Ha vuelto a suceder. Por increíble que parezca ha vuelto a pasar. No hace ni un año que en Adamuz tuvimos un accidente en la alta velocidad que se saldó con 46 muertos y ahora nos encontramos con otra tragedia todavía mayor en Toledo. Las cifras preliminares hablan de al menos 64 muertos, y el número sigue creciendo. Sumamos por tanto más de 100 muertos en menos de un año en la red ferroviaria de alta velocidad, y para darnos cuenta de la anormalidad estadística que representa este hecho hace falta echar un vistazo a lo que ha pasado en el resto del mundo.
❗️ Óscar Puente: "Un accidente por alcance en la Red Ferroviaria Española es un accidente verdaderamente inverosímil" pic.twitter.com/sKbAZBu1Yp
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) October 28, 2026
La alta velocidad, salvo en la España de Pedro Sánchez y Oscar Puente, es una de las formas más seguras de poder desplazarse. En Japón, que tiene una red ferroviaria apenas menor que la española, no ha habido nunca un choque de trenes con fallecidos como los de Toledo y Adamuz. Pero es que en China, con una red de alta velocidad más de diez veces mayor que la nuestra, sólo ha habido en toda su historia un accidente comparable a los de Toledo y Adamuz, el de Wenzhou el 23 de julio de 2011, en que chocaron dos trenes provocando 40 muertos.
Sólo hace unos días que Óscar Puente y Marc Giró bromeaban sobre los accidentes de Renfe y bailaban con mucho amor. pic.twitter.com/5jVzfmmJeg
— Cristian Campos (@crpandemonium) October 28, 2026
El 3 de junio de 1998, en la Baja Sajonia, un tren de alta velocidad alemán tuvo un fallo en una rueda provocando un descarrilamiento que se saldó con 101 pasajeros muertos, pero desde entonces no ha habido un accidente comparable en toda la red de alta velocidad europea y de esto hace ya 28 años. En Eckwersheim, Francia, el 14 de noviembre de 2015 murieron 11 personas en un TGV pero no se trataba de un tren comercial con pasajeros sino uno de pruebas. No tiene sentido argumentar que la culpa de los accidentes es la privatización primero porque esa afirmación es absurda y discutible en si misma, y segundo porque somos el país con más accidentes del mundo da igual que en el resto de países del mundo los trenes de alta velocidad sean públicos o privados. La red ferroviaria en todo caso es responsabilidad última del estado. En toda Europa, salvo lamentablemente el accidente de Santiago nuevamente en España, no se ha repetido un accidente similar en todo ese tiempo, y en España ahora hemos tenido dos en un mismo año, con el mismo ministro de transportes y con el mismo presidente del gobierno. No puede ser mala suerte y no importan las causas. Si la bola siempre cae en la misma casilla todo el tiempo es que la mesa del casino está inclinada hacia esa casilla.
Óscar Puente: "El tren vive en España el mejor momento de su historia". pic.twitter.com/S2yptWaWsB
— Pedro Otamendi (@PedroOtamendi) October 28, 2026
Pedro Sánchez se rodea de los mejores, pero de los mejores lacayos. No es por su cualificación y competencia que Sánchez ha elegido a Oscar Puente, como tampoco por eso eligió a Abalos o a Cerdán. Ni es por su cualificación que las empresas convirtieron en una captadora excepcional de fondos del gobierno a la mujer del presidente del gobierno, igual que tampoco por sus maravillosos dotes se creó un fabuloso puesto para enganchar al hermano de Pedro Sánchez al presupuesto. ¿Son el DAO de la Guardia Civil o la directora general de la Benemérita, ambos imputados, los más cualificados e íntegros responsables que Sánchez pudo encontrar? ¿Y el Fiscal General? El motivo por el que todo el mundo en todos los ministerios, en la Fiscalía o en Ferraz obedecía a Leire Díez como si viniera de parte de Sánchez, ¿era lo competente que era Leire Díez? ¿O una vez más Sánchez eligió a alguien por su capacidad de obedecer cualquier clase de orden en vez de por su aptitud?
Óscar Puente: "Pedro Sánchez es el puto amo" https://t.co/A2fBcpX9lS pic.twitter.com/rQKoNb921e
— EL MUNDO (@elmundoes) April 28, 2024
Lamentablemente elegir a la gente por su lacayismo en vez de por su competencia tiene consecuencias. Ahora el dedo acusador vuelve a extenderse sobre Puente, pero Oscar Puente no es nadie. Oscar Puente es una marioneta de Sánchez. Quien después de Adamuz decidió que Puente tenía que seguir en su puesto como si nada es Sánchez. El mensaje al resto del mundo era que si eres lo bastante devoto de Sánchez y le llamas el puto amo puedes conservar el puesto incluso con 46 muertos. ¿Va a cesar ahora a Puente? ¿Por qué motivo? ¿Cuál es el número de muertos antes de los cuales no hay que dimitir pero después sí? ¿Va a pasearse Sánchez por España celebrando mítines con Zapatero a un lado y Puente al otro? ¿En qué momento ha llegado a ser posible que tengamos un ministro de transportes que más bien es un cibermatón, y que seguramente tiene bloqueadas en las redes sociales a la mitad de las personas que en este momento puedan estar buscando información sobre sus familiares?
Puente niega falta de inversión en Adamuz y resta importancia a las incidencias previas.https://t.co/wMw7fYNIqi
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) January 20, 2026
Al igual que Adamuz este accidente no sucede en el vacío. Por supuesto tenemos el precendente del propio Adamuz, o el mencionado contraste con el número de fallecidos en la alta velocidad en el resto del mundo. Recordemos que antes de Adamuz las redes sociales estaban llenas de vídeos de pasajeros denunciando las sacudidas y temblores de los trenes sobre las vías. Antes y después de Adamuz, y antes por tanto de lo que ha pasado en Toledo, el contexto diario son constantes incidencias en toda la red ferroviaria. Trenes retrasadaos, trenes parados, trenes averiados, trenes incendiados: era cuestión de tiempo ante este aluvión constante de incidencias, y ya vemos de cuán poco, que tuviéramos otro Adamuz. Si España tiene tantos accidentes e incidencias respecto al resto del mundo es evidente que no es casual. Todavía estamos esperando una conclusión oficial sobre Adamuz y ahora en un minuto el gobierno ya parece haber encontrado un operario sobre el que cargar toda la responsabilidad del accidente, como si una red de alta velocidad pudiera estar operativa dependiendo sólo de un operario. Como si la intervención de ese operario no fuera consecuencia de una avería previa ajena al operario, que precisamente el operario intentaba arreglar, y como si no fuera inaceptable (si fuera el caso) una red operando sin seguridad durante esa reparación.
#ACTUALIZACIÓN ‼️Finalmente son 283 las personas evacuadas del tren AVE incendiado en Ricla. El suceso no ha causado heridos pero dos personas han sido atendidas por mareos.
— Aragón Noticias (@AragonNoticias_) October 12, 2026
🚄El servicio de alta velocidad entre Barcelona y Madrid permanece cortado. https://t.co/f2wwMpquty pic.twitter.com/t4pPhE2epd
Todos conocemos bien a estas alturas el modus operandi de Sánchez que es tener a toda la gente lista que le rodea generando relatos para exculparle a él o culpar a otros de los problemas, en vez de solucionar él los problemas. Todos sabemos también que, lo reconozca o no, la red de alta velocidad española padece una insuficiencia de inversión absolutamente alarmante, visible a los ojos de todo el mundo, denunciada constantemente a partes iguales por los maquinistas y por los pasajeros. También todos sabemos que puede haber otro apagón en cualquier momento y que la insuficiencia de inversión en la red eléctrica paraliza el crecimiento real de la economía o la construcción de vivienda. El problema es que la falta de inversión en infraestructuras críticas provoca accidentes y muertos. No es a pesar de tener una red ferroviaria maravillosa y fabulosamente mantenida que se ha producido el accidente, sino teniendo una red ferroviara precaria, infrafinanciada, señalada y denunciada por todos los usuarios y profesionales del sector. No es mala suerte por tanto. Esto sucede además con las arcas del estado en cifras récord de recaudación. Se ha recortado la inversión en la red ferroviaria porque es un recorte menos visible y menos penado en las urnas que en pensiones o salarios de funcionarios, hasta que llega la tragedia. Y la tragedia ha llegado de nuevo.