VOX no es NOX

No, esto no es una crítica de la película ni tampoco va a contener spoilers sobre la última entrega de Torrente, la película de Santiago Segura. No vamos a hablar de la película sino sobre la película, si es que eso tiene sentido. El hecho es que la película va a ser por un lado un exitazo en taquilla, y por otro motivo de conflicto y encendido debate político. La primera pregunta por tanto debería ser qué es Torrente. ¿Es una película fascista o contra el fascismo? ¿Es acaso una película sin otro propósito que ganar dinero? ¿Quién es y qué pretende con ella Santiago Segura?

Si atendemos a lo que dice el propio Santiago Segura sobre el personaje de Torrente en general y sobre “Torrente presidente” en particular, lo que se pretende con la película es una crítica al machismo, el racismo y el totalitarismo de la extrema derecha. Segura siempre ha presentado a Torrente como un personaje execrable. El propósito de las películas seria denigrar las ideas de Torrente y el zafio y estúpido personaje que las encarna. Si la gente entiende otra cosa al ver la película es que es un poco idiota, según el propio Segura.

En este sentido, resulta llamativo que frente a las películas de Torrente existan dos amplias corrientes en choque frontal con la visión del personaje tal como lo ve y lo presenta Segura. Pese a ser un sujeto vomitivo que pretende retratar a la extrema derecha, gran cantidad de público de derechas (o que sería considerado fascista por la izquierda) simpatiza con el personaje. Por otro lado, hay una enorme cantidad de personas de izquierda que abomina de las películas porque afirman sin ningún género de duda que Segura blanquea el fascismo. ¿Qué tendría que hacer entonces Segura para hacer todavía más desagradable al personaje que encarna al fascismo?

Esto no quita, sin embargo, para que en Torrente presidente haya críticas también a la generalidad de los partidos. Puede que se trate de que Segura esté buscando poner algo en todos los platos de la balanza para que todo el mundo encuentre en la película alguna pulla al contrario que le satisfaga, o puede que sin más Santiago Segura tenga sinceramente críticas para todos. A fin de cuentas si no somos muy sectarios cualquiera podemos tener críticas para todos. Obviamente, sin embargo, NOX es el partido estrella de la película. Todo gira en torno a NOX, el partido que capta a Torrente como candidato, el que acapara por tanto para bien o para mal el centro del cuadrilátero. ¿Cabe dudar de que Segura identifica a NOX y su líder Carrascal con el VOX de Abascal? Nos vamos acercando a donde queremos llegar.

NOX es una formación que encarna la ideología y forma de ser Torrente, por tanto abiertamente machista, franquista, antidemócrata, racista u homófoba, ¿pero es justo identificar a VOX con todas esas ideas? ¿En qué momento y lugar VOX apoya las dictaduras, afirma que hay razas inferiores, ostenta símbolos franquistas o neonazis, denigra a los homosexuales, valida la violencia contra sus rivales o quiere ponerle un burka a la mujer? Si alguien busca el partido de la gente sin escrúpulos, zafia, mentirosa, corrupta, drogadicta, acosadora sexual, putera… ¿no le vendría a la cabeza el nombre de otros partido antes que VOX? Desde el tito Berni hasta Abalos pasando por Roldán, ¿cuáles son las siglas que mejor representan de facto el torrentismo nacional? ¿Qué justifica que a VOX se le pueda considerar un partido racista? ¿Acaso afirmar que no podemos acoger a un número infinito de inmigrantes? ¿Pretender la expulsión inmediata de los que vienen a delinquir? ¿Denunciar que tenemos un problema real de seguridad? Identificar a VOX con NOX es identificar a VOX con un partido neonazi que no es, lo que nos lleva a la siguiente y paradójica cuestión.

Cuando Santigo Segura se queja de que le llamen fascista o blanqueador del fascismo por sus películas, ¿no se queja de que le hagan exactamente lo mismo que él le hace a VOX? Es decir, ¿no es igual de injusto el retrato que él hace a VOX para equipararlo al neonazismo que el retrato que le hacen a él para llamarlo blanqueador del fascismo? Segura denuncia que se trivialice el fascismo llamando fascista a cualquiera que se salga de cierta línea de pensamiento, pero él hace lo mismo con VOX al equipararlo a NOX por salirse de la línea estrictamente establecida de lo políticamente correcto. Existe por otro lado una tendencia un tanto absurda a considerar a Segura como un outsider y un rebelde indomable frente al sistema. Hay gente por ejemplo convencida de que a Segura nunca le darán un Goya, cuando ya tiene tres, uno de ellos por Torrente. No es frecuente por otra parte ver a un auténtico outsider o a un enemigo del sistema pasearse constantemente por todos los canales y todos los programas de televisión en prime time haciendo su promoción. A poco que rebusquemos en las ideas personales de Segura, vamos a encontrar más probablemente a un izquierdista promedio que a un peligroso fascista, lo que pasa es que para no ser considerado fascista hoy en día hay que estar a la izquierda de Josu Ternera.

Desde este punto de vista, por tanto, a lo mejor hay que llegar a la conclusión, aunque esto no pretendía ser una crítica de cine, de que “Torrente presidente” es una mala película. Es decir, por un lado tenemos una entrega más de Torrente y por tanto una película muy mediocre en cuanto a interpretación y argumento, aquejada de un vaivén de cameos convertidos en fin en sí mismos, con algunos destellos brillantes, pero repleta también de humor soez y sal gruesa. Torrente tiene como activo el éxito en taquilla, lo mismo que podría decirse de algunos premios literarios, pero no es un producto que destaque desde el punto de vista de la calidad cinematográfica como los otros por la calidad literaria. Es más, si el fin de la película es denostar las ideas de Torrente y resulta que las críticas de la izquierda tienen algún fundamento, y por tanto quienes ven la película acaban simpatizando con el personaje en vez de sentir rechazo, efectivamente la película sería un fracaso desde el punto de vista de su intencionalidad, salvo que la intencionalidad de Segura sea al final meramente reventar la taquilla. Al menos de Segura se pueden decir un par o tres cosas buenas. Primero que sean cuales sean sus simpatías no es un director tan hemipléjico como para que sus críticas sean totalmente unilaterales, segundo que por más que su humor tienda a la escatología no carece por completo de ingenio, y tercero que al menos es un director que tiene su público, que no vive de la subvención y que genera negocio.

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