Para entender todo el entramado del culebrón de Velate conviene empezar la historia por el final: la obra acaba adjudicada a la empresa de Alonso y Cerdán, todo es un desastre, aparecen sobrecostes exorbitantes y la construcción tiene que paralizarse y licitarse de nuevo. ¿Alguien tiene alguna duda de que esto no hubiera pasado si la empresa beneficiada por la adjudicación no hubiera sido la de Santos Cerdán? ¿Es posible no pensar que todas las cosas mal hechas, cuyas consecuencias estamos pagando ahora, no tenían otro objeto que terminar adjudicando la obra a la trama de Cerdán?
En todo lo que está sucediendo, tiene una importancia capital el llamado “Modificado 1” de las obras del túnel, cuando la obra ya se ha adjudicado a Cerdán y se está ejecutando. Mediante Resolución 852/2024, de 28 de noviembre, apenas por tanto empezadas las obras del túnel, el Director General de Obras Públicas e Infraestructuras dio la conformidad a la tramitación del Modificado nº 1 del proyecto de las obras de la «Duplicación del Túnel de Belate». El Director General de Obras Públicas e Infraestructuras era en ese momento Pedro López Vera, el hombre que represalió al secretario de la mesa de contratación que con su voto particular activó ya en el proceso de adjudicación las alarmas sobre Velate.
Por Resolución 192/2025, de 28 de mayo, López Vera aprobó ese Proyecto de modificado nº 1 del proyecto de construcción de la obra, con un incremento económico de 8.53 millones de euros. Este sobrecoste aprobado por Vera, que se iba a pagar a Acciona-Servinabar, es la clave ahora de todo el descalabro del túnel.
Con fecha 17 de noviembre de 2025 se presenta para su fiscalización el Modificado nº1 y su correspondiente sobrecoste a la Intervención General del Departamento de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra. Aquí sin embargo aparecen dos contratiempos para la UTE de Acciona y Servinabar y la dirección de López Vera. En primer lugar, en la Intervención General de Navarra trabajan técnicos de alguna categoría y reputación contrastada, y en segundo lugar para esa fecha ya había estallado todo el escándalo Cerdán y en junio la UCO había encontrado el contrato firmado entre Cerdán y Alonso repartiéndose la propiedad de Servinabar, por tanto ya era público que la obra de Velate se había adjudicado a una empresa de la que era secretamente accionista Cerdán y todo lo que sucedía en Velate ya no se podía hacer con discreción y estaba bajo la lupa mediática y judicial.
Con fecha 26 de noviembre de 2025 la Intervención General emite un Informe de Fiscalización en el que formula el famoso reparo suspensivo al expediente de modificación de contrato del Proyecto Modificado nºl, y con ello frena el pago de los sobrecostes de 8,5 millones de euros.
La Dirección General de Obras Públicas, responde entonces con la Resolución 466/2025, de 24 de diciembre, manifestando su voluntad de concluir la tramitación del Modificado nº1, en cuanto fuera posible, y lo hace alegando algunas razones cuya relectura resulta ahora de lo más llamativa. De este modo, la dirección de López Vera defiende el modificado y los sobrecostes argumentando que una vez comenzada la excavación se puso de manifiesto “una geología mucho más adversa” de lo previsto, poniéndose de manifiesto una gran “diferencia entre el estudio geológico que incorpora el Proyecto licitado con la realidad geológica y geotécnica durante la ejecución del túnel”. La dirección de López Vera llega entonces a decir que “el proyecto original no tenia las autorizaciones necesarias para su ejecución ni se ajustaba a la realidad geológica del terreno, por 1o que no era factible su ejecución”. Estas afirmaciones para defender el modificado y sus sobrecostes, y con ello los intereses de la UTE de Cerdán, generan sin embargo graves interrogantes. Habida cuenta de que precisamente estudiar la geología del terreno era el objeto del proyecto para la obra, y que además ya se había construido un túnel en el mismo sitio y lo que se estaba haciendo era desdoblarlo, ¿cómo es posible que la dirección general dijera después que “el proyecto original no tenia las autorizaciones necesarias para su ejecución ni se ajustaba a la realidad geológica del terreno, por 1o que no era factible su ejecución”? ¿Cómo que no tenía las autorizaciones necesarias y que las previsiones en que se basaba el proyecto de obra eran ciencia ficción? ¿Y cómo es que un proyecto sin las autorizaciones necesarias y que era más una novela de aventuras que una previsión ajustada había acabado siendo el escogido para hacer la obra y casualmente era el de Santos Cerdán?
Llegamos entonces a los últimos capítulos hasta la fecha del culebrón.
El 2 de diciembre de 2025, tras toda la acumulación de escándalos, las sospechas sobre todo el proceso y el reparo suspensivo de la obra de la Intervención General, Chivite presionada por sus socios y por la alarma social decide cesar al inefable Pedro López Vera.
Como sustituta temporal de López Vera, hasta elegir el reemplazo definitivo, se hace cargo de la dirección general la directora de Transportes, Berta Miranda, que el 31 de diciembre, pese al reparo suspensivo de la Intervención General, decide no obstante acabar bien el año firmando una orden para continuar con las obras del dichoso modificado nº1.
Con fecha 7 de septiembre de 2026, es la Asesoría Jurídica del Gobierno de Navarra la que elabora un informe desfavorable al abono de los sobrecostes, en el que considera que no concurren los requisitos jurisprudenciales de la doctrina del enriquecimiento injusto. El gobierno foral, pese al informe de la Intervención General, había seguido empeñado en seguir con el modificado nº1 y en pagar los sobrecostes injustificados a Acciona-Servinabar, sirviéndose incluso de una figura inapropiada para ello como la del llamado “enriquecimiento injusto”, y mereciendo la reprobación de la propia Asesoría Jurídica del Gobierno.
La nueva directora general de Obras Públicas e Infraestructuras, María Torres Pérez, firma entonces la Resolución 215/2026, de 17 de septiembre, a consecuencia de la cual se tumba definitivamente el Proyecto de modificado nº1, se rechaza el pago de los sobrecostes, se resuelve el contrato con Acciona-Servinabar, se paraliza toda la obra y se inicia el proceso para volver a licitar.
Volviendo al principio, ¿hay que considerar casual la adjudicación en extrañas circunstancias de la obra de Velate a la trama de Cerdán, que precisamente se dedicaba a conseguir mediante amaños la adjudicación de obras públicas? Y si ha habido que resetear por completo la obra del túnel y volver a licitarla por todas las cosas mal hechas en el proceso, ¿es también por casualidad o entre que todo estuviera mal hecho y que Cerdán se pudiera llevar la adjudicación hay una conexión de causalidad? Ese empeño del gobierno foral por sacar adelante el modificado nº1 y sus sobrecostes, incluso cuando ya había un reparto suspensivo de por medio, ¿fue un afán de evitar como fuera la paralización de la obra o una huida hacia delante? Alguien podría pensar que la continuidad de la obra debe pesar más que el respeto al procedimiento, pero es que se trata de un falso dilema. El procedimiento no es enemigo de hacer las obras, sino garantía de que se hagan bien. Es por fallar o violentar el procedimiento que estamos en este punto y no por seguirlo en una obra que, además, por su importancia para Navarra hubiera debido seguir el procedimiento y las garantías con la mayor ejemplaridad. Por el contrario, la adjudicación nació ya con un procedimiento plagado de irregularidades y con tres votos particulares en la mesa de contratación. ¿Es coincidencia que el proceso de adjudicación rechinara desde el principio y que se lo llevara Cerdán? ¿O tenía que rechinar para que se lo llevara Cerdán? La responsabilidad política de Chivite (si hay más responsabilidades es cosa de tribunales) es por lo demás evidente, porque es la superior y máxima responsable de todos los personajes implicados en este sainete.