Ayer se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal. Esto podría ser una noticia más, como cualquier otra noticia relacionada con las elecciones en un país vecino o de nuestro entorno. Sin embargo nos enfrentamos a una novedad peculiar. Los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta, de la que saldrá el presidente de Portugal, son el socialista António José Seguro, con el 30,5% de los votos, y André Ventura, el líder de Chega, el Vox portugués, con el 25,02% de los votos.
#14horasRNE | Portugal votará a su presidente en segunda vuelta
— Radio 5 (@radio5_rne) January 19, 2026
Será el 8 de febrero y la decisión está entre el exministro socialista António José Seguro y el líder de Chega, André Ventura
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Esta situación de cara a las elecciones presidenciales llega después de que en mayo del año pasado, en las elecciones legislativas, se produjera una clara mayoría de la derecha portuguesa. No sólo eso. Ya en aquella ocasión Chega se colocó en segundo puesto con 60 diputados, por detrás de Alianza Democrática (el PP portugués) con 91, pero por delante de los socialistas con sólo 58.

A lo que estamos asistiendo en Portugal, por consiguiente, es primero a un sorpasso de Chega a la izquierda en las legislativas, y a un sorpasso después de Chega, en las presidenciales, a la derecha habitual. ¿Podría suceder algo similar también en nuestro país? ¿No es por otro lado algo que ya estamos viendo en Francia con Marine Le Pen o en Italia con Giorgia Meloni? ¿No empezamos a ser nosotros los raros?
#ElectoPanel #Aragón 🟡🔴🟡 (19 ene): PP 💧 y Vox 🥦 siguen avanzando
— EM-electomania.es (@electo_mania) January 19, 2026
💧 PP: 39,8% (31)
🌹 PSOE: 24,6% (17)
🥦 Vox: 18,2% (13)
🍟 CHA: 5,5% (3)
🏜️ Aragón Existe: 3,5% (2)
🍉 IU: 3,1% (1)
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🪻 Podemos: 2,2%
🍞 PAR: 1,7%
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La situación en España favorece seguramente al PP y al PSOE, al menos temporalmente, por dos motivos. Primero por la asentada idea del voto útil. Votar al PP es considerado aún en muchos casos como el voto seguro. Votar a VOX resulta para muchos electores de la derecha atractivo pero incierto. De algún modo, sobre todo en circunscripciones pequeñas, prefieren asegurar que el PP obtenga representación a correr el riesgo de que VOX no la obtenga. Existen sin embargo dos claros factores que carcomen a grandes pasos escenario. Primero que VOX va ganando en todas partes el suficiente tamaño como para que su representación resulte cada vez menos incierta en todos los territorios. Segundo que la idea del voto útil se puede considerar desde el punto de vista aritmético o desde el punto de vista ideológico. ¿De qué sirve que obtenga la representación un partido que al final no hace cambios? A la larga el elector de derechas cada vez tiene más hambre de cambio porque la situación del país demanda a gritos los cambios.

Por otro lado, el PSOE se está defendiendo de un posible sorpasso de VOX gracias a fagocitar a sus socios. La izquierda está menos dividida que nunca, al menos en número si no en cuanto a siglas. Desplazándonse hacia la extrema izquierda, Sánchez ha conseguido asimilar casi todo el electorado que estaba a la izquierda del PSOE. Esto no sólo evita el sorpasso de VOX sino que maquilla los números del PSOE. El problema es que está desapareciendo en la izquierda todo lo que no es el PSOE y que toda la izquierda, incluyendo el PSOE, ya no suma ni lo que antes sacaba en solitario el PSOE. Soplan vientos de cambio. Es más, esos vientos se intensifican cuanto más al centro se desplaza el PP y cuanto más a la extrema izquierda se desplaza el PSOE.