Reconquistar Ceuta

La situación en Ceuta es catastrófica. Cada día que pasa sin resolver la crisis, como cada día que se pasa sin eliminar un tumor, el cáncer avanza y la situación se deteriora. El caos y la violencia crecen a ojos vistas. Las noticias que llegan desde esa parte de España resultan cada vez más preocupantes. ¿Cuál no sería además la situación si las mujeres, los ancianos y los niños no estuvieran bajo una especie de arresto domiciliario o evitaran salir solos? La anormalidad es completa, pero menor que la de mañana. El gobierno tiene sin embargo un plan, que es negarlo todo.

Los asesores de Pedro Sánchez, los constructores del relato, al parecer le han aconsejado negar todo problema que no pueda resolver. Si no puedes resolver una crisis, niega que exista. En el caso de Ceuta, esto se traduce en negar que haya habido una agresión territorial de Marruecos, en que por tanto Marruecos nos haya atacado, y en que como consecuencia de ese ataque ahora haya una situación caótica y explosiva en las calles de Ceuta.

El PSOE ha convertido ese ataque real de Marruecos que no puede asumir ni enfrentar en una imaginaria crisis humanitaria, causada en realidad por el propio asalto y que sólo puede ser resuelta por la expulsión. Por el contrario, el gobierno ha decidido negar la situación de los ceutíes y convertir a los asaltantes lanzados por Marruecos en niños hambrientos a los que hay que dar bocadillos. Los niños, eso sí, ya se ve en las imágenes que no son tan niños y lo mismo podrían violar a una mujer que hacer un mataleón a un hombre. Lo que sucede es que el hombre no será Pedro Sánchez ni la mujer una ministra, porque los líderes del sanchismo viven en su burbuja. Los asaltantes ríen y bailan mientras los ceutíes asaltados lloran encerrados en sus casas o empiezan a hacer las maletas.

Pedro Sánchez ha dejado que el asalto marroquí de Ceuta sea exitoso y que nos vaya encaminando a un escenario con dos disyuntivas diabólicas. A partir del 1 de agosto, sin pegar un sólo tiro, Marruecos ha decidido que Ceuta será marroquí o invivible. El PSOE, además, ha aceptado que quien acabe siendo expulsada de Ceuta, en vez de la horda asaltante, sea la población ceutí. Porque esta es la disyuntiva final a la que nos aboca dejar que se pudra la situación.

O son expulsados los invasores, o son expulsados los ceutíes. Y si Sánchez se cree que con unas tiendas de campaña y repartiendo bocadillos de delfín a los invasores resuelve el problema, o que se puede resolver siquiera recolocándolos, es que no ha entendido que Marruecos puede meter en Ceuta mañana si quiere a otras 20.000 personas. Y que volverá a hacerlo porque lo que ha decidido Marruecos, nuestro hermano querido, aliado, amigo y socio de muchos negocios turbios y un maravilloso mundial, es que en Ceuta ya nunca más haya normalidad.

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