Todas las noticias de corrupción en el seno del PSOE son ascendentes. Es decir, al contrario de lo que intenta el PSOE, poniendo diques de contención en torno a Pedro Sánchez, asegurando que nos encontramos ante 400 casos aislados y no ante una corrupción estructural, y tratando de limitar la responsabilidad a los subordinados de Sánchez, la realidad es que nada se entiende sin Sánchez, precisamente porque todos los casos de corrupción son ascendentes. Esto es así porque ninguno de los casos que vamos conociendo se explica por el nivel de poder que podía ostentar el corrupto. Para entender su capacidad y poder de actuación hay que ascender. Y el grado de ascenso al nivel que estamos viendo resulta mayormente incomprensible sin la implicación del nivel superior.
Exteriores se niega a aclarar el motivo oficial por el que dio un pasaporte diplomático a Koldo.
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) December 15, 2025
✍️ Informa Diego López-Amor.https://t.co/TLc1MJWQNv
¿Cómo es por ejemplo que Koldo García, el portero del Rosalex, tenía un pasaporte diplomático? Koldo no tenía por sí mismo el poder de auto otorgárselo, de hecho Koldo no tenía poder alguno que no fuera derivado de su entorno, puesto que en realidad Koldo no tenía cargo alguno. Precisamente por esto, la demostrada capacidad de actuación de Koldo contamina de sospecha a todo el entorno por encima de Koldo. ¿Pero podían Sántos Cerdán o Abalos otorgar pasaportes diplomáticos? Para explicar los poderes de Koldo, que por cierto Exteriores no quiere explicarlos, hay que ir implicando en la trama por elevación cada vez más ministerios, y para eso hace falta ascender hasta el poder superior y coordinador que puede dar órdenes de ayudar a Koldo a todos esos ministerios.
🔴 Montero colocó a Leire Díez en la mesa de Hacienda que autorizaba los contratos urgentes de la pandemia
— Vozpópuli (@voz_populi) December 15, 2025
Por @iblascor https://t.co/UvMYiR8oYq
Otro caso llamativo es del María Jesús Montero, que enchufó a Leire Díez en el organismo de Hacienda al que se encargó autorizar las compras de emergencia durante la pandemia. Esto evidencia muchas cosas. Primero que era mentira que nadie en el PSOE y no digamos en el gobierno conocía a Leire Díaz. Esto ya lo deducíamos por su puesto en Correos o por sus encargos de fontanería para destruir a los jueces, fiscales, policías y periodistas que investigan al PSOE, pero ahora queda demostrado fuera de toda duda. Es evidente que Leire Díez no entro en ese organismo de Hacienda por sus conocimientos técnicos ni su cualificación ni para escribir un libro sobre María Jesús Montero. Parece más lógico que Leire estaba ahí para recaudar y Koldo para sacar lo recaudado al exterior (sin pasar controles) con su pasaporte diplomático. Lo que por el contrario queda claro es la implicación de otro nuevo ministerio en toda la trama de corrupción. Si para explicar todos los poderes que tenían los corruptos no se puede limitar la trama de corrupción a un sólo ministerio, y por tanto a un sólo ministro, entonces hay que apuntar más alto para explicar la trama. Llamemos señor X al número uno de esa trama, el jefe del gobierno, la persona cuyo poder no termina en tal o cual ministerio sino que puede ordenar y corrodinar a todos los ministerios.
En cualquier país de Europa, un Presidente del Gobierno, con la sospecha de la corrupción detrás de él, hubiera dimitido #PedroPresidente
— PSOE (@PSOE) December 15, 2015
En virtud de los propios estándares que marcaba el PSOE cuando estaba en la oposición Sánchez debería dimitir ahora mismo, en realidad hace tiempo. Todo el gobierno empezando por el presidente se encuentra bajo sospecha. La corrupción destapada ya no se explica sin la implicación al máximo nivel del gobierno. Sánchez por otro lado hace exactamente lo que haría con el poder un culpable para blindarse. Naturalmente las investigaciones judiciales y las sentencias seguirán su propio ritmo en un ámbito donde la presunción de inocencia es el principio rector, pero fuera del ámbito judicial, en el ámbito político y social, también en el moral, a estas alturas no sólo cabe sospechar lo peor sino que no cabe no sospecharlo. Como el propio PSOE aseguraba cuando estaba en la oposición, un país serio no puede vivir en esa situación. No es sólo una cuestión ética. Es que es peligroso que una persona tan justificadamente bajo sospecha tenga el poder, por todo lo que para salvarse puede intentar hacer con ese poder.