¿Cuánto puede tardar en volver una ETA auténtica?

Los cachorros del GSK se han manifestado por millares este fin de semana en Bilbao y Pamplona. Podríamos decir que GSK es poco más o menos, en cuanto a filosofía, la actual Segi o Jarrai. Hace unos años Segi o Jarrai eran el primer peldaño de la violencia nacionalista etarra. Normalmente no dabas el salto directo a ETA. No llegabas de la nada a la bomba lapa o al tiro en la nuca. Tampoco se te aceptaba si no se sabía de dónde venías. Segi o Jarrai eran las organizaciones juveniles encargadas de captar, motivar, formar y movilizar a la juventud abertzale más comprometida y dispuesta a utilizar la violencia. La kale borroka se nutría de ellas y la ETA se nutría de la kale borroka. Pero nutrir a ETA de terroristas sólo era la mitad de la historia.

La violencia abertzale no empieza ni termina con los pistoleros. Si sólo hubiera sido por los pistoleros, la acción de ETA no hubiera podido ser tan eficaz en la sociedad vasca o Navarra. De hecho ETA mataba fuera del País Vasco o Navarra sin que ello condicionara la forma de pensar de la sociedad. Lo que generaba un ambiente opresivo en el que sólo se podía pensar como ellos, y en el que las opciones eran la asimilación o la expulsión, era la violencia de baja intensidad de Segi o Jarrai. No se podía quitar una ikurriña o poner una bandera española porque te podían romper la cabeza. No se podía salir tranquilo a la calle siendo de otro partido o siendo un periodista incómodo porque te podían dar una paliza. Ni siquiera se podía hablar con libertad en el ámbito del ocio, el trabajo o la educación para no ser señalado. No es que te fuera a buscar para pegarte un tiro un comando de ETA. La ETA no tenía comandos suficientes para perseguir tan en detalle a la población. Los comandos de Eta los podían componer unas decenas de personas, pero los simpatizantes violentos se contaban por miles, como los manifestantes de Bilbao y Pamplona. En todas las localidades había unas decenas o cientos. Era a través de ellos como realmente se capilarizaba el miedo a desafiar el discurso abertzale. Ha hecho mucho más por imponer el nacionalismo y el pensamiento único el miedo a esta violencia de baja intensidad que los comandos de ETA, lo que nos lleva a la siguiente cuestión.

¿Por qué no ha desaparecido totalmente la violencia abertzale? ¿Por qué no ha hecho autocrítica el mundo abertzale? ¿Por qué GKS sigue congregando a miles de personas? Pues porque el mundo nacionalista no ha querido renunciar del todo a la violencia, sino sólo a la parte de la violencia que representaban los comandos de ETA. La izquierda abertzale, por lo expuesto anteriormente, se ha dado cuenta de que impone más eficazmente su pensamiento a través de la violencia de “baja intensidad” que a través de los coches bomba. Renunciando a los coches bomba, pero sin renunciar a la extensa violencia social de baja intensidad, la izquierda abertzale entendió que no sólo conservaba su capacidad de imponer socialmente su mensaje sino que además podía ser legal, estar en las instituciones y pactar con el PSOE. No renunció por tanto a la violencia por un planteamiento moral, sino estratégico, y no renunció a la violencia totalmente sino sólo a los coches bomba y los tiros en la nuca, no a otros tipos de violencia, boicot, acoso y señalamiento.

La pregunta a la vista del auge de GKS, que le está disputando el control de la juventud violenta abertzale a Sortu-Bildu, es si se puede mantener el puchero en el fuego sin esperar que hierva el potaje. En vez de el terrorismo o la democracia se escogió una especie de opción intermedia, pero lo cierto es que el fuego está encendido o apagado, y si está encendido el puchero se calienta. El vapor que sale del puchero es la fuerza con la que está sacudiéndose GKS el corsé de la no violencia. ¿Es posible que surja algo así como una ETA auténtica? ¿Es posible mantener el puchero en el fuego y que la presión del vapor no suba? Todo lo que un “txabal” escucha en determinados ámbitos en este momento es por un lado que nos encontramos ante una inusitada amenaza fascista, y por otro que al fascismo no se le discute sino que se le combate. ¿Qué es lo lógico que haga esa chaval? ¿qué sería lo sorprendente que no hiciera? ¿Les importa lo que pueda acabar haciendo ese chaval o en el fondo siguen felices y cómodos disfrutando de ese plano inclinado a su favor? ¿Creen que lo van a controlar o es que tampoco les importa demasiado perder el control?

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