El hijo de Abalos ha comenzado a hablar y contar cosas al entrar su padre en prisión. Desde luego se puede cuestionar su credibilidad en muchas cosas pero no en las que están a la vista de todo el mundo, como el origen de la carrera de Sánchez y los apoyos con los que contó. Pedro Sánchez, igual que María Chivite, son productos de Abalos y Cerdán. Pedro Sánchez nunca podría haber recuperado la secretaría general del PSOE, enfrentado a la jerarquía del partido, sin el apoyo de Abalos y Cerdán, tanto en lo que se refiere al apoyo económico, como parece intuirse respecto a Servinabar, como al apoyo político y de la organización territorial.

En este sentido interesa no perder esta perspectiva porque respecto al juicio que merece Pedro Sánchez sólo hay dos escenarios posibles: o no se enteraba de nada o era el jefe de la banda. En tal caso debe dimitir por tolai o ir al banquillo por delincuente. No existe un escenario digno que le permita mantenerse en la presidencia. Desde este punto de vista y por lo que ya está probado y es incontrovertible lo mínimo es exigirle la dimisión por su responsabilidad política, in vigilando e in eligendo. Un líder político es responsable tanto por la elección de sus colaboradores directos como por lo que hacen. En el caso de Sánchez, además, es responsable in eligendo y también in reeligendo, aunque nos tengamos que inventarnos el latinajo. O sea, eligió como secretario de organización del PSOE a Abalos y para rematar lo sustituyó por Cerdán. 200% de acierto. El caso es que los dos últimos secretarios de organización del PSOE desde 2017 están en la cárcel o en libertad vigilada.

Pensar en Abalos y Cerdán como los subordinados de Sánchez nos puede llevar sin embargo a la ficción, por otra parte comprensible, de que Abalos y Cerdán son nombramientos de Sánchez. Por el contrario, la cronología y evolución de los hechos nos llevarían más bien a pensar que es Sánchez el elegido por Abalos y Cerdán. Fueron Abalos y Cerdán quienes en 2016 tomaron a un Sánchez expulsado de la secretaría general por su propio partido, le restañaron las heridas, le prestaron su apoyo y lo impulsaron a unas primarias desde las que logró recuperar la dirección del partido. Sin Abalos y Cerdán quizá ahora Sánchez sería un teleoperador o un repartidor de Glovo. Desde luego no sería nada en términos políticos. Por tanto Abalos y Cerdán fueron algo más que los artífices del regreso de Sánchez: teniendo la capacidad de mover la candidatura de Sánchez fueron ellos los que eligieron poner a Sánchez al frente del PSOE.

¿Por qué Sánchez o por qué Chivite y no otro u otra? Esta es la gran pregunta. A la luz de los acontecimientos está claro que Abalos y Cerdán no querían llevar a cabo la revolución proletaria, ni frenar a Mussolini, ni conseguir una cura para el intestino irritable: lo único que pretendían era forrarse. Pactar con Podemos y los separatistas o poner a Sánchez al frente del PSOE simplemente eran los medios para poder hacer los negocios mediante los que buscaban forrarse. Para forrarse necesitaban llegar al gobierno y para llegar al gobierno necesitaban a Iglesias, Otegui, Puigdemont y Junqueras. Si para poder forrarse hubiera sido necesario pactar el gobierno con el carnicero de Milwakee o el estrangulador de Boston lo hubieran hecho sin problemas. ¿Pero y Sánchez? ¿Por qué Sánchez en la cima de la pirámide?

La pregunta que sin duda se hacían Abalos y Cerdán es a quién podemos poner al frente del partido que no estorbe nuestros negocios. Alguien que o no haga preguntas, o que no quiera mirar, o que quiera formar parte de la trama. Pedro Sánchez es la respuesta a esa pregunta. Chivite es la respuesta a esa pregunta en Navarra. Por tanto Sánchez tendría que dimitir ya sólo por su responsabilidad política in eligendo e in vigilando, pero es que la situación es más grave. Debe dimitir por limpieza ética y democrática porque en realidad Sánchez y Chivite fueron los elegidos por Cerdán y por Abalos. Todo lo que han hecho se encuentra necesariamente por tanto bajo sospecha. Cerdán y Chivite fueron elegidos por Abalos y Cerdán porque iban a participar en la trama o por lo menos no iban a poner ningún obstáculo a que se forrara la trama. De lo segundo al menos ya podemos estar por completo seguros.