Dicen los meteorólogos que vuelve el frio, cosas del calentamiento global, o del mes de febrero según los negacionistas. El caso es que con el regreso del frio, que en realidad no se ha ido desde comienzos de año, vuelve un problema importante que afecta a un número creciente de españoles, el de los ricos. Bueno, quizá no exactamente el de los ricos, pero sí el de los españoles capaces en estos momentos de financiarse un coche eléctrico. Esa pequeña élite de la economía y la ecosostenibilidad merece ser advertida de uno de los problemas que se le pueden presentar con el frio.
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Todo el mundo sabe que uno de los puntos débiles de los coches eléctricos es el de la autonomía. Por un lado la autonomía promedio de los coches eléctricos es mucho menor que, por ejemplo, la de un diésel promedio. Fácilmente un coche diésel tiene el doble, el triple o hasta el cuádruple de autonomía que un coche eléctrico. No sólo eso, rellenar el depósito de un coche cuesta mucho menos tiempo que recargar una batería. Y además hay muchos más surtidores disponibles que postes de recarga. El tiempo que cuesta un viaje en coche eléctrico implica el tiempo del viaje, el tiempo de recarga y la planificación del camino por la ruta de los postes.
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Pues bien, ahora que llega el frío todavía hay otro problema.
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Según un estudio del ADAC (el equivalente al RAC en Alemania), los coches eléctricos pueden perder hasta la mitad de su autonomía con el frío severo. Todos los modelos analizados pierden al menos un 25% de autonomía con temperaturas en torno a los 7 grados bajo cero. O sea, que si ya los coches eléctricos tienen un problema importante con la autonomía, este aumenta con el frío.
Comprarte un coche eléctrico de 100.000 euros y que no cargue con el frío. Cómo afecta la temperatura a las recargas https://t.co/97vi54fexl pic.twitter.com/xkJdfjStBI
— MotorpasionRSS (@motorpasionRSS) December 29, 2022
¿Puede ser la cosa aún peor? Sí que puede.
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Además de consumir más rápidamente la batería, los coches eléctricos tienen problemas para recargar las baterías con frio. Se aconseja no dejar bajar nunca del 20% de carga para poder dedicar parte de la carga restante a mantener la temperatura que facilite la recarga. O sea que tienes poca autonomía, con el frío se reduce, y un 20% de lo que te queda lo tienes que mantener siempre en reserva. Pero estos coches se están implantando mucho en los países nórdicos. Pues claro, como si los gobiernos dejaran que esto fuera una cosa optativa.
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Después de trabajar media vida para ahorrar los 40.000 ó 60.000 euros que cuesta tu coche eléctrico, con el que puedes circular y aparcar por un 20% de tu ciudad, o ir a visitar a tu prima en una localidad de la España vaciada, kilómetros y kilómetros detrás de un camión en raya continua, disfrutando del no sonido de tu motor, acariciado por la monotonía de los radares fijos pautando el camino, te quedas tirado en un puerto en medio de la nevada. Pero no puede ser, si con la batería a tope tenía autonomía para unos espectaculares 150 kilómetros, todo estaba calculado. No sólo es que no llegas al destino y te quedas tirado en un desierto de hielo, es que además cuando se agota la batería a las pocas horas mueres de frío dentro del coche. No era lo que esperabas cuando te hiciste ecosostenible pero habrás muerto con una sonrisa de felicidad en la boca. No por nada, sino porque dicen que la muerte por congelación contrae los músculos de la cara y mueres con un rictus que es una especie de sonrisa. No tendrás nada y serás feliz. Avisado sí estabas.
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Un comentario
Menuda mula coja…