Por extraño que parezca a la vista de los datos, los resultados de las elecciones autonómicas en Castilla y León son, a juicio de muchos observadores, buenos para el PP y buenos para el PSOE. Y malos para VOX, añaden a continuación esos mismos observadores. Esos observadores suelen pronunciarse, casualmente, en medios afines al PP y afines al PSOE. ¿Pero cómo de buenos o malos y para quién han sido realmente los resultados?

En el caso de Castilla y León no se ha tratado de unas elecciones anticipadas, sino las que venían marcadas por calendario, al haberse celebrado las anteriores elecciones (aquellas sí fueron anticipadas) en febrero de 2022. Las elecciones en Castilla y León, sin embargo, se enmarcan dentro del Via Crucis de derrotas que el PP le ha preparado a Sánchez hasta que convoque elecciones a nivel nacional. Esta sucesión adecuadamente pautada y escalonada de convocatorias autonómicas se basa en adelantos electorales y, como en este caso, en citas naturales con las urnas, siendo el propósito de fondo someter al PSOE a una sucesión de derrotas constantes, para evidenciar el desgaste de Sánchez. Sin duda ese objetivo se está cumpliendo, lo que sucede es que había otro objetivo, que era el de intentar obtener mayorías absolutas que liberaran al PP de la necesidad de pactar con VOX. Como tercer objetivo, se trataba también de intentar la posibilidad de conseguir un mapa en el que existieran para el PP posibilidades de formar mayorías alternativas a la de VOX. Es decir, en todas las convocatorias autonómicas que se están sucediendo, dentro del marco de esa estrategia general, el PP está teniendo éxito en evidenciar el descontento con Sánchez, pero está fracasando rotundamente en su propósito de debilitar a VOX o conseguir las mayorías necesarias para poder gobernar sin VOX. Esto mismo también ha pasado en Castilla y León. Cabe señalar, por otro lado, que en 2022 se presentaba aún Ciudadanos obteniendo el 4,49% de los votos, por lo que el ascenso del PP en porcentaje se explica seguramente por la desaparición y trasvase de votos de esta formación.
El partido del ‘faker’ a sueldo Alvise impide que Vox logre 3 escaños más en Valladolid, Segovia y Zamora, que van para el PSOE. https://t.co/1yZ7BNlAoT
— okdiario.com (@okdiario) March 15, 2026
¿Cómo es posible que el PSOE suba dos escaños con la que está cayendo? ¿Es decepcionante que VOX sólo suba un escaño? Planteamos juntas las dos cuestiones porque, como se verá a continuación, las dos guardan una muy estrecha relación. Si atendemos a los porcentajes, el PSOE no ha subido significativamente en voto: obtuvo un 30,02% en 2022 y ha obtenido un 30,7% en 2026. Es decir, el PSOE ha subido en diputados pero no en voto y este hecho merece un par de reflexiones por separado. En primer lugar, el PSOE justamente se mantiene pese al desplome de todos sus socios. O sea, lo llamativo es que el PSOE no suba pese al desplome de sus socios, muy significativamente Podemos. Que el PSOE no se beneficie del hundimiento de sus socios significa que lo que pueda haber ganado por el trasvase de partidos como Podemos no se traduce en una ganancia, pero disimula una pérdida de votantes propios. En segundo lugar, los datos publicados evidencian que VOX ha dejado de ganar 3 diputados y el PSOE los ha sumado por culpa de Alvise Pérez. El partido de Alvise no ha conseguido representación, por lo que el voto a Alvise ha sido una vez más inútil para sus votantes, pero en cambio ha beneficiado claramente al PSOE. EnValladolid, Vox cedió 1 escaño al PSOE por 1.685 votos, por lo que los 4.391 votos de Alvise hubieran significado 1 diputado más para VOX y uno menos para el PSOE, si esos votantes hubieran apoyado a VOX. En Segovia se repitió la situación, quedando VOX a 1.068 votos de quitar un diputado al PSOE y quedando desperdiciados los 1.195 votos de Alvise. En Soria, nuevamente VOX se quedó a 284 votos de quitar un escaño al PSOE y se desperdiciaron los 895 votos de Alvise. Que tomen nota por tanto los votantes de Alvise. Resulta curioso en este sentido cómo la presencia o la ausencia del partido de este estrafalario personaje, aunque no haya obtenido representación, haya resultado tan influyente, al punto de que el análisis superficial permita decir que el PSOE ha obtenido un buen resultado o que el de VOX ha sido muy malo. Hoy los titulares tendrían que ser muy distintos, incluso con los mismos resultados, si VOX hubiera obtenido 17 diputados en vez de 14 y el PSOE 27 en vez de 30, sólo por el puñado de votos de Alvise favoreciendo a Sánchez.
PODEMOS NACIÓ AL CALOR DEL 15M Y MUERE DEFINITIVAMENTE UN 15M
— Vloonk (@vloonk) March 15, 2026
Podemos no llega ni al 0,75 % de los votos en las elecciones a las Cortes de Castilla y León de 2026 y pierde el único diputado que tenía.
Pasa de 62 138 votos en 2022 en coalición con Izquierda Unida a menos de 9000… pic.twitter.com/GgAS9jC9Gs
Por lo que respecta al “mal” resultado de VOX, el hecho es que VOX ha obtenido en Castilla y León un 18,92% de los votos, por encima del 17,63% que obtuvo en 2022, por encima del 17,88% obtenido en Aragón y por encima del 16,9% obtenido en Extremadura. Llama la atención que en Extremadura y Aragón se hablara de un exitazo electoral de VOX por conseguir porcentajes de apoyo inferiores a los de Castilla y León. En este sentido VOX ha resultado perjudicado no tanto por los votos reales, sino por el juego de las expectativas y por la citada influencia a favor del PSOE de Alvise. No es menos cierto que VOX en Castilla y León ya partía de unos resultados anteriores mejores que los de Extremadura y Aragón, por lo que resultaba más complicado superarlos y menos de una forma aparatosa. Así y todo efectivamente los ha superado y de hecho alcanzando el mejor resultado autonómico hasta la fecha.
#ÚltimaHora 🔴 Abascal asegura que Vox entrará en los tres gobiernos autonómicos si hay un "acuerdo programático" con el PP https://t.co/rCpzTg77YM
— EL MUNDO (@elmundoes) March 16, 2026
Por lo que respecta a los resultados por bloques, con lo que volvemos a encontrarnos es con un descalabro estrepitoso de toda la izquierda. La derecha suma como poco el 55,79% de los votos, a lo que aún podría sumarse algún punto más si fuera fácil determinar el perfil del votante de ciertas plataformas localistas. Por el contrario, el porcentaje de la izquierda se queda en el 33,7%. Finalmente, la participación ha subido casi 7 puntos, del 58,75% al 65,66%, lo que vuelve a dejar en evidencia la falsedad del mantra de la izquierda de que la abstención favorece a la derecha, de que hay una mayoría social izquierdista en España y de que la izquierda no pierde porque tenga menos votantes sino porque no consigue movilizarlos. En España hay ya una nueva realidad y una nueva mayoría social, que será electoral.