Nunca deja de sorprender el desparpajo con el que se maneja la izquierda para recomponer su discurso político. Ahora que la derecha señala lo evidente, que es la manipulación ostensible del censo, la izquierda le acusa de sembrar dudas sobre el sistema electoral. Eso sí, mientras tanto la izquierda no es que se dedique a sembrar dudas sobre el sistema judicial, sino que directamente llama golpistas a todos los jueces que persiguen a sus corruptos, que por cierto son todos los jueces menos los que han podido nombrar ellos a dedo.
El Gobierno de Sánchez ya suma más de dos millones de votantes al censo a través de las nacionalizaciones y la Ley de Nietos
— LA GACETA (@gaceta_es) June 30, 2026
Por Rubén Pulido (@rubnpulido)https://t.co/n7SnDwnTZh
El caso, sin embargo, es que dudar del sistema electoral, de la independencia de los jueces o de la honradez de los políticos es bueno. De hecho es un requisito democrático. Las constituciones democráticas no son otra cosa que límites a los poderes de los gobernantes porque se desconfía de ellos. Una constitución o un estado de derecho son mejores justo en la medida en que más blindados se encuentran contra los excesos de poder de los políticos.
#ÚltimaHora 🔴 El juez imputa a la directora de la Guardia Civil y al DAO en el caso de las cloacas de Ferraz https://t.co/FhN8qyAHld
— EL MUNDO (@elmundoes) July 2, 2026
En este sentido, una constitución se parece un poco a un avión de pasajeros: mejor que lo haya diseñado un paranoico. O sea, un avión cuyo ingeniero haya pensado que puede tener problemas y que puede estrellarse será mucho más seguro que otro diseñado por un ingeniero optimista que no haya previsto ninguna contrariedad. Nadie sensato debería subirse al avión del segundo ingeniero aeronaútico. En un avión seguro todos los sistemas esenciales tienen que ser redundantes y estar duplicados a prueba de fallos. Los diseñadores optimistas son peligrosos. Por esto mismo una constitución o un estado de derecho que no haya sido diseñado a prueba de fallos, de políticos corruptos o de gobernantes autoritarios, no sólo es débil sino muy peligroso.
Pedro Sánchez: "Vamos a gobernar con o sin apoyo del Poder Legislativo".
— Antonio Naranjo (@AntonioRNaranjo) September 8, 2024
Un político que acosa e invade el Poder Judicial y desprecia al Parlamento es, efectivamente, un proyecto de dictador. pic.twitter.com/VQxyGd6EXF
De hecho este es el punto en que podríamos estar ahora mismo los españoles, en la encrucijada de descubrir si tenemos o no un estado de derecho que puede resistir un golpe de estado desde el propio gobierno. Un estado de derecho bien diseñado no es aquel que soporta bien el gobierno de un santo, sino el que es capaz de resistir la llegada al poder de un presidente corrupto y dispuesto a todo. Una buena casa es la que aguanta el soplido del lobo. Dudar de que una casa de papel aguante los soplidos del lobo no es ser un traidor o un derrotista, es ser un cerdito sensato. Sembrar dudas por tanto sobre el sistema electoral y la honradez de los políticos es bueno. Un buen sistema electoral o judicial es el resultado de haber tenido esas dudas.
Bildu ve probable que Zapatero sea víctima de 'lawfare' y recalca que su imputación no cambia su relación con Sánchez: "No sería extraño. Está por ver todavía qué hay exactamente detrás de todo esto" https://t.co/NoAG98Jk2U
— Europa Press (@europapress) May 19, 2026
“SUPER SANTOS CERDÁN” https://t.co/XhdcDZgWYA pic.twitter.com/pNVQxxfXye
— Pedro Otamendi (@PedroOtamendi) June 18, 2025
El momento de crisis actual, por consiguiente, debería dar lugar a una serie de reflexiones y propuestas para regenerar y fortalecer el sistema democrático. Hay que ser prudentes, sin embargo. Es decir, muchas veces hemos escuchado a personajes como Otegui o Iglesias denunciar las carencias de la democracia española, lo que pasa es que Otegui o Iglesias no quieren reformar el estado para hacerlo más democrático, sino para hacerlo totalitario. Precisamos por tanto un consenso nacional alrededor de un programa de regeneración democrática, pero para limitar el poder del gobierno, para garantizar la independencia de la justicia y la policía, para privatizar la libertad, para asegurar la libertad educativa, para empoderar al ciudadano y para asegurar la limpieza del sistema electoral.