La mala salud pública de María Chi

La tragedia ferroviaria de Urda es sólo la punta del iceberg. Oscar Puente es sólo el tipo en la cima del iceberg y ni siquiera eso: es el tipo que lleva a hombros a Sánchez en la punta del iceberg. El problema es por tanto mucho más grave, extenso y profundo. España afronta una situación general desastrosa en todos los servicios públicos del estado, que además no tiene presupuestos anuales y encima presenta sistemáticamente unas cuentas deficitarias pese a unos ingresos récord. La catástrofe de Urda, como la de Adamuz, no es un accidente puntual sino la evidencia y consecuencia de un sistema ferroviario en estado de desastre, pero el estado del sistema ferroviario no es más que un capítulo mas del estado desastroso de cualquier servicio público que miremos, empezando por supuesto por la Educación y la Salud. Obviamente Navarra no es ajena a esta situación. Es más, Navarra es uno de los máximos exponentes del deterioro de todos los servicios públicos empezando por la Salud.

Las listas de espera son un dato objetivo, pero todas las encuestas (especialmente las que no encarga el Gobierno de Navarra) reflejan el malestar ciudadano y el declive en la percepción de la calidad del sistema público de salud. De este modo, por ejemplo, Navarra obtiene sólo 6,09 puntos en el último Barómetro del Ministerio de Sanidad, lo que la sitúa en el puesto 13, siendo una de las comunidades con peor percepción de la ciudadanía sobre las listas de espera. En 2015 la nota era un 7,55 y era además la más alta de España. Es decir, que no sólo hemos empeorado comparados con nosotros mismos hace 11 años sino comparados con los demás. El balance de 11 años bajo los gobiernos más progresistas del mundo es haber pasado de tener la mejor sanidad pública de España a tener la número 13. Adamuz o Urda no son por tanto accidentes puntuales que por lo que sea no suceden en la alta velocidad del resto del mundo, son consecuencia de un deterioro general de los servicios públicos esenciales y su gestión. Irónicamente, la izquierda siempre ha sido muy combativa contra los recortes en sanidad, porque los recortes aparentemente reducen la calidad del servicio, cuánto más combativa debería ser entonces cuando el servicio se deteriora con máximos de gasto y recaudación.

Aparte las denuncias de los médicos y el personal sanitario sobre el estado de la sanidad pública foral, otro indicador interesante es el de las quejas ciudadanas sobre casos concretos de atención deficiente que en los últimos tiempos pueblan las cartas al director de los medios. El Diario de Notcias, por ejemplo, acaba de publicar una carta denunciando la muerte el pasado viernes 30 de octubre de “una mujer joven de 36 años sana, debido a las negligencias y carencias del sistema sanitario que se llevan años denunciando”. En abril se le detectó a esta persona un mioma uterino que la tuvo de baja hasta el día que murió y “nadie se preocupó de ella porque no se quejaba, no colapsaba al médico de Atención Primaria, no colapsaba al CASSYR, no colapsaba a Urgencias. ¿Por qué? porque confiaba en el sistema, confiaba en que más pronto que tarde le atenderían y pronto volvería a hacer vida normal”. La carta indica que la fallecida “estuvo pendiente de ecografías varios meses en lista de espera, hasta que fue ella que reclamó queriendo saber qué había pasado. La respuesta fue que se había perdido su ficha. Le debían hacer una resonancia que no llegó hasta que le llevaron al límite la última semana de vida que la decidieron ingresar. Fue ella quien tuvo que solicitar una analítica a su médico de cabecera, tras lo cual se produjo el ingreso en una situación ya límite. Estuvo esperando una intervención quirúrgica que no llegó”.

Obviamente no vamos a juzgar el caso concreto porque no tenemos conocimiento ni capacidad, pero sí podemos señalar tres situaciones que no pueden dejar de ser advertidas respecto al estado en Navarra del sistema público de Salud. Primera que los indicadores y encuestas, también el propio personal sanitario, advierten clara y persistentemente del deterioro del servicio. Segundo que las quejas de los ciudadanos expresadas por diversos medios, desde las cartas al director a las quejas ante el Defensor del Pueblo de Navarra (en Salud han pasado de 57 a 264 entre 2015 y 2025), reflejan con cada vez más insistencia ese deterioro. Y tercero que frente a este deterioro se produce un evidente silencio informativo por parte de muchos medios. Como decíamos no tenemos la capacidad de juzgar caso a caso lo publicado por cada carta de denuncia al director, pero sí podemos tener la certeza de que esta acumulación de denuncias, que sólo se hacen visibles a través de las cartas al director, en otras circunstancias y con otro gobierno serían portada todos los días y motivo de constantes editoriales y artículos. Entre que el servicio público de salud te proporcione una cita rápida y un tratamiento inmediato, o que la tortilla sea lo bastante amarilla, evidentemente es mucho más importante lo primero que lo segundo. Sin embargo en Navarra, para muchos partidos y medios, mereció mucho más interés lo segundo que la atención que merece lo primero en este momento.

En el sistema de Salud de Navarra no tenemos un Adur o un Adamuz, sino en todo caso un goteo de sucesos como el denunciado en esta última carta que alertan sobre la gravedad de la situación. Tampoco tenemos exactamente un Oscar Puente, pero tenemos un Fernando Domínguez aferrado a su puesto de consejero de Salud, repitiendo declaraciones muy oscarpuentinas en el sentido de que no piensa dimitir, que “en esta situación no quiero abandonar”, y que “el capitán es el último que abandona el barco”. O sea, que la sanidad pública navarra es un barco que se hunde y que el consejero no es quien la va a salvar, sino el último en abandonar el cargo, como si a lo mejor no hubiera una relación entre que el barco se esté hundiendo y el capitán no deje pasar un iceberg sin chocar. Lo que sin duda es idéntico respecto a Oscar Puente es que el problema de fondo no es Puente sino Sánchez, y que aquí tampoco el problema de fondo es Fernando Domínguez sino María Velate Chi.

Compartir este artículo

Deja una respuesta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

  • Navarra Confidencial no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores. Cada usuario es único responsable de sus comentarios
  • Los comentarios serán bienvenidos mientras no atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos o calumniadores ,infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros , empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan contenidos de mal gusto.
  • Se procurará evitar en lo posible los comentarios no acordes a la temática publicada
  • Navarra Confidencial se reserva el derecho de eliminarlos

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Navarra Confidencial
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: info@navarraconfidencial.com.

Suscríbete a nuestro boletín