Con el anunciado desalojo ruso de la ciudad ucraniana de Jersón y la retirada de las tropas de Putin al sur del río Dniéper, podemos estar entrando en una nueva fase del conflicto en aquella parte del mundo, pero la pregunta es si para mejor o para peor. Lo cierto es que la retirada representa un revés militar (y político) más para el inquilino del Kremlin, no quedando claro sin embargo hasta qué punto Putin puede permitirse retroceder más o hasta qué punto Ucrania puede ganar. Por lo demás, todos queremos evitar un conflicto que se pueda eternizar. ¿Pero qué está pasando en Jersón?
X
La retirada rusa podría recordar sospechosamente a lo que se podía ver en algunas películas de vaqueros, cuando un pequeño grupo de jinetes indios atacaba a un contingente de la caballería. Apenas comenzada la refriega los indios huían en aparente desbandada perseguidos por la caballería la cual, al pasar una loma, se encontraba con que los indios la habían atraído a una trampa donde, con los caballos de los casacas azules agotados tras la persecución, esperaba el contingente principal de los indios preparado para atacar. ¿Es Jersón una auténtica retirada o una trampa a la que los rusos quieren atraer a las tropas ucranianas? ¿Y qué clase de trampa sería esa? ¿Una trampa nuclear?
X
El principal temor que se ha venido barajando en los últimos meses conforme a Rusia se le complicaba el escenario militar, y con el que por otra parte Rusia ha amenazado de forma reiterada y explícita, es el del uso de las armas nucleares sobre suelo ucraniano. Si efectivamente Putin estuviera dispuesto a usar un arma nuclear, este momento podría ser el adecuado y Jersón el lugar ideal.
X
En este sentido llama la atención que Rusia se haya dedicado durante semanas a evacuar Jersón de civiles si su intención por otro lado era retirarse de la ciudad sin luchar. ¿Para qué ordenar entonces la evacuación de toda la población civil? Una explicación hipotética podría ser la intención de usar un arma atómica sobre Jersón. De este modo, Putin enviaría al mundo el mensaje de que está efectivamente dispuesto a usar este tipo de armas, y que si Rusia tiene que retirarse por la presión ucraniana lo que dejará a sus espaldas en una aplicación extrema de la táctica de la tierra quemada será un cementerio nuclear. O mía o de nadie. Por lo demás, podría usar la bomba alegando que se había ordenado hace semanas la evacuación civil de Jersón.
X
Pero esto es sólo una hipótesis, que por lo demás quedará confirmada o desmentida por los hechos en muy poco tiempo.
X
La otra hipótesis, mucho más tranquilizadora, seria la de que efectivamente nos encontremos ante una mera retirada convencional. De este modo, Rusia pasaría de la dificultad de tener que mantener una posición al norte de un gran río a la facilidad de defenderla usando el río como muralla desde el sur. En este caso a lo que podríamos asistir es a una congelación del frente (casi literalmente por la llegada del invierno y la dificultad añadida de las operaciones) y con la congelación militar del frente la posible apertura de un proceso negociador.
X
Al abandonar Jersón, Rusia de algún modo está retrocediendo hacia unos límites territoriales que quizá Ucrania estaría dispuesta a asumir a cambio de la paz. Rusia podría presentar como una victoria el haber garantizado la anexión del Donbás y la conexión terrestre de Crimea con el Donbás. Por su parte, Ucrania podría asumir como un mal inevitable esa pérdida territorial pero como una victoria el haber plantado cara a Rusia, haberla hecho retroceder y haber mantenido el 80% de su territorio, recuperando Jersón. Recordemos que el Donbás, de facto, en gran medida Ucrania ya lo había perdido antes de la guerra. Como compensación y futura garantía de seguridad, Ucrania podría pasar a formar parte de la UE y de la OTAN.
X
Más allá de lo difícil o injusta que una pérdida territorial pudiera resultar para Ucrania, lo cierto es que los ucranianos se enfrentan a la dilatación indefinida del conflicto en un momento en que Rusia ha demostrado poder dejar a Ucrania sin calefacción y sin luz. Si Occidente quiere frenar la guerra, y para frenar la guerra forzar a Ucrania a aceptar un acuerdo, basta con que corte o reduzca drásticamente el envío de armas a Ucrania. Estamos en un punto en el que un mal acuerdo, si se evita el delirio nuclear, podría ser factible para todas las partes. Un acuerdo en el que Ucrania tuviera más recuperación territorial podría ser inaceptable para Rusia. Un acuerdo en el que Ucrania tuviera menos recuperación territorial podría ser inaceptable para Ucrania. ¿Qué es por lo demás un acuerdo aceptable o un final alternativo a un mal acuerdo en este momento? ¿La guerra nuclear? ¿La crisis económica permanente? ¿Esperar que los ucranianos ocupen Moscú? ¿Volver a la frontera de 2014? ¿A la de antes de 2014? ¿Qué escenario sería más realista y tendría un menor coste que un acuerdo con el mapa actual? Son preguntas, y mientras nos las hacemos muere la gente, sobre las que por lo menos todo el mundo estos días tendrá que pensar.
X