El Gobierno de España se encuentra en plena campaña contra las empresas y sus beneficios, ya sean las empresas de energía, los hipermercados o los bancos. Todos los días se repiten las declaraciones y los insultos contra las empresas y los empresarios llamándoles usureros y despiadados. No son insultos gratuitos, son las descalificaciones previas a una campaña para subir más aún los impuestos a las empresas y a sus propietarios.
Ione Belarra: “Dije que Juan Roig era capitalista despiadado. Si ganas 6.000, 9.000 millones en un año, no eres empresario, eres usurero. Mientras Botín y el presidente del BBVA naden en billetes de 500 y nuestra gente lo pasa mal, les llamamos lo que son, codiciosos avariciosos” pic.twitter.com/YHetzvQCPN
— Jesús Cintora (@JesusCintora) February 5, 2023
Dos de cada tres españoles apoyan los nuevos impuestos a grandes patrimonios y empresas. Los ciudadanos quieren que los ricos paguen más, aunque al tiempo creen que la medida tendrá algunos efectos perjudiciales https://t.co/17Uv1quQ4s
— EL PAÍS (@el_pais) February 6, 2023
La demagogia impregna como chapapote cada una de las declaraciones de este tipo. Así, por ejemplo, parece que los 9.000 millones de beneficio del Santander se los queda Ana Patricia Botín. Vaya por delante que Ana Patricia Botín, banquera gubernamental (valga la redundancia) y defensora acérrima de la Agenda 2030, seguramente se merece todo lo que le diga y le haga la secretaria de estado de la Agenda 2030, pero los 9.000 millones de beneficio del Santander no son el sueldo de Ana Patricia Botín. Para empezar, de esos 9.000 millones el Santander sólo reparte el 40% de beneficios, el resto lo reinvierte generando inversión, crecimiento y empleo. Los 3.800 millones de beneficio restantes se reparten entre más de 4 millones de accionistas. Muchos de esos accionistas son pequeños ahorradores y otros son fondos de inversión o de pensiones de los que a su vez participan millones de pequeños ahorradores e inversores.
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Mercadona genera 100.000 empleos e Inditex 165.000. Esto es importante porque son 265.000 personas que en vez de tener que cobrar un subsidio o una renta básica a costa de los demás, no sólo no la cobran sino que pagan cotizaciones para pagar las pensiones e impuestos para pagar la sanidad, la educación, las ayudas a la gente que no tiene empleo, el Ministerio de Igualdad y los sueldos de Belarra y Montero. Además están los miles de millones que pagan Inditex y Mercadona y toda la actividad indirecta que generan. Roig y Ortega, que también pagan además sus impuestos, son ricos, pero le generan a la sociedad beneficios incalculables. Lo que no hay quien entienda son los sueldos de Belarra y Montero.
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Lo más engañoso sin embargo es el discurso de que persiguiendo a las empresas privadas y a los empresarios, o topando los precios, es como se garantiza el acceso a los bienes de primera necesidad y su bajo precio. Harían bien los líderes de Podemos, o sus simpatizantes, en buscar por Youtube los numerosos vídeos de cubanos y venezolanos que visitan un híper mercado en España. No se pueden creer ni la abundancia de productos ni los precios. Su conclusión es que vivimos como reyes. El PSOE y Podemos, sin embargo, adonde nos quieren conducir es al modelo socialista de planificación económica, estatalización de las empresas y limitación de los precios de regímenes como el cubano o el venezolano. Eso no lleva a la gente a tener de todo a bajo precio, sino por el contrario a la escasez y a los precios disparados.
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La ironía se completa en el caso de algunos hipermercados venezolanos, en los que la disponibilidad de productos sólo se hace posible ahora a través de precios estratosféricos. No sólo es que muchos de los productos son mucho más caros en Venezuela que en España, sino que esto sucede con salarios que rondan los 100 euros mensuales. Si los venezolanos y cubanos alucinan con los salarios, los precios y la disponibilidad de productos en España, Sánchez, Montero y Belarra deberían alucinar con los salarios, los precios y la disponibilidad de productos en los regímenes que han llevado a las últimas consecuencias las medidas que ahora pregonan para España. A la mayoría de los españoles seguramente se les escapan las grandes teorías y explicaciones económicas, pero no debería escapárseles el hecho de cómo funcionan los países cuyas medidas económicas el PSOE y Podemos imitan. Si queremos salarios altos, precios bajos y abundancia, los modelos cubano y venezolano son justo aquellos en los que no debemos fijarnos.
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Un comentario
Pues que nos vayan contando más cosas, para irnos acostumbrando, porque Agenda 2030 y comunismo, es lo mismo.