María Chivite ha defendido que la regularización de personas inmigrantes que empezará a tramitarse previsiblemente en abril supone, y que afectará a unas 10.000 personas en Navarra, es “una oportunidad para toda la sociedad” y puede «beneficiar a todos», dando respuesta a algunos de los retos que enfrenta el mercado laboral incluyendo la falta de trabajadores en algunos sectores. Para cimentar estas afirmaciones el Gobierno de Navarra ha informado de que en febrero había 41.566 personas de origen inmigrante dadas de alta en la Seguridad Social, una cifra que representa el 13% de la afiliación en la Comunidad foral.

¿Hacen falta 10.000 trabajadores en Navarra? La afirmación resulta un tanto chocante, cuando según los datos oficiales hay actualmente en la Comunidad Foral casi 30.000 parados registrados. ¿Cómo es que hacen falta 10.000 trabajadores más cuando ya tenemos 30.000 personas en paro?

Los datos oficiales nos permiten afinar todavía un poco más. De los 30.000 parados registrados que hay en Navarra, resulta que 6.732 son extranjeros. ¿Cómo vamos a necesitar 10.000 más cuando ya tenemos 6.732 sin trabajo? Antes de traer 10.000 más, ¿no habría que encontrar trabajo antes para los 6.732 que ya tenemos en paro?
Adicionalmente los datos oficiales, cuando hay datos oficiales que permiten comparar los porcentajes de población parada extranjera, indican que la tasa de paro de la población inmigrante prácticamente triplica la tasa de paro entre las personas nacionales.

Que en Navarra el gobierno hable de 41.566 personas de origen inmigrante dadas de alta en la SS resulta no menos indicativo, cuando por otro lado hay más de 140.000 inmigrantes en Navarra. Es decir, para tener a 1 inmigrante cotizando a la SS hay que traer a 3,4.
Se nos podría decir que los inmigrantes trabajan en empleos que los navarros no quieren, pero a lo mejor entonces lo que tenemos que revisar es la generosidad de las prestaciones por desempleo. Es decir, habría que ser más estricto si tenemos una realidad en la que gente está cobrando el paro o ayudas por un lado y rechazando empleos por otro.

Tampoco se puede cerrar los ojos al problema de que la mano de obra extranjera es en su mayor parte no cualificada. Acogemos personas que en la mayor parte de los casos, sobre todo las provinientes del continente africano, no tienen estudios superiores, o no tienen siquiera estudios, o no hablan el idioma. Los trabajos por tanto a los que pueden aspirar son empleos de baja cualificación y escasa productividad. Esto va a suponer un problema para el futuro. ¿Cuánto tiempo nos vienen diciendo que la educación y la formación era la clave de la futura prosperidad española y que no podíamos ser un país de camareros? Ahora resulta que nuestra apuesta la laboral es mano de obra masiva sin cualificación alguna. Por otro lado, esto también significa que, al revés de lo que nos dicen, los españoles sí podrían hacer los trabajos que hacen los inmigrantes, son los inmigrantes los que no podrían hacer muchos de los trabajos que hacen los españoles.

No se puede resolver sin más el problema laboral de la inmigración diciendo que todo es bueno o todo es malo. Hay una cantidad de inmigrantes que puede absorber el mercado laboral y otra que no. Hay gente que viene a trabajar y hacer el bien y gente que no. La masa laboral que importamos tiene escasa cualificación. Toda esa masa laboral poco cualificada compromete el futuro la productividad y en el presente presiona los salarios de los trabajos poco cualificados a la baja. Por otro lado a todo el que viene tenga trabajo o no, sea una persona activa o no, hay que ofrecerle sanidad, educación y todo tipo de servicios, contribuya esa persona a pagarlos con sus impuestos o no. Por si fuera poco toda esa gente que llega por millones necesita vivienda, lo que indudablemente también tiene un efecto sobre su disponibilidad y sus precios. Si importar inmigrantes sin más fuera un negocio no habría problemas en el mundo. Toda esa gente ya sería negocio en su país de origen. Los países se harían ricos, en vez de educando a sus ciudadanos o multiplicando sus empresas, simplemente importando inmigrantes y no es precisamente que falten los inmigrantes. Habría además peleas entre las comunidades autónomas por acoger a cuantos más inmigrantes. Si una comunidad no los quisiera, el resto se frotaría las manos. ¿Por qué entonces quienes aseguran que la inmigración sin matiz alguno es riqueza no se ofrecen a acogerlos a todos? ¿Dónde viven nuestros gobernantes que no ven que la inmigración produce efectos positivos pero también negativos y el modelo de inmigración tiene que estar equilibrado o nos llevaría al colapso?