La inseguridad en España que importa la izquierda: 5.206 violaciones al año, 14 al día, 4 veces más que en 2017

La violación del pasado sábado en Hortaleza no fue la única ese mismo día en España, por desgracia. Un joven de 19 años de origen magrebí, que llegó a España como mena, ha sido detenido por la Ertzaintza como sospechoso de otra violación en Galdácano. A esta segunda violación se la ha dado mucha menos visibilidad que a la de Hortaleza, seguramente para evitar la confirmación del grave problema de seguridad (y su causa) que afronta la sociedad. De hecho, la mayor parte de los medios que informan de la agresión sexual evitan citar la nacionalidad del detenido, no ya en el titular sino también en el interior de la noticia.

Los datos se pueden ocultar, pero la realidad no, particularmente cuando el problema está adquiriendo una magnitud dramática. Desde 2017 las agresiones sexuales se han multiplicado por 4 y se cuentan anualmente por miles. En España hay 14 violaciones al día y la cifra sigue subiendo. Son los datos oficiales del propio gobierno. ¿Qué ha cambiado en la sociedad española en estos 8 años para que las violaciones se hayan multiplicado por 4? ¿No lo sabemos todos? ¿Dónde están las feministas mientras las violaciones se multiplican por 4? La ministra de Igualdad, Ione Belarra, Irene Montero, ¿cuándo empiezan a hablar de esto?

Si la respuesta a este apabullante problema es llamar racista y xenófobo a quien se sale de la omertá político mediática, a quienes tan alegremente insultan a los denunciantes o niegan la realidad habrá que empezar a señalarles entonces como política y moralmente responsables de que las violaciones se hayan disparado por 4 y se cuenten por miles. De las 14 violaciones diarias o 98 semanales en España, ¿de cuántas nos enteramos? ¿Podemos tener una visión global con esta falta de información? Todos sabemos por lo demás qué ha cambiado en España de hace 8 años hasta aquí y todos sabemos lo que está sucediendo. También lo saben quienes lo niegan, luego su negación consciente les hace más responsables. Es más, cuando se produzcan brotes de violencia contra el mena más inocente, también ellos serán políticamente responsables por ese brote, ¿o que esperan que suceda negando el problema y dejando que siga creciendo?

Respecto a los centros de menas, constantemente vemos el caso de localidades que votan a partidos totalmente partidarios del descontrol migratorio o del acogimiento de estos menas, pero que después no quieren junto a su casa a estos centros de menas, o se manifiestan contra la delincuencia y el peligro que han generado en su localidad estos centros de menas. La radiografía de estos centros de menas, aparte los problemas de seguridad que generan alrededor, es que albergan casi exclusivamente a varones, que la edad de gran parte de ellos realmente no se conoce, que en gran medida tienen origen magrebí, y que hay un número importante de ellos con antecedentes pese a lo que no pasa nada hasta que cometen un delito de gravedad. Dicho de otra manera: esos delitos de gravedad se habrían podido evitar y la responsabilidad moral de que se cometan es de los políticos y los medios que niegan la realidad.

Obviamente es preciso matizar el etiquetado de “niños que huyen de la guerra” a personas que son varones, cuya edad real es dudosa, que físicamente pueden violar o apalizar a un adulto y que no pueden huir de ninguna guerra porque en el Magreb no la hay. En las guerras son precisamente las mujeres y los niños los que huyen, como en el caso de Ucrania, y los que se quedan los varones en edad militar. ¿Cómo es posible que suceda al revés? ¿Son las mujeres y los niños los que hacen las guerras en el Magreb?

Cuando la evidencia se convierte en innegable, se suele pasar a culpar a la saturación que sufren los centros de menas lo que no deja de resultar un tanto paradójico desde el punto de vista argumentativo. Para empezar, si se acepta el principio de saturación para los centros de menas, ¿por qué no aceptarlo para el propio país? ¿Por qué se puede saturar un centro de menas y no el país? ¿Puede ofrecer un país un número infinito de centros de menas o los centros de menas se saturan por el mismo motivo por el que también se saturan los barrios o las ciudades cuando se sobrepasa la cantidad de inmigración que se puede o se quiere integrar? Pretender que el problema se soluciona abriendo más centros de menas, por otro lado, ¿no es como pretender que el problema de una gotera se arregla poniendo debajo un cubo más grande en vez de reparando el tejado?

Los propios inmigrantes integrados y pacíficos no son a menudo menos víctimas que el resto de los delincuentes importados. Mientras se despacha de forma simplista el problema de la inseguridad llamando xenófobos o racistas a quienes lo denuncian, el hecho es que también existe un racismo importado y que existen conflictos raciales, violencia y maltrato entre los propios inmigrantes. Este racismo probablemente es mucho más frecuente y acusado que el que pueda tener origen en nativos españoles y a menudo proveniente de inmigrantes del mismo origen. Porque cuando hablamos de inmigrantes no son una masa uniforme, con la misma cultura, la misma formación, los mismos valores, la misma conflictividad y la misma capacidad (y voluntad) de adaptación.

Por lo demás, a la vista está la debilidad del argumento humanitario contemplando todos los problemas de inseguridad que está generando la inmigración sin control. Hay que afrontar la pobreza en origen. Acoger multitudes de inmigrantes que no comparten nuestros valores culturales es abocarnos a que, en vez de sacarlos del pozo, reproduzcan aquí la sociedad miserable y violenta de la que huyen. La pobreza en el mundo no se puede arreglar dando un pasaporte español a todos los pobres del mundo. No se puede extender el nivel de vida de Suecia declarando universal la ciudadanía sueca, igual que si añades 99 litros de agua a 1 litro de vino el resultado no es 100 litros de vino. No compartir ideas tan simplistas no puede ser racismo. Al sentido común o a ver lo que está pasando no se le puede llamar xenofobia.

Compartir este artículo
  • Navarra Confidencial no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores. Cada usuario es único responsable de sus comentarios
  • Los comentarios serán bienvenidos mientras no atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos o calumniadores ,infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros , empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan contenidos de mal gusto.
  • Se procurará evitar en lo posible los comentarios no acordes a la temática publicada
  • Navarra Confidencial se reserva el derecho de eliminarlos

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Navarra Confidencial
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: info@navarraconfidencial.com.

Suscríbete a nuestro boletín