar nuestras preguntas como ha hecho en TODAS las comparecencias de Pedro Sanchez https://t.co/sMCFC9Pt7S
Una consecuencia de lo anterior es que los periodistas desafectos hayan sido constantemente omitidos y despreciados en las comparecencias y ruedas de prensa sanchistas, no digamos del mismo Sánchez. Como resultado, Sánchez y su gobierno sólo responden a las preguntas de los medios afines. El sanchismo no ha llegado, hasta fechas muy recientes, al extremo de vetar a los periodistas independientes de las ruedas de prensa oficiales, pero a los que los deja estar los ignora, y de hecho prácticamente sólo pueden hacer preguntas los medios afines. Esto es lo que llevamos viendo a lo largo de toda esta legislatura bolivariana e incluso antes.

En este contexto de borrado de los periodistas independientes, creado por el sanchismo, han florecido en cambio personajes como Vito Quiles o Bertrand Ndongo. Una vez más el sanchismo crea el marco en que florecen el tipo de cosas que después execra, igual que los fondos buitre o los desokupas. Efectivamente, si no se puede preguntar al presidente, los ministros o los portavoces siguiendo el cauce oficial, la única forma de interrogarlos es esperarlos en la calle dispuestos incluso a confrontar la oposición de su cinturón de seguridad.
Las amigas que protegieron a Begoña Gómez de Vito Quiles en el restaurante Espanis de las Rozas: "Que te quites" https://t.co/3XXVPoEOEf
— EL MUNDO (@elmundoes) April 29, 2026
Este marco enrarecido ya ha dado lugar a situaciones particularmente violentas, como cuando Vito Quiles decidió acudir al campus de la Universidad de Navarra a pronunciar un discurso. Al margen de lo que le pareciera a cada uno Quiles no estaba haciendo nada ilegal, no obstante lo cual la izquierda abertzale decidió que no podía dar ese discurso, que en Navarra sólo puede dar discursos quien le parezca bien a la izquierda abertzale y que para conseguirlo se podía utilizar la violencia. No sólo la izquierda abertzale sino toda la izquierda apoyó esa violencia que acabó con la cancelación del acto de Quiles, la agresión a un periodista de El Mundo y la vandalización de Iturrama por parte de una horda de ultras violentos, convertidos sin embargo en un ejemplo a seguir por parte de varios partidos y tertulianos de izquierda de múltiples medios, incluyendo RTVE.
🔴 Ndongo provoca a las personas acampadas en la Puerta del Sol. "Le hemos echado pacíficamente y nos ha tirado gas pimienta", nos cuentan.
— Mañaneros 360 (@MananerosTVE) September 28, 2026
💢 "Es una muestra más de que el fascismo aparece cuando las personas de abajo, la mayoría social, nos unimos y ponemos en disputa los… pic.twitter.com/DdCDkZpACX
RTVE lamentó después los empujones y reproches a un periodista de la cadena pública sanchista que se incrustó entre los manifestantes que se solidarizaban con Ceuta. La misma RTVE una de cuyas tertulianas aplaudió la violencia abertzale en Pamplona. La misma RTVE que nunca reprochó a Podemos o Bildu el apoyo explícito a esa misma violencia. La misma RTVE que secundó la pantomima de la falsa agresión a Sarah Santaolalla, que todo el mundo incluyendo la Justicia pudo comprobar en las grabaciones que nunca existió, aunque después Santaolalla se paseara durante días por los platos con un cabestrillo impostado.
Me agreden y expulsan lanzándome cerveza y una piedra a la cabeza de la acampada de Sol. pic.twitter.com/vbOG7GhGla
— RescueYou (@RescueYou247TW) September 28, 2026
Ahora en la acampada ultraizquierdista y violenta de Sol, que ha tomado por la fuerza la plaza, o que exhibe carteles en que aparecen empalados el alcalde y la presidenta de Madrid, se han multiplicado las escenas de agresiones, maltrato, insultos y expulsiones contra periodistas e influencers que no son del gusto de los acampados. «Fuera fascistas de nuestras calles», decidiendo ellos por supuesto quién es fascista, que las calles son suyas y que hay que expulsarlos. Exactamente, por cierto, que lo que haría un fascista. Esta violencia no es ya que haya sido silenciada por medios como RTVE, sino que nuevamente ha sido justificada y aplaudida.
Antifascistas Pegan una BRUTAL paliza a un pobre periodista de 67 años
— Anonymous Tabarnia 🃏 (@Anonymous_TA) September 28, 2026
Son unos JODIDOS salvajes pic.twitter.com/ckunBctems
La izquierda puede decir lo que quiera y la derecha no. Los periodistas de izquierda pueden trabajar y los de derecha no. Ya no los de derechas, sino siquiera los independientes. La izquierda puede usar la violencia y la derecha no. Naturalmente la estrategia de la izquierda para disfrazar su violencia e intolerancia es la misma que utilizaba su odiado pero imitado fascismo. Se podía usar la violencia contra los judíos porque no eran verdaderas personas. Se puede utilizar la violencia o censurar a los periodistas que no son sanchistas porque no son verdaderos periodistas o trabajan para pseudomedios. El enviado de RTVE va a cubrir e informar, el que no va de parte de Sánchez va a provocar. El que critica a Sánchez no es un verdadero periodista sino un fascista, y una vez etiquetado como fascista ya puede ser agredido. El problema no es sólo que este discurso se haya instalado en los medios sanchistas, sino que no cabe otra cosa que este discurso violento y polarizador en los medios sanchistas, porque como decíamos Sánchez no admite otra cosa que devoción absoluta. Devoción absoluta o fascismo.