El PSOE, si la tiene, no declara una caja B. Como el resto del mundo, podríamos añadir. El resto del mundo, eso sí, no normaliza el cobro en sobres con chistorras ni tiene en el paisaje a personajes como Koldo García, Abalos o Cerdán, o sea toda la banda del Peugeot menos el one. Por eso no tiene demasiado sentido la auditoría “externa” que el PSOE acaba de presentar para intentar fundamentar la legitimidad y transparencia de sus cuentas, unas cuentas que por otro lado ya se encuentran bajo escrutinio judicial. Se trata por tanto de una maniobra puramente propagandística para que, como efectivamente han hecho, todos los medios afines al sanchismo pudieran presentar en sus titulares la noticia de que en el PSOE no hay financiación irregular. Puede haber chorizos y chistorras, pero la financiación del partido como tal no sería irregular. El PSOE es un partido limpio, como ya nos explicaba Cerdán.
La hemeroteca de Cerdán
— Adolfo (@adolfopamplona) June 11, 2025
"El Partido Socialista y esta dirección siempre hemos tenido una cosa clara, que la corrupción no la aceptamos. Hicimos este gobierno de España quitando un gobierno corrupto. El gobierno del Partido Socialista yel Partido Socialista es un partido limpio"😂 pic.twitter.com/y06Fy5Rnye
Respecto a una auditoría de encargo, o una auto auditoría cualquiera, cabe decir un par de cosas importantes al respecto. La primera y menos importante, aunque no del todo intrascendente, es a quién se encarga la auditoría. Como veremos por la segunda consideración, en realidad esto no es muy relevante, pero al menos para cubrir las apariencias se intenta siempre acudir a un auditor de prestigio, sin relación con el auditado y con una apariencia de imparcialidad aunque sea de cartón piedra, para que la auditoría pueda tener al menos algún viso de credibilidad. Parece que por lo que respecta al PSOE de Sánchez no ha sido el caso.
#ÚltimaHora 🔴Un ex asesor de la Moncloa y un candidato de Podemos al CGPJ, autores de la auditoría 'externa' encargada por Sánchez que niega la financiación ilegal del PSOE https://t.co/wUWdjlpGem
— EL MUNDO (@elmundoes) December 30, 2025
Más importante que esto, sin embargo, es el segundo problema con las auditorías, aunque las lleve a cabo el mismísimo Tribunal de Cuentas, por otro lado a estas alturas totalmente colonizado y controlado por el gobierno. El punto clave es que en una auditoría el auditor audita los datos que el auditado le presenta. O sea, que raro es que las cuentas no pasen aunque sea con alguna salvedad el trámite de una auditoría. Si en el caso de un partido político hay una caja B, por definición no se audita, porque la caja B recoge precisamente lo que no aparece en la caja A, que es la que se audita. Las cajas B se descubren cuando hay de por medio una investigación policial o judicial escrutando los flujos de dinero que no se auditan.
🔴 #URGENTE | La auditoría del PSOE a sus cuentas no abarca las 9 hojas de gastos de Koldo ni explica el descuadre de 30.000 euros https://t.co/ttazsa4xvQ
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) December 30, 2025
¿Qué es lo interesante de una auditoría o de las cuentas en A que presenta un partido entonces? En el caso que nos ocupa, comparar los pagos que se van detectando con los pagos declarados. De este modo, por ejemplo, se puede intentar comprobar si los pagos a Koldo, a Abalos o a Cerdán encuentran en la contabilidad A un respaldo que los pueda justificar. En caso contrario, se puede deducir la existencia de una contabilidad B.
Estos son los tickets que Ábalos pasó al PSOE. Entre ellos una comida para nueve en Navidad o “un menú” de 332 euros.
— Tate.J Barcelo (@TateJBarcelo) December 30, 2025
No faltaba nada en las comidas del exministro. pic.twitter.com/zhrHB1UL1M
No se puede concluir por tanto de una auditoría que no existe una caja B o que no hay financiación irregular. Mucho menos cuando se trata de una auditoría de encargo, realizada por unos amiguetes y publicitada por los medios afines, llevada a cabo sólo por motivos propagandísticos. Obviamente tampoco se puede afirmar que una partido o una sociedad tiene una caja B sin alguna clase de prueba que enerve la presunción de inocencia y veracidad de las cuentas. Lo que sucede en el caso del PSOE es que hay humo por todas partes, por lo que aparte de olor a chamusquina lo lógico parecería encontrar en algún momento un puchero en el fuego. Muy mala gente serían todos los bandoleros del Peugeot de haberse llevado el dinero sin dejarle nada al partido, siquiera como partícipe a título lucrativo. No ya por devoción a las siglas sino por astucia, para que llegado el momento el partido tenga que buscar la forma de salir en su apoyo o ser arrastrado al abismo con ellos.