Atacar las inmobiliarias, la última moda de la extrema izquierda en Pamplona

En Pamplona se vienen sucediendo estos días los ataques contra locales de empresas inmobiliarias. Al parecer, quién lo iba a creer, es que hay un problema con la escasez y el precio de la vivienda, pese a 8 años de gobierno nacional de progreso y 16 de ultraprogresismo foral. No se protesta sin embargo contra el gobierno, nacional o foral, sino contra las inmobiliarias, como si las inmobiliarias no se limitaran a cobrar un porcentaje por un servicio, no compitieran entre ellas por ese porcentaje o decidieran ellas la política de urbanismo, la oferta y la demanda, los precios o el número de casas en construcción.

Los ataques contra las inmobiliarias, por otra parte, nos vuelven a poner sobre el problema de la normalización de la violencia entre los simpatizantes de extrema izquierda. Nadie de todos modos le pone cordones sanitarios a la extrema izquierda. Ni siquiera estos ataques han recibido una condena unánime de las fuerzas políticas, ni merecen una atención especial en los medios. Cuando la violencia la practica la izquierda antes de condenarla, en vez de condenarla, o en el mejor caso además de condenarla, hay que estudiar sus causas, porque cuando la izquierda ejerce la violencia sobre alguien algo habrá hecho ese alguien y alguna justificación tendrá esa violencia, no es como cuando la violencia la ejerce algún derechista.

Por supuesto todo esto nos remite al fracaso de las políticas de vivienda de los gobiernos de progreso en Navarra. No sólo al fracaso de las políticas de vivienda, sino al fracaso posterior de los parches que se tienen que colocar para intentar arreglar los problemas creados por las políticas progresistas. La secuencia es política progresista equivocada, empeoramiento de la situación, parche más progresista aún, agravamiento mayor aún. Y así cayendo en barrena o la pescadilla mordiéndose la cola hasta la ruina total o un giro de timón.

Nos atrevemos a aventurar que el ataque a los locales de las empresas inmobiliarias no va a resolver el problema de la vivienda en Navarra. Lo único que sucede es que al problema de la vivienda se suma ahora el de la violencia política de ultraizquierda. ¿Alguien duda de que a quienes han atacado estos locales los podríamos encontrar relacionados con muchos otros actos de violencia ultraizquierdista? El problema de la vivienda se soluciona sobre todo construyendo más vivienda y/o controlando la importación de demandantes de vivienda. El problema de la violencia, por su parte, se soluciona deteniendo a sus autores y estudiando, para perseguirlos, en qué plataformas, grupos, partidos y organizaciones se mueven.

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