El diagnóstico no es nuevo, pero los acontecimientos de los últimos días vienen a confirmarlo. Sólo hay dos salidas posibles a la actual situación española. Sólo hay dos escenarios futuros posibles al final del camino emprendido por el sanchismo. O esta situación se resuelve con Sánchez como imputado, o se resuelve con Sánchez como tirano.

El primero en entender la disyuntiva en el actual escenario es el propio Sánchez, lo cual confirma el diagnóstico. Sánchez comprende claramente que o dinamita el estado de derecho y se convierte en un tirano o acaba en el banquillo. Por tanto todos los incentivos de Sánchez en este momento le conducen a intentar subvertir la naturaleza del estado de derecho y convertirse en un tirano. No tiene otra salida para intentar evadir el horizonte judicial que le espera.

Seguramente no hace falta subrayar la gravedad del momento si realmente estamos ante este escenario. La presión sobre las costuras del estado de derecho son máximas. La corrupción es de hecho el problema menor en este asunto. La amenaza realmente importante, y no es que robar no sea importante, es que el jefe de la trama desde el gobierno instaure una tiranía al ser descubierto, o para intentar no ser descubierto. España no ha enfrentado una crisis semejante en toda su historia reciente.
🇪🇸 | El DAO de la Guardia Civil abrió tres expedientes al jefe de la UCO por investigar al PSOE:
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) May 28, 2026
El teniente general Manuel Llamas, actual DAO de la Guardia Civil, ordenó abrir hasta tres informaciones reservadas contra Rafael Yuste cuando este dirigía la Unidad Central… pic.twitter.com/ISOd4gZZfK
Es probable respecto a todo lo anterior que los españoles debamos preguntarnos algunas cosas sobre el estado que tenemos y el que queremos. ¿Era cuestión de tiempo que al final llegara al poder alguien como Sánchez que amenazara la democracia? Las Constituciones son o nada o límites que el pueblo le pone al poder. Una buena constitución no está pensada para el caso de que haya gobernantes honrados al frente del país. Si los gobernantes son competentes y honrados puede valer cualquier constitución. Una constitución debe estar diseñada precisamente para afrontar el supuesto de que llegue al poder un delincuente dispuesto a todo. Hasta la casa de papel del primer cerdito podía servir mientras no viniera el lobo y soplara. El problema en España es que hemos dejado demasiado poder en manos del gobierno. El poder que tiene ahora Sánchez para subvertir la naturaleza democrática del estado es amplísimo. Entre las herramientas de que dispone se cuentan el Tribunal Constitucional, la Fiscalía General, RTVE, medio IBEX o los figura que ha colocado como DAO de la Policía Nacional o la Guardia Civil. Una moraleja que debemos sacar por tanto para cuando esta pesadilla termine es la de reforzar la separación de poderes y los contrapesos del poder ejecutivo así como reducir el poder del estado frente a la soberanía del ciudadano.
🔴 ÚLTIMA HORA
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) February 24, 2026
La Guardia Civil investiga una nueva denuncia contra el exDAO por amenazas y coacciones.
Informa Teresa Gómez (@teresagomezgp).https://t.co/twODmXzuQq
¿Cómo ha reaccionado el PSOE al afloramiento de sus casos de corrupción? Lo que ha hecho el partido en el poder, en vez de perseguir a los corruptos, ha sido perseguir a quienes denunciaban la corrupción. El gobierno sigue de hecho en plena ofensiva actuando de este modo, acusando nada menos que de golpismo a quienes persiguen a sus corruptos. Que el gobierno acuse de golpistas a los jueces y policías que persiguen a sus corruptos no es algo inocente sino un hecho gravísimo que vuelve a confirmar el diagnóstico sobre la gravedad de la situación. ¿Para qué califica el PSOE de golpistas a los jueces y policías? Para poder tomar medidas excepcionales justificándolas con el pretexto de que está parando un golpe de estado. Se trata de denunciar un golpe de estado para darlo tú en realidad. Al menos desde los famosos cinco días de reflexión de Sánchez y su carta a la ciudadanía por el caso Begoña estamos ante un golpe de estado blando. Es tan terrible que puede haber mucha gente no dispuesta a creerlo, pero cerrar los ojos a la realidad ayuda al éxito del golpe de estado blando.

¿Dónde está el límite hasta el que Sánchez puede llegar? Lo cierto es que seguramente ese límite no existe. No hay una frontera que Sánchez no esté dispuesto a cruzar. Los límites a lo que pueda hacer Sánchez tendrán que ser externos, los que el estado de derecho a través de la justicia le pueda imponer.

Cuando en otros países vemos que un gobernante dimite por la sombra de un caso de corrupción no es un capricho. No es sólo una cuestión de la imagen de ese país. Es que no puede estar ostentando el poder alguien que, para evadir su horizonte judicial, tenga la oportunidad de subvertir el poder. En España en este momento crucial se nos junta que tenemos en Moncloa a una persona precisamente en esa situación, que está actuando para bunkerizarse exactamente como se esperaría que lo hiciera alguien que fuera culpable, que tenemos un estado de derecho débil y vulnerable ante un escenario como el presente, con un gobierno con poderes escasamente limitados, y que el partido de gobierno puede apoyarse en partidos de corte escasamente democrático, como Bildu y Podemos, o en partidos cuyo objetivo es destruir el estado español, dirigidos por golpistas que ellos mismos son delincuentes a la fuga o han sido indultados por Sánchez a cambio de sus votos. Habrá que analizar cómo hemos llegado hasta aquí para salir de aquí, y para que no vuelva a repetirse la situación, ni bajo un gobienro socialista ni de ningún otro color.