La extrema izquierda abertzale ataca el Campus de la UNAV sembrando después de violencia las calles de Pamplona

Nos habíamos olvidado del grave problema que tenemos con la violencia de extrema izquierda abertzale. Quizá la izquierda abertzale precisamente reaccionó con una demostración de fuerza frente a ese olvido. Que sepamos que pueden dejar una ciudad del revés cuando quieran. Que tienen la voluntad y los medios para hacerlo y los demás no. Que no se nos olvide. Que lo tenga en cuenta el que pretenda enfrentarse o llevar la contraria a la izquierda abertzale y sus socios. Vito Quiles es sólo un pretexto.

La excusa para lanzar ayer por media Pamplona toda su violencia era la visita de Vito Quiles, pero la violencia abertzale es muy anterior a Vito Quiles y seguirá aquí después de la visita de Quiles. Vito Quiles es sólo un pretexto y ni siquiera uno bueno. A ver cuándo conseguimos que ser ultra se limite a ir por las universidades con un altavoz en vez de intentar abrirte la cabeza de un botellazo. Si Vito Quiles o quien sea pronuncia un discurso y dice algo que sea delictivo, lo denuncias y lo pones ante la justicia. Si no te gusta pero es legal, te lo tragas. Si rechazas lo que dice Quiles, lo rebates en tus tribunas, los medios o las redes sociales. Fascismo es, en vez de hacer eso, enviar una horda violenta a romper cabezas.

La teoría de la minifalda aplicada a la metralleta

ETA ya no mata pero este nivel de violencia les conviene seguir manteniéndolo para tener el poder de decidir ellos quién puede o no puede dar un discurso en su territorio. O te autocensuras para evitar incidentes, o ellos te mandan a sus manadas violentas. No menos grave que la propia violencia de la izquierda abertzale es la reacción de la izquierda política y mediática a esa violencia. La reacción de los medios y partidos de izquierdas ante toda la violencia de ayer osciló entre legitimarla abiertamente y celebrarla, como Ione Belarra, o establecer una igualación entre el acto de Vito Quiles y la violencia desatada para reventarlo. Es que Vito Quiles iba provocando. Podríamos llamar a esto la teoría de la minifalda aplicada a la metralleta.

No es posible por otro lado comprarles a los proetarras la violencia contra los periodistas por parcelas. El mismo discurso usado para ejercer la violencia contra Quiles es el usado para poner una bomba en la sede de la ETB en Bilbao, o para ametrallar a Uranga a las puertas del Diario de Navarra, o para pegar un tiro en la nuca a José María Portell, periodista de El País, o a José Luis López de Lacalle, columnista de El Mundo. Ayer por cierto la horda abertzale también apaleó a un periodista de El Español. ¿Acaso le confundieron con Vito Quiles? En absoluto, la lista de personas a las que la izquierda abertzale considera fascistas contra los que se puede ejercer la violencia incluye a todos los que le llevan la contraria a la izquierda abertzale.

Estamos muy equivocados si pensamos que esto empieza o acaba con Vito Quiles. Ayer hubo al menos cuatro policías, un periodista de El Español y un estudiante de la UNAV heridos. También se pudo ver en un vídeo cómo los abertzales agredían a una pareja en la zona del Campus. Ya por las calles de Pamplona, apenas pasadas las 18 horas, con las aceras llenas de paseantes, familias y niños, es un milagro que no hubiera una desgracia en la lluvia de botellas de los violentos abertzales. Toda esa violencia por Iturrama y Abejeras no tenía ya nada que ver con el acto de Vito Quiles. Vito Quiles no andaba por Abejeras escondido en un carrito de bebé como el que aparece en peligro en las grabaciones.

En realidad, la izquierda abertzale y la izquierda nacional, con todos sus medios, le están haciendo un gran favor a Vito Quiles y a su candidatura en el partido de Alvise. La cantidad de propaganda gratuita que ayer le hicieron los abertzales y la ultraizquierda a Quiles fue brutal. Sin duda Quiles, que en realidad no corrió ningún riesgo, ayer se fue con una sonrisa a dormir. Mientras la izquierda y la aberchalada se piensan que ayer frenaron al fascismo en Navarra, en realidad le estaban haciendo una promoción impagable a Quiles a nivel nacional. Lo que le interesa a Quiles. Obviamente la izquierda abertzale y la ultraizquierda no son muy conscientes de esto porque pueden reunir 400 mamporreros pero ninguno de ellos con un coeficiente intelectual superior al número de las zapatillas que calza.

Los violentos ayer no eran 10, ni 20, ni 50, ni 100 sino varios centenares. Y esos varios centenares son sólo el porcentaje más chalado y violento de un grupo de miles de ultras de la extrema izquierda y el nacionalismo. En el mundo real, por consiguiente, no existe un problema o una amenaza con la extrema derecha sino con la extrema izquierda. No tiene sentido hablar de un problema con la extrema derecha cuando las hordas que vemos pasar por la calle lanzando botellas, dando palizas y cruzando contenedores son hordas de extrema izquierda. Pablo Iglesias se preguntaba hace unos días por qué la policía sólo actúa contra las hordas de milicianos izquierdistas. La respuesta es que no hay hordas de ultraderechistas que vayan a reventar los actos de los ultraizquierdistas, son los ultraizquierdistas los que van a reventar los actos de los demás. Ultraderechista, subrayémoslo una vez más, es todo aquel que no piensa como ellos, asumiendo que esta gente pueda pensar.

Desde luego no se puede practicar el fascismo sin ser fascista. No puedes actuar como los fascistas y denominarte antifascista. Un fascista y un antififascista son gente que si les llevas la contraria te rompen la cabeza. El 90% de este tipo de personas violentas e intolerantes se encuentra a la izquierda del espectro ideológico excepto en Navarra, País Vasco y Cataluña, donde son el 99,9%.

¿Qué medios leen estos violentos que vimos ayer? ¿Qué cuentas siguen en X o en otras redes sociales? ¿A qué colegios van? ¿Qué grupos de música escuchan? ¿A qué peña futbolística pertenecen? ¿Qué papeletas depositan en las urnas? Ahí es donde hay que encontrar de verdad el discurso del odio y la legitimiación de la violencia que después practican en la calle. No hay ni remotamente una violencia de extrema derecha equiparable. La violencia de la extrema izquierda es real, no un riesgo hipotético ni una entelequia.

Hay que preguntarse también dónde estudia toda esta gente violenta que se vio ayer por Pamplona porque en su clase no puede haber gente que piense diferente, es imposible porque es una cuestión casi de supervivencia física pensar como esta gente cuando se comparte aula con ella. Así se perpetúa la población que apoya a esta gente y lo que hace esta gente.

Etiquetan a alguien de fascista para justificar así la agresión al etiquetado. Funciona ahora igual que hace 20 años. No han cambiado nada porque ellos parece que por sí solos no son capaces de evolucionar, y por otro porque nadie les ha exigido que den ese paso en la evolución. Provoca desasosiego que hasta Chivite y el PSN hayan comprado este modus operandi. Al parecer Chivite no recuerda el suceso contado por ella misma de cuando no pudo hace unos años llegar en una furgoneta a dar un mitin en Alsasua, porque la horda abertzale salió a la carretera a recibirla a pedradas. Entonces era a ella en vez de a Vito Quiles a la que llamaron provocadora. Seguramente ya nunca desde entonces el PSN ha podido ir a celebrar un mitin a Alsasua. Sería una irresponsabilidad y una provocación. Es triste que ahora el PSOE asuma el mismo lenguaje del que hasta pactar con Bildu fue victima.

Vito Quiles es en realidad una anécdota. Todo lo visto ayer en Pamplona y la justificación de la violencia por parte de los partidos y medios de izquierda nacionales nos coloca ante una verdad abismal. ¿Es todavía predemocrática la izquierda española? ¿Es toda la violencia que se vio y se justificó ayer un anticipo de lo que va a pasar en toda España cuando pierdan las elecciones?

Poco a poco se va sentando el principio de que la izquierda tiene derecho a usar la violencia contra todos aquellos que etiqueta como fascistas. Fascistas son todos los que no piensan como la izquierda. Todos aquellos etiquetados por la izquierda como fascistas no deben poder organizar ningún acto público porque es ir a provocar la violencia que después la izquierda desencadena contra ellos. ¿Aceptará pacíficamente la izquierda el resultado de las urnas si en España llega a haber un gobierno de coalición entre el PP y VOX? Por todo lo visto ayer es de temer que no. También es de temer que al propio PP le tiemble la mano a la hora de llegar a un acuerdo de gobierno con VOX para no “provocar”. Si esto llega a pasar el PP habrá validado la violencia como estrategia. La violencia de la izquierda y el nacionalismo persiste porque funciona y mientras exista esa violencia y se justifique no habrá democracia plena.

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2 respuestas

  1. Es muy triste que todos los medios, incluídos los conservadores acepten el relato de que esta es una reacción lógica a que un periodista haya querido ir (sin conseguirlo) a una Universidad. Mientras, en Pamplona 4 individuos violaban a una chica la noche de la carpa. Lo peligroso es que Vito Quiles venga a Pamplona, claro.

  2. sí, precisamente por eso nuestro análisis es que sólo hay un culpable: la violencia de la extrema izquierda ultra, sea de sesgo abertzale o, simplemente fili comunista. No hay más. Todo lo demás es despistar la mirada.

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