El modus operandi de Servinabar: pagabas por un servicio ficticio y después te pasaban cosas buenas

Servinabar era formalmente una constructora, pero era más bien una empresa de servicios variopintos. Construir, lo que se dice construir, construyó más bien poco. Para construir algo normalmente acudía a una obra pública bajo la forma de una UTE con otra empresa. La otra empresa era la auténtica constructora. Lo que pasa es que yendo de la mano de Servinabar da la impresión de que era mucho más probable que te adjudicaran la obra, como si el secretario de organización del PSOE fuera el copropietario de Servinabar en la sombra. Pero esta no era la única forma de ganar dinero de la empresa de Alonso, Cerdán y, aparentemente, también del director del Noticias. Cada día que pasa conocemos un poco más del modus operandi de Servinabar. Hoy mismo tenemos varios ejemplos a este respecto.

Las empresas encargaban cualquier tipo de servicio a Servinabar, por ejemplo un informe o una intermediación, a cambio del cual efectuaban el consiguiente pago a Servinabar. El informe o la encomienda a Servinabar podía resultar perfectamente prescindible, injustificable o infructuoso, pero de todos modos se pagaba igual a Servinabar. La empresa que había encargado ese servicio, sin embargo, al poco tiempo conseguía una adjudicación pública por un gran importe de dinero. La sospecha es que todos esos informes o pequeños servicios encargados a Servinabar en realidad eran pagos a cambio de que Servinabar moviera sus hilos para favorecer en las adjudicaciones públicas a su pagador.

Un ejemplo de esto sería el caso de Riberebro, la cual pagó a Servinabar una comisión por intermediar en una compra de suelo para ampliar instalaciones que nunca llegó a ejecutarse. Pocos meses después, sin embargo, Riberebro se benefició de una inyección de 4 millones de euros y un aval de 2 millones de euros por parte de SODENA. ¿Por que Servinabar recibió tantos pagos de empresas por servicios aparentemente huecos que podrían funcionar como pantalla para pagar una mordida? ¿Por qué esas empresas después de esos pagos solían ser bendecidas con una adjudicación pública o una inyección pública de capital? ¿Casualidad o la magia de Servinabar?

Otro ejemplo de los que se publican hoy mismo es el de Sumelzo S.A., la constructora de la familia de Susana Sumelzo, actual secretaria de Estado para Iberoamérica. La firma hizo un pago de 12.100 euros a Servinabar en las mismas fechas en las que obtuvo un contrato de 1,3 millones de euros del Ministerio de Transición Ecológica, entonces dirigido por la hoy vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera.

Todo lo anterior apunta a Servinabar como una empresa conseguidora, de la que en realidad todo el mundo tenía noticia y a la que todo el mundo se dirigía, pago mediante, para mejorar sus posibilidades de conseguir algo de la administración. Para poder ser una empresa conseguidora de la administración, lógicamente Servinabar tenía que tener contactos políticos. Lo que no se entiende fácilmente es que todo el mundo menos los políticos gobernantes en Navarra supiera que había que acudir a Servinabar (y pagar) para conseguir con ventaja algo con de la administración. No sólo porque habría que pensar que los políticos gobernantes sabían menos que los demás, sino porque sin el favor de los políticos gobernantes Servinabar no podía ser una empresa conseguidora. Tenemos además el hecho de que Cerdán o Antxon Alonso no eran consejeros de obras públicas, ni presidían ninguna mesa de contratación. Es decir, precisamente el no tener ningún cargo es lo que extiende la sospecha sobre los partidos políticos y los gobiernos, porque lo único que tenían Cerdán y compañía eran contactos. No era Cerdán en persona el que adjudicaba las obras. No tenía el poder para ello. Por tanto no se puede entender todo lo que presuntamente hacía Cerdán sin la existencia de una trama política.

El penúltimo episodio del caso Servinabar es la suspensión de las obras de los túneles de Velate por parte de la Intervención General de Navarra, debido a los sobrecostes de 8,5 millones de euros. Un sobrecoste sospechoso, apabullante, aparecido apenas comenzada la obra y bendecido por el Gobierno de Navarra, pero ahora puesto en duda por la Intervención General.

A la vista de los hechos, hasta los propios socios de Chivite han empezado a flaquear en su contumacia de que en Velate no hay nada anormal, que todo fue legal, transparente y ejemplar. Todo es normal quitando insignificancias como los votos particulares, los intentos del presidente de la mesa no jubilado por influir en las valoraciones de los técnicos, las patadas en la puerta, el informe de Comptos en el que se señala que no estuvieron garantizados los principios de transparencia e igualdad, el informe de la Oficina Anticorrupción concluyendo que la adjudicación es nula de pleno derecho, o el detallito de que Cerdán fuera el copropietario de la empresa beneficiada por la obra. Ahora a todo esto se suma la apariencia de que la obra se adjudicó por un coste y el coste real va a ser otro totalmente distinto, muy superior y que ha aflorado en cuanto ha comenzado la obra. Si en esta obra todo es normal, legal, ejemplar y maravilloso, cómo serán las demás. Hasta los socios de Chivite acusan ya al tío de Chivite, el consejero encargado de las obras públicas, de mentir para justificar los sobrecostes.

Por supuesto Chivite no va a hacer de momento nada al respecto, ni siquiera ofrecer la dimisión de su tío, el consejero de Cohesión Territorial, y tampoco lo van a hacer sus socios, más allá de hacer por la presión social como que se indignan un poco, tampoco mucho, pero sin ninguna eficacia real. Si el caso Velate sólo afectara a Chivite y al PSN ya habría caído el gobierno, pero el caso Velate implica a todos los socios de Chivite. Primero porque la trayectoria de Servinabar comienza con Barcos y porque el negocio tiene una pata en el nacionalismo a través de Antxon Alonso, puede que incluso a través de Joseba Santamaria. Segundo porque en el momento de estallar el escándalo cabía sostener a Chivite o soltarle la mano, y decidieron sostener a Chivite. Lo que sucede es que al decidir sostener a Chivite sellaron su unidad de destino con la presidenta y el PSN. Ya no sostienen sólo a Chivite. Sostienen todo el pack que implica sostener a Chivite.

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