Si regularizar inmigrantes no es suficiente, ¿puede anular Sánchez las próximas elecciones?

¿Cómo puedo mantenerme eternamente en el poder? Esta es la pregunta que Pedro Sánchez parece haber realizado a su pequeña o no tan pequeña legión de asesores. Es la pregunta que parece haber hecho porque todo lo que anuncia últimamente parece la respuesta a esa pregunta, desde importar cientos de miles de votantes a intentar censurar las redes sociales. Por lo que respecta a sus asesores, para poder mantener a Sánchez para siempre en el poder seguramente le habrán preguntado a su vez al presidente: ¿con qué limites? Y la respuesta de Sánchez probablemente habrá sido: el límite es todo lo que sea materialmente posible. O sea, no todo lo que sea legal o moralmente posible, sino todo lo que no sea materialmente imposible hacerse.

Es en este contexto o bajo estas premisas que podemos entender algunos de los últimos anuncios de Sánchez. Ya hemos analizado la regularización masiva de votantes importados e Irene Montero ha tenido la gentileza de dejárnoslo claro meridiano. Se trata de cambiar el censo para construir otro más favorable al gobierno. Las regularizaciones masivas y el reemplazo poblacional son por tanto meras herramientas para perpetuar a los sanchistas en el poder.

La perpetuación en el poder de Sánchez exige también el control de la información y la censura de las redes sociales. ¿Cuántos vídeos hubiéramos visto de trenes sacudiéndose y dando botes antes del accidente de Adamuz si hubiera sido por el gobierno? ¿Los hubiéramos visto en los programas de Broncano, Intxaurrondo, Cintora o Ruiz? ¿Qué información hubiéramos tenido sobre la DANA, el COVID o Julio Iglesias si hubiera sido por la televisión gubernamental? Si fuera por los medios gubernamentales, ¿qué sabríamos a estas alturas de las andanzas de Begoña, del hermano del presidente, o de Koldo, Abalos y Cerdán? ¿O qué sabríamos de los problemas de mantenimiento de la red ferroviaria de alta velocidad? ¿De qué nos pensamos que nos quiere proteger el jefe de la banda del Peugeot o el heredero del imperio de las saunas de prostitución? ¿Del sexo en internet o de la libre información?

Es curioso cómo los que tildaban de fascista al PIN parental aplauden ahora en cambio el PIN gubernamental que se ha sacado Sánchez de la manga. No es que esté mal controlar los móviles de los menores o la información que reciben, lo intolerable era que ese control lo ejercieran los padres. La diferencia es que casi ningún padre pone el bienestar de sus hijos por debajo del bienestar del gobierno. No se puede decir del gobierno sin embargo que ponga nada por debajo del bienestar del gobierno. Claro que hay un problema con muchos contenidos de internet y respecto a la edad adecuada para poder decidir sobre el acceso a ellos, pero ni está claro que el gobierno sea el más indicado para afrontar el problema ni que la intención del gobierno sea aprovechar ese problema para recortar la libertad y el acceso a la información.

Que las medidas que está anunciando el gobierno no tienen otro objeto que perpetuar a Sánchez en el poder es evidente por otro motivo. Las medidas que se están anunciando desde hace tiempo, tanto estas como las que por ejemplo dejan la fiscalía o el poder judicial en manos del gobierno, o las que colonizan por completo las grandes empresas o RTVE, pondrían unos poderes extraordinarios en manos de otro gobierno. ¿Cuál es entonces el escenario? ¿Sánchez no ha pensado que todos esos poderes extraordinarios también los tendría otro gobierno y dejaría vendida a la izquierda cuando estuviera en la oposición? ¿O es que Sánchez toma todas estas medidas y se dota de todos estos podres precisamente para evitar a toda costa un cambio democrático de gobierno?

Esto nos lleva a la última reflexión sobre los límites o falta de límites de Sánchez. ¿Y si para ganar las elecciones no basta con añadir un par de millones de inmigrantes al censo, rebajar la edad de voto o encargar del voto por Correo a Sara Santaolalla? Hoy mismo estamos viendo a Sánchez hablar de la necesidad de limitar la libertad en las redes sociales y que lo publicado en las redes sociales es una injerencia extranjera en la formación de la opinión y el voto. La regularización masiva de africanos por lo visto no lo es. Pero el caso es que este discurso es exactamente el mismo que sirvió por ejemplo para anular unas elecciones en Rumanía, con la bendición del tribunal constitucional rumano. También con la bendición de la UE, igual que para ilegalizar la candidatura en Francia de Marine Le Pen. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez para conservar al poder? ¿Se juega algo más que la presidencia si pierde el poder?

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