La Cámara de Comptos es objeto de controversia en los últimos tiempos por una incidencia en la presentación de su informe sobre las Cuentas Generales de Navarra en 2024. Dicho informe contenía una serie de conclusiones emitidas por el interventor encargado de redactarlo que fueron censuradas por el presidente de la Cámara de Comptos. El interventor, haciendo uso de la facultad legal que le permite incluir una cláusula de discrepancia mostrando lo censurado, ha puesto el foco tanto sobre el contenido censurado como sobre el hecho mismo de que el presidente de Comptos llevara a cabo esa censura. Lo censurado incluye diversos análisis que señalan, por ejemplo, la redundancia y, por consiguiente, el sobrecoste innecesario de que existan el INI y SODENA, pudiendo perfectamente la segunda llevar a cabo las labores del primero, como por otro lado se hacía hasta bien poco. Las partes censuradas del informe también se refieren a cuestiones como la prescindibilidad de la existencia de organismos como NASUVINSA, o la mala gestión de Bidean, la sociedad pública encargada de las ambulancias y el transporte sanitario. Había además otro apartado censurado particularmente relevante, por sí mismo y por todo lo que implica dado el escándalo y las sospecha que acompañan a esta obra, uno sobre la duplicación de los túneles de Velate.

El informe original del auditor de Comptos hacía referencia en su revisión de las cuentas generales a esta polémica obra, y concretamente a los enormes sobrecostes, de más de 7 millones de euros (nada menos que un 10% del coste de la obra), que ya habían sido objeto de suspicacia por parte de la Intervención General de Navarra, la cual llegó a emitir hace unos meses un reparo suspensivo rechazando los argumentos de Acciona-Servinabar y denunciando que se estaban cargando unos sobrecostes a las arcas públicas por unos gastos que eran previsibles al proyectar la obra, que no podían atribuirse a motivos extraordinarios, ni por tanto justificarse por ellos. Concretamente, la Intervención General del Gobierno de Navarra consideró que la modificación con los sobrecostes “carece de los requisitos legales previstos en la normativa de aplicación, pudiendo la misma causar quebrantos económicos a la Hacienda Pública de Navarra”. En consecuencia, formuló un reparo suspensivo respecto a los mismos. El sobrecoste por tanto correspondía a Acciona-Servinabar y no a las arcas públicas. En el trasfondo de estos sobrecostes sobrevolaba la sospecha de que Acciona-Servinabar podía haber conseguido la adjudicación presentando una oferta con unos costes cuando los costes reales iban a ser después otros mucho más altos. Estos sobrecostes, sin embargo, le parecieron muy bien al director general de Obras Públicas, Pedro López Vera, que tras la paralización de la Intervención General y el escándalo entre los propios socios de gobierno acabó cesado. Este López Vera que amaparaba los sobrecostes de Acciona y Servinabar, para más señas, fue el mismo que represalió al técnico de la mesa de contratación que denunció las irregularidades en la adjudicación, y que fue desterrado a la escalera de una nave en Landaben.

El auditor de Comptos, por tanto, reincidía en esta misma cuestión ya señalada por la Intervención General de Navarra, coincidía con sus apreciaciones y estimaba los sobrecostes que se presentaban como ordinarios, previsibles y no justificados. Así, por ejemplo, el proyecto de Acciona-Servinabar preveía unos costes utilizando cierto tipo de explosivos para la excavación de los túneles que requerían un menor coste en polvorines para su almacenamiento, resultando sin embargo que al final se han utilizado explosivos convencionales con el coste habitual en polvorines, notablemente superior al prometido. Este sobrecoste no se justifica por tanto por una circunstancia excepcional sobrevenida sino sencillamente porque Acciona-Servianabr prometieron una forma de hacer las cosas con un coste y después la hicieron distinta y con otro coste al presupuestado.

A lo que llegamos al final por tanto es a que en el asunto de las obras de Velate tenemos por un lado a los técnicos independientes, como el auditor de Comptos o la Intervención General de Navarra, señalando unas irregularidades y unos sobrecostes injustificados de los que deberían hacerse cargo Acciona-Servinabar, no los contribuyentes navarros, y por otro tenemos a los supervisores políticos, como el presidente de Comptos, borrando estas denuncias y relegándolas a la irrelevancia. El problema es que no se trata de un empate. Entre la postura del presidente de Comptos y la del técnico interventor hay una diferencia fundamental, y es que el presidente de Comptos ha sido nombrado en el Parlamento por los propios supervisados. Decida por tanto cada cual a quién atribuye mayor credibilidad.
La Oficina Anticorrupción se reafirma en la nulidad del contrato de Belate tras escuchar a los técnicos https://t.co/i5s5wxtGyC
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) March 5, 2026
Tenemos por tanto respecto a Velate con el interventor de Comptos una nueva y apreciable nota discordante, que se suma a la Intervención General, a la Oficina Anticorrupción de Navarra, a las investigaciones judiciales a través de la UCO y al hecho fundamental de toda la cuestión: que la principal obra pública de Navarra, con un gobierno socialista en el poder, se adjudicó en un proceso lleno de irregularidades a una sociedad que se dedicaba presuntamente a conseguir adjudicaciones de obras públicas a través de mordidas, y de la que era copropietario el número 3 del PSOE Las alternativas posibles son o que esto apesta o que tenemos anosmia, dícese de la perdida total del olfato por la acumulación de billetes en la zona nasal.