UPN, PP y VOX votaron juntos frente al feminismo de burka e imperdible

Ayer en el Congreso se vivió un nuevo esperpento cuando la mayoría sanchista rechazó la propuesta para prohibir en los espacios públicos el uso del burka. Ni siquiera el uso del velo, sino específicamente el del niqab y el burka. El uso del niqab y el burka se encuentra ya prohibido en casi todos los países occidentales. Los defensores del burka son por tanto, básicamente, los talibanes, los ayatolás y la izquierda sanchista. Para ser precisos, los talibanes, la izquierda sanchista y parte de los ayatolás.

En la votación que tuvo lugar ayer cabe reseñar que votaron juntos contra el burka el PP, UPN y VOX, que era quien presentaba la propuesta. No temblaron sin embargo las murallas de Babilonia. No se rasgaron los cielos. No se abrieron los mares. Ni siquiera se le cayó el cubata de la mano a Pablo Iglesias. Cristina Ibarrola quizá es posible que al principio diera unas vueltas de más en la cama, pero al final seguramente durmió tranquila. Votar contra la prohibición del burka es lo que debiera quitar a algunos el sueño.

Resulta llamativo ver votar a favor del burka a los partidos supuestamente más feministas de España, que a la vez son los que se dedican a cambiar el Código Penal para rebajar las penas a los violadores, a proteger a las mujeres de sus agresores con pulseras geolocalizadoras que no localizan, o a poner al frente de la policía a un acusado de violación. Bajo este gobierno que hace del feminismo su bandera, y que llama machista a todo le que le lleva la contraria, sigue habiendo los mismos asesinatos de mujeres que siempre y se han triplicado las violaciones. El balance real frente a la charlatanería es desolador.

Asistimos de todos modos a una auténtica pantomima que a la vez es un monumento a la irracionalidad. Todas las fuerzas que ayer defendían el burka con entusiasmo saben en el fondo que su postura es insostenible. Si el burka es aceptable por qué no también la ablación. La jugada parece por tanto apoyar próximamente una propuesta como la de VOX, pero que sea presentada por JUNTS.

Todo lo que ayer era apoyar una propuesta reaccionaria, racista y xenófoba, a la par que inconstitucional, se convertirá en progresista, feminista e imprescindible cuando la misma propuesta sea presentada por Junts. El argumento de Junts para no apoyar ayer la propuesta fue tan profundo como repetir: “ni burka, ni VOX”. A lo mejor debería instaurarse la costumbre de presentar las propuestas a los diputados sin que sepan quién las propone. De este modo votarían el qué y no el quién. Si esto fuera posible nos llevaríamos más de una sorpresa y todo sería más racional. ¿Qué harán si además la derecha apoya la propuesta de Junts? ¿Votarán en contra de su propia propuesta para que no salga adelante con los votos de la derecha? ¿Por qué reclaman los votos de la derecha para aprobar unas cosas, como el decreto ómnibus, si después tratan como apestados los votos de la derecha? ¿Votarán mañana lo que hoy llaman odio al diferente? ¿Mañana prohibir el burka ya no será un atropello a la libertad religiosa?

Cabalgar contradicciones parece el estado natural de la izquierda. Sólo que se trata de una forma alambicada de llamar a la incoherencia, la irracionalidad, la desfachatez o la hipocresía. El feminismo de la izquierda naufraga constantemente en la práctica, como por otro lado casi todo lo que predica la izquierda. Las campeonas mundiales de feminismo teórico se ponían un imperdible en los programas de Pablo Iglesias para taparse el escote, o una chaqueta para taparse los hombros, porque se emitían en Hispan TV, una plataforma iraní. ¿Se hubieran puesto también un burka si se lo hubieran pedido ya que el burka es algo tan irreprochable y normal?

Ver votar juntos a VOX, UPN y PP resulta por otro lado natural y reconfortante. No se entiende que esto tenga que ser noticia. Es absurdo que parte de la derecha haya interiorizado una especie de complejo a coincidir con otra parte de la derecha. La izquierda se dedica a criminalizar a una parte de la derecha tan sólo para poder conseguir ese efecto. Lo chirriante, sin embargo, es el conglomerado de retales contradictorios al otro lado del muro, cuya coincidencia forzada se tiene que comprar permanentemente a costa de indultos, teatrillos, amnistías y pagos multimillonarios con el dinero de todos.

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Un comentario

  1. El bloque «sanchista» tiene institucionalizado que no es lo que se hace, dice o propone, sino quien lo hace, dice o propone. No es lo mismo la propuesta de Vox o del PP que la misma de Bildu, ERC, Sumar, Podemos o PSOE. O en otros asuntos pasa lo mismo un acoso, una corrupción, negligencia, etc. se juzga no por lo que es, sino por el partido al que pertenece el presunto culpable.

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