Modus operandi PSOE

PSOE y mentira deberían ser términos intercambiables. El PSOE ha sustitutido con carácter general la verdad por el relato, y como en la novela 1984 la Moncloa se ha vaciado de técnicos para ser sustituidos por relatores. No importa que descarrilen los trenes, que Marruecos ataque y ocupe Ceuta con su población, que no se construyan casas, que ardan las calles, que la gente no llegue a fin de mes, que se tripliquen las violaciones, que se altere el censo antes de las elecciones o que todos alrededor de Sánchez sean imputados por corrupción. Lo importante no es todo eso sino cómo contarlo para que se convierta en una lucha épica contra Hitler, o para que toda la responsabilidad de los administradores que gestionan mal cientos de miles de millones de euros recaiga sobre un trabajador, que a lo mejor se hizo un lío cuando todo el sistema de seguridad para evitar choques dejó previamente de funcionar.

Se nos está vendiendo la idea del fallo humano de un operador cuando el tren de Iryo (servicio 6076, Madrid-Sevilla) estaba parado en la vía debido a un fallo del sistema de señalización LZB, el cual provocó la detención automática de los trenes en ese tramo, ¿o por qué había si no un tren parado en la vía? El sistema automático LZB es precisamente el que garantiza la alarma para que no puedan chocar dos trenes, de modo que cuando la circulación de los trenes pasa a depender de un operador eso ya no es la normalidad, sino el resultado previo de un fallo de la seguridad. ¿Y por qué falló el sistema LZB? Todo permite sospechar que por lo mismo que ahora las vías se parten, los trenes tiemblan y dan sacudidas o las máquinas se paran o se incendian sobre la vía.

En el caso del AVE de Urda, esta vez el gobierno no nos han remitido a una investigación sine die como la de Adamuz o la del apagón, sino que inmediatamente después de la tragedia se han precipitado los hechos para descargar de toda responsabilidad al poder y culpar a un trabajador. El propio Oscar Puente relataba como había estado escuchando los audios del centro de control de Atocha y después esos audios, parece que además fragmentados, se filtraban a medios afines sincronizados para señalar convenientemente al trabajador de ADIF, omitiendo que todo el caos en el centro de control de ADIF era consecuencia de la caída previa del sistema LZB. Lo fundamental sin embargo es que el gobierno tuviera inmediato acceso a esos audios que son pruebas del accidente, que los escuchara, que los troceara y que los filtrara a los medios afines. Muchos observadores señalan el riesgo de que el gobierno, no digamos este gobierno, pueda acceder sin control judicial a las pruebas de un accidente en el que puede tener responsabilidad el propio gobierno, las manipule, recorte, difunda a conveniencia o incluso eventualmente las pudiera hacer desaparecer.

Por lo demás, todas las excusas gubernamentales carecen de solidez y rigor. Una vez ajustadas las cifras de inversión a la inflación o a los kilómetros de vía, lo que se evidencia es la falta de inversión en mantenimiento de toda la red ferroviaria. Una falta de inversión que por otra parte es evidente y sufren y denuncian todos los usuarios a diario, en una red ferroviaria que antes era modélica y ahora está plagada de incidencias, de temblores y de retrasos. Los grandes accidentes mortales como Urda y Adamuz sólo son el vértice de la pirámide y la conclusión inevitable de toda esa acumulación de problemas en un sistema abandonado, infrafinanciado y mal gestionado.

Las dos tragedias de Adamuz y Urda no se pueden explicar por ninguna de las excusas que está esgrimiendo el sanchismo. Al hacer recaer la culpa sobre el factor humano se omite el fallo del sistema de seguridad automático, que es culpa de la gestión del ministerio, pero es que si el problema fuera el fallo humano habría los mismos accidentes en España que en el resto del mundo, porque en todo el resto del mundo al final de la cadena de control hay humanos falibles. Sin embargo, no es que en España haya habido más accidentes que en el resto de países por separado, es que en España en los últimos 25 años ha habido más muertes en la alta velocidad que en todos los demás países del mundo juntos. No es probable que sea porque los españoles seamos menos humanos que el resto.

Tampoco tiene sentido apelar a la naturaleza pública o privada de la red ferroviaria, o de los operadores que la utilizan. En China todo es público y no hay accidentes. En Japón todo es privado y no hay accidentes. No se encuentra por tanto ahí la naturaleza del problema. Lo que ha fallado además tanto en Adamuz como en Urda es la red ferroviaria pública y ADIF, también pública, no los operadores privados que por supuesto pagan un canon por el uso de la red para su mantenimiento. Los datos también señalan que en España hay más vías que en el resto de países pero menos usadas, lo que descarta la sobrexplotación. Hay ejemplos de países para todos los gustos y en casi todos el modelo es el mismo que el español: una red ferroviaria estatal y operadores de la red mixtos, públicos y privados. En ninguna parte sucede sin embargo lo mismo que aquí. En un año con Sánchez y Puente ha habido más muertos en la alta velocidad que en todo el resto de Europa y hasta del mundo en 25 años. El hecho diferencial no es por tanto el sistema, la naturaleza de la vía, el uso de la vía o el tipo de operadores: el hecho diferencial para tanto desastre en tan poco tiempo son Sánchez y Puente.

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