Un partido amistoso de la Selección Española de Fútbol contra Egipto, preparatorio para el Mundial 2026 y celebrado en el estadio del Español en Cornellá, terminó empañado según las crónicas por graves incidentes de carácter racista e islamófobo en las gradas. Estos incidentes, amplificados por los medios hasta el infinito y desencadenantes de una tormenta política de tamaño mediano, consistieron en que una parte significativa de la afición española coreó el cántico “Musulmán el que no bote” durante el partido. El Gobierno español ha llevado el caso a la Fiscalía, mientras los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para identificar a los autores de los cánticos. Por su parte, la Real Federación Española de Fútbol condenó los hechos y advirtió a los aficionados. La FIFA estudia posibles sanciones contra la Selección Española. Además, para decirlo todo, una parte de la afición pitó el himno egipcio antes de comenzar el partido y profirió también insultos contra Pedro Sánchez. El partido, por cierto, concluyó con empate a cero.
El episodio de ayer en Cornellà es inaceptable y no debe repetirse. No podemos permitir que una minoría incívica empañe la realidad de España, un país plural y tolerante. La selección de fútbol y su afición, también.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) April 1, 2026
Todo mi apoyo a los deportistas que lo sufrieron y mi aplauso…
¿Nos encontramos realmente ante un incidente racista? Claramente no. Musulmán puede ser un blanco, un negro o un amarillo. Musulmán es una religión, no una raza ni un color. Cuando por tanto se habla de lo sucedido en el partido como un incidente racista sencillamente se está construyendo un relato para agravar artificialmente lo sucedido. La pregunta entonces sería, ¿por qué hay un interés en inventar un problema racista? Es como si ciertas personas dijeran hodiar por una parte el racismo pero por otra quisieran que lo hubiera. No quieren un mundo sin racismo, quieren un mundo con racistas a los que odiar. Y si no existen se los inventan. O mejor aún, llaman racista al que odian por otro motivo cualquiera. Pensar diferente, por poner un ejemplo.
Chants of: "Pedro Sánchez, son of a bitch" from Spanish football supporters tonight.
— Tommy Robinson 🇬🇧 (@TRobinsonNewEra) March 31, 2026
pic.twitter.com/bwKiMfgd3k
Durante el partido se corearon también insultos a Pedro Sánchez. El presidente del gobierno español ha guardado un escrupuloso silencio respecto a por ejemplo las fotos de etarras en la Korrika, pero le ha faltado tiempo para inflar lo sucedido en el estadio del Español. Los malpensados dicen que el pecado no fue decir musulmán el que no bote, sino insultar al mandarín español.
En el partido de comunidades autónomas entre Cataluña y Vascongadas, también gritaron: "Español el que no bote".
— David Santos (@davidsantosvlog) April 1, 2026
Aquí todo eran risas y aplausos.
La tortilla se ha dado la vuelta y ahora solo os queda llorar. pic.twitter.com/Xh5voLJO8A
España no tiene un problema de racismo, lo tiene quizá de hipocresía. Y no lo tiene necesariamente toda España, sino particularmente la España izquierdista y separatista. La hemeroteca está repleta de partidos en que se ha pitado el himno español, se ha abucheado al rey, se ha gritado puta España y puta selección, se ha coreado español el que no bote, se han repetido consignas etarras… y aquí no ha pasado nada hasta que alguien ha dicho musulmán el que no bote. Por tanto de lo que hablamos no es de respeto. Respeto no es respetar sólo a los musulmanes.
Tremenda pitada al himno de España en la final de la Copa de la Reina entre Barcelona y Real Sociedad@miguelzorio ✍🏻https://t.co/wQJLe0tzP7
— okdiario.com (@okdiario) May 18, 2024
‼️Escuchen la pitada de la afición de Marruecos al sonar el himno de España en #PARIS2024 pic.twitter.com/6P9rdRZCat
— EDATV (@edatvoficial) August 5, 2024
Entre quienes ahora piden respeto, sólo para los musulmanes, no faltan quienes, por ejemplo, apoyan a grupos ultra como los Indar Gorri, y que cuando se actúa contra los insultos y la violencia de este grupo lo consideran algo así como una persecución a la afición y a la juventud vasca. Esos mismos que se rasgan las vestiduras por un inocente loqueseaelquenobote, que se lleva cantando hace décadas en los campos aplicado a todo tipo de colores, equipos y situaciones, cobijan en cambio todo tipo de eslóganes violentos, anticristianos y antiespañoles. De hecho, si alguien es musulmán pues que no bote, tampoco es dramático. Como si un soltero no bota si se canta solteroelquenobote en un partido de solteros contra casados. En realidad asistimos a una situación bastante sorprendente: montamos el gran escándalo por un pequeño suceso mientas miramos a otro lado ante sucesos mucho más graves. ¿Es hipocresía? ¿Es un mecanismo compensatorio? ¿O sencillamente nos estamos volviendo locos?
Pobre Lamine… pero alguien se ha preguntado qué piensa Unai Simón cuando desde la grada de su equipo gritan “Jo ta ke, irabazi arte” y su padre es @guardiacivil … nadie le pregunta cómo se siente y pasa en todos los partidos.
— Miranda (@Miranda200233) April 1, 2026
Si algo existe en este país por lo demás es cristianofobia y no musulmanofobia. Todos recordamos, por ejemplo, el momento en que un pseudoartista llamado Abel Azcona montó una exposición, amparado por el Ayuntamiento de Pamplona siendo alcalde Asirón, en la que escribía en el suelo la palabra “pederastia” con formas consagradas que había ido robando por las iglesias. Todos esos que ahora se indignan y experimentan convulsiones por lo de Cornellá, no sólo mantuvieron pulsaciones con lo de Abel Azcona sino que lo apoyaron. Aquella ofensa para los católicos, sin embargo, fue incomparable en gravedad respecto a los cánticos en Cornellá.


Las ofensas al cristianismo son una constante en la actualidad española. Las feministas sacan vaginas gigantes en procesión caricaturizando los pasos de Semana Santa, y no pasa nada. El famoso Cristo de Mena que levanta la Legión Española se recuerda estos días que no es el Cristo de Mena Original, porque el original fue destruido por los activistas de extrema izquierda en 1931. No en 1936, sino en 1931, ya al instaurarse la Segunda República, en la oleada de ataques a iglesias, monasterios y conventos que sucedieron aquella proclamación. La izquierda española es sucesora de aquella izquierda no ya en un sentido figurado, sino porque las siglas de aquellos partidos de izquierda son las mismas que ahora. No ha habido una refundación en España de los partidos de izquierda, ni una autocrítica, ni una petición de perdón, ni una condena de aquellos hechos, ni del golpe del 34, ni de toda la violencia republicana, ni de la persecución religiosa. Lo que no se puede tolerar es lo de que musulmán el que no bote, que al parecer es un sonsonete que empequeñece todo lo anterior.
Not everyone knows that the Cristo de la Buena Muerte of the Spanish Legion is actually a replica. Of the original —a masterpiece by the Granada-born sculptor Pedro de Mena from 1660— only one leg remains. It was mutilated and burned, along with 80% of Málaga’s religious… https://t.co/sriVbjSG6M pic.twitter.com/bPUZoP2Nv8
— Magical Spain (@Magicalspain) April 2, 2026
Hemos citado el caso de la exposición blasfema de Abel Azcona, pero hay muchos más ejemplos para ilustrar la falta de respeto sistemática de la izquierda con los cristianos. Unas faltas de respeto, por lo demás, de magnitud incomparablemente superior a la de los cánticos en Cornellá. No sólo es que estas faltas de respeto siempre vengan del mismo lado y hacia el mismo sitio, o que todo esto no haya merecido la indignación de la izquierda, sino que la izquierda lo ha defendido. No puedes defender y amparar todo esto, incluso sostener un «derecho a la ofensa», y después en Cornellá, con los ojos vueltos, rasgarte el uniforme de hipócrita al grito de «han ofendido al Islam».



Dicho todo lo anterior, lo cierto es que a lo mejor estamos cayendo en una trampa para desviar la atención. Lo verdaderamente importante y reconfortante es que en Cornellá había un llenazo con 40.000 personas coreando a la Selección. Quizá es que había que buscar cualquier incidencia para intentar ocultar esa realidad. También habría que subrayar el enorme y creciente seguimiento de la Semana Santa por toda la geografía española. Pese a todos los ataques durante décadas estamos ante un retorno evidente de la espiritualidad. La gente ya ha probado lo que hay al otro lado, ha visto que sólo hay un agujero, no le convence y vuelve a la espiritualidad y a sentir que hay algo más.
Ya sabemos lo bonitas que son todas las procesiones en España pero esta, se merece mucho amor. Porfa 🙏🏻 https://t.co/fdFCwXFTTa
— Inés Sainz (@InesSainzOf) April 3, 2026
El respeto que se exige para el Islam, ya lo quisieran los cristianos españoles para sí. O reconocemos a los católicos el mismo nivel de protección que a los musulmanes, o normalizamos el mismo nivel de agravios para los musulmanes que para los cristianos. ¿Cuántas portadas ofensivas y aberrantes de Mongolia o El Jueves ha celebrado y defendido la misma izquierda que ahora dice que es intolerable cantar musulmán el que no bote? ¿Hay alguna ofensa habitual a los cristianos en este país que no esté siempre por encima de ese nivel?

El respeto al Islam que predica la izquierda no es creíble si previamente no practica el respeto al cristianismo. El mismo Sánchez que sale en defensa de los musulmanes y mueve a la Fiscalía contra los aficionados saca del Código Penal el delito de ofensas a los sentimientos religiosos (cristianos). Después de décadas de faltar sistemáticamente al respeto a los cristianos, o de ofender a la bandera española y el himno, ahora de repente cuidado que Lamine está triste, se ha tocado con el pétalo de una rosa a los musulmanes. El respeto es maravilloso. Pero o nos respetamos todos y nos respetamos todos al mismo nivel o se rompe la baraja. Respeto para todos o para ninguno. Conste que nuestra apuesta es el respeto para todos. ¿Cuál es la apuesta del resto?