La chifladura tiránica de los wokes sigue dejando momentos de gloria. La última víctima de esta locura ha sido Rosalía, a la que el pensamiento único ya la tenía en el punto de mira por haber publicado un disco en el que se encuentran muy presentes temas prohibidos como la espiritualidad y la trascendencia. La temeridad de Rosalía, que inmediatamente aprovechó la dictadura woke, fue algo tan osado como alabar la obra de Pablo Picasso. Pablo Picasso, autor de El Guernica, comunista, otrora icono de la izquierda antifranquista y genio de la pintura. Pues bien, Picasso debe ser cancelado y Rosalía lapidada porque resulta que el pintor era un machista maltrataba física y psicológicamente a sus parejas. ¿Cómo puede Rosalía o cualquiera admirar la obra de semejante monstruo?

El caso es que Rosalía recibió una avalancha de críticas y de hodio por unas palabras admirando la obra de Picasso al margen de su vida personal, al punto que la cantante tuvo que retractarse y pedir disculpas. La cantante catalana, para suplicar el perdón woke, no sólo ha tenido que subrayar lo monstruoso que era Picasso sino reafirmar su compromiso absoluto con el feminismo en los términos exigidos por la inquisición feminista más extrema, debido a otras declaraciones anteriores en las que también titubeó ligeramente a la hora de etiquetarse como feminista según se le había exigido.

La chaladura woke nos lleva a un extremo en el que al final sólo quedara una última canceladora, que será la persona extremista más chalada del mundo, y todo el resto de la humanidad estará cancelada. Pueden dar por hecho que la personas más extremista del universo woke no es la más inteligente del mundo.
Un 8 de abril moría el artista español de mayor trascendencia del siglo XX: Pablo Picasso.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) April 8, 2023
Hoy, medio siglo después, conmemoramos el #AñoPicasso siendo más conscientes que nunca del inmenso legado que dejó.
Su obra seguirá inspirando a las generaciones del presente y futuro. https://t.co/iG57gMjhCR
Por otro lado, no hay que retroceder mucho en la hemeroteca para encontrar al mismísimo Pedro Sánchez elogiando y poniendo en valor la figura de Pablo Picasso. ¿Por qué a Pedro Sánchez no le cayó el mismo chorreo de hodio que ha sepultado a Rosalía? ¿Acaso hay dos varas de medir? ¿O acaso Sánchez controla y dirige a su voluntad el discurso del hodio y la máquina de hodiar no ataca a su amo?

La cultura de la cancelación inventada por la izquierda exige una perfección con la que ella misma ni siquiera puede ser coherente. ¿Pueden convertirse en inquisidores del pasado de los demás nada menos que los comunistas? ¿Habrá alguien con un pasado más atroz que los comunistas? ¿Y los socialistas? ¿Están los socialistas para presumir de pasado? ¿Cuántas checas, golpes de estado y decálogos totalitarios tienen los socialistas en su trastienda? Puestos a cancelar artistas, lo mismo tendríamos que quemar las obras de Picasso que las de Dalí, las de Machado que las de Baroja o Unamuno, las de Borges que las de García Márquez. No quedaría nada ni nadie salvo que tuviera una vida perfecta, que por otra parte seguramente sería tan aburrida como su obra, y perfecta naturalmente desde el punto de vista del último inquisidor woke de turno. La nueva “moralidad” woke, a efectos prácticos, es en realidad que quien tenga el pasado más sucio arroje la piedra más gorda. Afortunadamente la hipócrita dictadura woke está saturando ya la capacidad de la gente de ser lapidada por energúmenos, aunque de momento sigue existiendo como evidencia el caso de Rosalía. El wokismo devora a sus hijos, lo que por otro lado aboca un resultado en que sólo quedaran antiwokes y devorados.
Un comentario
Es complicado, porque claro, si el violador es del tipo «de aquí de toda la vida» entonces está muy mal, pero si es del tipo «inmigrante» entonces la cosa cambia y no sale en los medios, y si el violador es comunista entonces ya es «según», y luego hay que mirar a la víctima, pues si violan a una comunista, fatal, pero si no, pues bueno, qué le vamos a hacer o según.
Yo entiendo que Rosalía «meta la pata», es complicadísimo eso de opinar sin ser sociaista, y sabiendo que Picasso era comunista, tenía que haber averiguado cómo eran sus víctimas antes de admirar su obra. Porque ahora, ¿Qué hacemos con los cuadros de Picasso? ¿Los mandamos al sótano o los dejamos donde estaban?
Vaya lío.